Honduras, prisión o pena de muerte anticipada?
Trataremos las causas de la tragedia penitenciaria de Honduras y las recomendaciones que serán necesarias para que un problema así no se repita. Plantearemos medidas orientadas a reducir el hacinamiento y mejorar la gestión penitenciaria.
2 de marzo · 534 palabras
El artículo hace referencia a la tragedia ocurrida en Honduras, donde el hacinamiento y las malas condiciones del sistema penitenciario resultaron en la muerte de muchas personas en un incendio.
El autor señala que la situación de sobrepoblación carcelaria ha llevado a que muchas personas estén en prisión sin haber tenido juicio o sentencia, lo que evidencia la necesidad de revisar las leyes y despenalizar algunos tipos delitos que no son graves para evitar la masificación de las cárceles.
El autor resalta que la dureza de las penas no necesariamente disuade a los delincuentes y que es necesario mejorar las condiciones carcelarias para garantizar la seguridad de los internos en casos de emergencia, calamidad o salud pública.
Por otro lado, destaca que en Honduras los tatuajes son considerados un indicio de pertenencia a pandillas y pueden llevar a las personas a prisión, lo cual es un ejemplo de la excesiva penalización de ciertos delitos en algunos países.
Para evitar futuras tragedias, es necesario tomar medidas para erradicar el hacinamiento y clasificar a los internos de manera adecuada según su situación procesal.
Eso fue precisamente lo que ocurrió en el hermano país de Honduras, donde el apabullante hacinamiento que sufre su sistema penitenciario le quitó la vida a muchas personas que fueron víctimas de un feroz siniestro, y que, por demás, no habían tenido juicio ni sentencia, es decir, que se repetía el fenómeno del gran número de internos preventivos o en espera de sentencia.
Resulta curioso que la semana pasada tratamos el tema con seriedad y planteamos de manera tentativa varias soluciones programáticas que podrían ayudar con el problema.
Lo que sucede es que, en sociedades como estas, donde tendemos a buscar instrumentos de sanción para penalizar hasta el aire (República Dominicana, uno de los países con más leyes), ya es hora de hacer un alto y despenalizar ciertos “tipos penales” que, por lo insignificante de su gravedad, solo vienen a masificar nuestras prisiones. Con lo anterior no digo que debamos dejar de promulgar nuevas leyes, pero muchos países del derecho "no escrito" han tenido éxito, por lo que debemos revisar las que tenemos y empezar a aplicarlas efectivamente antes que elaborar otras para engavetarlas. Los estudios internacionales apuntan que, en la mayoría de los países, la excesiva penalización no necesariamente ha bajado la criminalidad, en absoluto, debido a que la dureza de antes no infunde temor al delincuente de hoy, ya que siempre tiene la esperanza de salir airoso.
Es lamentable que muchos de los muertos en el incendio estuvieran en prisión por tener tatuajes, tipificado en la ley de pandillas de Honduras. Me imagino las confusiones desagradables que sufren los turistas tatuados en ese país.
Hasta que no se tomen las medidas necesarias orientadas a la erradicación del hacinamiento y la clasificación o separación penitenciaria, que no es más que clasificar los internos en virtud de su situación procesal (si es preventivo o condenado), no tendremos cárceles seguras ante posibles estados de emergencia, calamidad o de salud pública, ya que la masificación constituye el foco perfecto para que las enfermedades infecciosas se conviertan en epidemias.
Finalmente, si hacemos la clasificación de internos y la de centros (de detención, correccional, etc.), el siguiente paso sería respetar la capacidad inicial para la cual se construyeron los centros; en el caso de la cárcel hondureña, esta tenía una capacidad para 250 internos y estaba ocupada por la desorbitante cifra de 850, y según datos oficiales los muertos ascienden a 358, por lo que falleció la mitad de su población. Pero eso conllevaría más gastos para el Estado y siempre será una salida seguir trabajando con las cárceles que tenemos y no construir nuevas, como sería lo correcto. En ese sentido, es de admirar el trabajo realizado por el nuevo modelo penitenciario dominicano en aras de construir nuevos centros e incorporar mayor número de internos a la calidad de vida que estos garantizan en contraste con los del viejo modelo.
“Nuestras más sinceras condolencias con el pueblo de Honduras que vivió el incendio penitenciario con más pérdida de vidas humanas en un siglo”.
Lic. Geovanny Vicente Romero
Criminólogo - Penitenciarista.
http://centrodecriminologia.blogspot.com/
Sobre el autor
El licenciado Geovanny Vicente Romero nace el 21 de agosto de 1986 en Padre Las Casas, Azua.Es egresado de Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo con altos Honores.De...
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