Renzo Reggiardo fomenta el asesinato en Perú
Artículo que muestra cómo un congresista peruano defiende a un asesino en el país, afirmando que él habría hecho lo mismo, disparar en la nuca. Es una muestra de la ignorancia en la lucha contra la criminalidad en Perú.
17 de noviembre · 1295 palabras
El Defensor del Pueblo ha denunciado la violencia institucional sufrida por menores en un Centro de menores y resalta la frase pronunciada por uno de ellos: "Cuanto más violentamente me tratan, más violento me vuelvo, y cuanto mejor me tratan y más querido me siento, más hago por portarme bien".
Este artículo trata de desacreditar la idea de que la violencia es la forma de combatir el delito en las calles, al contrario, muestra su efecto negativo.
El congresista Renzo Reggiardo, por otro lado, ha declarado que haría exactamente lo mismo que Luis Miguel Llanos Carrillo, un asesino salvaje, que redujo a golpes a dos presuntos asaltantes, rematándolos con un objeto contundente, disparándoles en la nariz y después en la nuca.
Reggiardo hizo estas declaraciones en su calidad como presidente de la Comisión de Seguridad Ciudadana del Congreso, lo que hace que sus dichos sean aún más alarmantes, ya que se espera que los líderes de ese comité busquen la pacificación del país, la lucha contra la delincuencia sin recurrir a la violencia.
"Cuanto más violentamente me tratan, más violento me vuelvo, y cuanto mejor me tratan y más querido me siento, más hago por portarme bien". Es la frase pronunciada por un menor víctima de reacciones abusivas institucionales en un centro de menores, según la denuncia realizada por el Defensor del Pueblo.
Este artículo que comento en esta página sirve para probar que la violencia no es la forma de combatir el delito en nuestras calles.
Algunos idiotas microcéfalos, egresados de la universidad, como Renzo Reggiardo, congresista medio nazi, han declarado públicamente que habrían hecho exactamente lo mismo que el asesino salvaje conocido en el Perú, Luis Miguel Llanos Carrillo.
¿Pero qué hizo Luis Miguel Llanos Carrillo?
Pues simplemente lo siguiente, cuando defendió, según él, de un asalto a su pareja:
- Reducjo a golpes a dos supuestos asaltantes.
- Luego los remató con un objeto contundente, pesado, golpeándoles el cráneo.
- Le disparó a uno que yacía en el piso, en la nariz, un balazo.
- Al otro supuesto asaltante, que yacía medio muerto en el piso, le disparó en la nuca un balazo.
- Recogió todas las evidencias en la escena del crimen, alterándola deliberadamente.
- Finalmente, subió a su auto con su pareja y les pasó las llantas del vehículo a los dos supuestos asaltantes, destrozándoles 14 costillas a uno y, al otro, la caja torácica completa.
Esto es lo que dice el tarado congresista Renzo Reggiardo que hubiera hecho si a él lo asaltan dos delincuentes.
Pero ¿por qué nos impacta, horroriza y deja helados las declaraciones del estúpido congresista, que pertenece a las filas del fujimorismo?
Porque él es el presidente de la Comisión de Seguridad Ciudadana en el Congreso. Lo menos que se espera de un legislador es que sea conciliador, que busque la pacificación del país y de la capital, una lucha cerrada contra la delincuencia, pero no como otro delincuente, no usando medios salvajes, violencia cruel, contra los que están al margen de la ley.
Usar violencia contra los delincuentes, como propone el tarado congresista Renzo Reggiardo, lo único que provocará en las calles de Lima y en todo el país es que los delincuentes comiencen a buscar a los empresarios nacionales ya no solo para secuestrarlos y sacarles un poco de dinero, sino que ahora será para "asesinarlos con gran crueldad".
Lo mismo ocurrirá con la policía nacional.
Si la policía se dedica a masacrar a los delincuentes, si eso hacen los ciudadanos usuarios legales de armas, ¿qué cree usted que harán los delincuentes?
Lo mismo.
Ellos, con más capacidad y maña que cualquier cincuentón amanerado, impotente o cualquier empresario bonito, cara de mujercita, serán secuestrados cuando menos piensen y sufrirán castigos terribles, torturas crueles, vejaciones de todo tipo, señor Reggiardo, para luego ser asesinados, sino despedazados a machetazos cuando estén agonizando.
Renzo Reggiardo, congresista de la República, es un perfecto imbécil que, queriendo salvar de la cárcel a un criminal asesino probado, se compra el pelito y sale en la televisión, cohonestando un proceder salvaje y criminal bajo el pretexto de la "legítima defensa".
El artículo que republico nos da más razones para repensar sobre el uso de la violencia, dice así:
Al igual que sucede con un ordenador que sale de fábrica sin sistema operativo y por tanto sin capacidad para funcionar y ser de utilidad, las personas nacemos sin habilidades y sin un patrón de pensamiento propio preestablecido. Éste lo adquirimos e interiorizamos a través de los estímulos conductuales que recibimos mediante la observación de nuestro entorno: familia y amigos, distintos medios educativos y los otros medios no tan educativos que nos rodean. Por otro lado, desde nuestra primera infancia se nos educa utilizando el castigo o la amenaza como principal método educativo, cuando está demostrado que desde el incentivo positivo a las conductas adecuadas se consiguen mejores resultados tanto en educación como para reconducir conductas inadecuadas, pero éste último método exige una mayor capacitación de la persona educadora (padres o profesores).
Tenemos cierta tendencia violenta asociada a nuestra capacidad innata de defensa, que está genéticamente evolucionada para lograr la supervivencia de nuestra especie; seguramente hubo un tiempo en el que fue necesaria esta violencia.
Pero la mayoría de nuestras conductas violentas son aprendidas y se desarrollan desde la observación conductual, tanto de nuestro entorno cercano como la familia y las relaciones sociales, como desde los estímulos audiovisuales como el cine y la televisión. A pesar de observar cómo de forma recurrente estas conductas sólo generan otras conductas violentas en igual o superior proporción, y comprobar que no se obtiene nunca un beneficio real y tangible, seguimos actuando de forma contumaz con los mismos valores violentos. Esta situación está reforzada por el aprendizaje que recibimos desde las mismas fuentes anteriormente descritas, y que nos lleva a ver todo aquello que no consideramos como nuestro o próximo a nuestra forma de ver la realidad como algo casi carente de valores humanos y por tanto de valor cuestionable. No olvidemos que, en la actualidad, más que nunca, tendemos a considerar a la sociedad humana y al individuo en particular como el epicentro del universo, y por tanto valoramos todo lo que nos rodea según su utilidad para nosotros; así tenemos a la naturaleza al borde del precipicio. La influencia de la publicidad en televisión es apabullante en este sentido.
Vivimos en una sociedad donde está demasiado presente la violencia y estamos estigmatizados mediante el aprendizaje de una violencia reactiva al más mínimo estímulo. Nuestra sociedad nos enseña, salvo en oasis como los centros educativos y algunos entornos familiares, que tenemos que reaccionar de forma violentamente proporcional a la afrenta recibida. Reconocemos frases y situaciones tan apegadas a nuestros entornos como: "cada cual tiene lo que se busca", "y si nos amenazan, ¿qué podemos hacer?", "si eres malo te mereces lo que te ocurra" o la despersonalización absoluta del enemigo en cine o televisión.
No nos extrañemos de que, como consecuencia de estas formas de educar junto a la idolatría egocéntrica que generamos desde distintos entornos sociales en el individuo y reforzadas por la tormenta de derechos sin deberes con la que nos regalan los políticos por un puñado de votos, se produzcan aumentos en conductas violentas como las agresiones repetidas en centros sanitarios o escolares.
La enseñanza que encierra la frase pronunciada por este menor anónimo no es nada desdeñable; ojalá la tuviéramos todos en cuenta cuando nos relacionamos con otros individuos y con nuestro entorno natural. Está demostrado que las conductas asertivas y empáticas llevan a fomentar conductas más pacíficas y colaborativas entre las personas y grupos sociales.
La prueba de que no hablo tonterías con respecto a usar violencia salvaje y crueldad contra los delincuentes está aquí abajo.
Un exmiembro de la PNP, Manuel Ángel Preciado, fue asesinado a balazos en el cruce de la avenida Parinacochas con el jirón Hipólito Unanue en el distrito limeño de La Victoria. Según testigos, el criminal sorprendió de espaldas a Preciado, al que disparó repetidas veces. Él era jefe de seguridad de parqueo vehicular y consiguió atrapar a varios delincuentes de alta peligrosidad. No se descarta que el crimen se debiera a una venganza.
El que a hierro mata, a hierro muere, reza un dicho.
No combatamos a los delincuentes como delincuentes.
No fomentemos el odio ni la violencia; busquemos conciliar, dialogar, readaptar, resocializar, reeducar, démosle a nuestros ciudadanos más y mejores condiciones de vida y la delincuencia disminuirá.
Luis Miguel Llanos Carrillo dijo en la televisión: "Yo puedo seguir ayudando al Perú".
Más bien lo que queremos todos para él es la cárcel, por asesino, cobarde, cruel, inhumano, psicópata, y que cuando termine de purgar condena, se largue para siempre del país, si es que sigue vivo.
Pedro Alejandro Reyes Ramos
Instructor en Armas Cortas
Ministerio del Interior de Perú
http://www.actiweb.es/alvisegperu
Sobre el autor
Instructor de Seguridad Publica y Privada inscrito en el Ministerio de Interior de Peru.Director de AASIPP PERUDirector de Alvisegperu
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