El transfuguismo político y sus malabares

Hablaremos sobre el fenómeno que se da en algunos países, donde los políticos se pasan de un partido a otro según sus conveniencias. Presento ejemplos y reflexiones sobre por qué ocurre y qué efectos tiene en la política nacional.

Geovanny Vicente Romero
Geovanny Vicente Romero

2 de marzo · 695 palabras

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El transfuguismo político y sus malabares - Política

El artículo trata sobre el fenómeno del transfuguismo en la política, el cual surge en épocas electorales cuando ciertos políticos cambian de partido para asegurar su supervivencia en el poder, demostrando su falta de lealtad y valores.

El autor hace una referencia histórica a Joseph Fouché, Ministro de Interior de Napoleón Bonaparte, quien traicionó a todos para asegurar su poder, incluso a sí mismo. El transfuguismo no es un fenómeno reciente y se ha manifestado en muchos países a lo largo de la historia política.

En la sociedad actual, hablar de ideales y principios políticos parece desfasado y obsoleto, sustituido por intereses, ambivalencia y oportunismo.

En definitiva, el artículo enfatiza la necesidad de revalorar la lealtad y los valores en la política para poder construir una sociedad más justa y honesta, sin importar los cambios venideros en los gobiernos.

Con el acercamiento de la celebración de un evento electoral resurge el germen del transfuguismo, que parece despertar de una especie de sueño de Morfeo que lo mantiene inerte por tres años y le da el aviso de alarma de que en el próximo año se acercan cambios, que al levantar el vuelo la suerte o el porvenir podría ser funesto y más desastroso que Hiroshima. En efecto, me estoy refiriendo al fenómeno que se viene dando en nuestro país, donde ciertos políticos que de una manera olímpica pasan de conservadores a liberales, de izquierda a derecha, de rojos a blancos, de blancos a morados y viceversa.

Decía el célebre Ortega y Gasset que «el hombre es él y sus circunstancias», y en nuestro país se le ha dado una interpretación práctica en todo el sentido de la famosa frase, pues como sostenía Heráclito, «todo fluye, nada es permanente», solo el cambio es permanente, y hoy vemos, mañana no sabemos. Entonces surge la pregunta: ¿por qué militar en un solo partido toda la vida si nada es permanente?

Sin embargo, debemos señalar que la figura política del transfuguismo no es un fenómeno reciente, sino que nos atrevemos a decir que ha venido manifestándose en todos los países o en algún momento dado antes de que estos lograran alcanzar su madurez política. Uno de los ejemplos más fehacientes e interesantes que registra la historia está en la persona Joseph Fouché, ministro del Interior de Napoleón Bonaparte, que se caracterizó por su capacidad camaleónica de asegurarse su propia supervivencia y mantenerse en el poder a todo precio, no importando quién ocupe el poder. Este “genio tenebroso” traicionó a todos, tal como hizo con Robespierre, y cuando no encontró a quién traicionar se traicionó a sí mismo.

Hemos visto cómo se ha reemplazado el valor de la lealtad por el de los intereses, la estabilidad por la ambivalencia, los principios por el oportunismo y los ideales por la conveniencia.

Evidentemente, hablar de ideales y principios políticos en la sociedad de hoy constituye un discurso desfasado y obsoleto que solo se enarbola en la campaña electoral y se utiliza como un instrumento para captar nuevos adeptos que todavía creen en esos valores que los candidatos emplean con la mayor ironía.

Tal cual hace el trapecista de un circo cuando se encuentra en la cuerda floja, que juega con la decisión de pasar de un extremo a otro, así hacen los que ven la política como un negocio y no como la oportunidad que les brindan los dominicanos de aportar su granito de arena para cambiar, mejorar o arreglar las cosas que afectan a sus conciudadanos.

También hemos visto los malabares de toda clase y colores, desde ver a un secretario general de un partido en decadencia pasarse a uno mayoritario y hacerse inmediatamente de una curul; un general seguidor de un ex presidente formar su propia institución partidaria y pasar a apoyar la candidatura oficial; un ex ministro cambiar de partido y lograr una senaduría en ese momento coyuntural; hasta ver a una dirigente de larga data de un partido sacrificar todos los años de trayectoria en una institución para pasar a las filas de otra. De igual modo, lo más reciente ha sido ver a un miembro del anhelado comité central del PLD irse a la oposición, y próximamente un ex síndico de una gran ciudad hará lo propio. Los partidos políticos se dirigen a un mayor debilitamiento de su institucionalidad. No obstante, esto no quiere decir que los que se sientan mal en un lugar no puedan irse a otro, ya que estamos en un Estado social, democrático y de derecho.

Por lo visto, ser tránsfuga es cosa que se pone de moda cada año electoral, y para no convertirnos en la nota discordante tendremos que dejar las ideologías y entrar en una especie de pragmatismo político dominicano, y abandonar el barco antes de que este se hunda. Pero no somos así.

Lic. Geovanny Vicente Romero.

Abogado-Politólogo

Geovanny Vicente Romero

Sobre el autor

Geovanny Vicente Romero

El licenciado Geovanny Vicente Romero nace el 21 de agosto de 1986 en Padre Las Casas, Azua.Es egresado de Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo con altos Honores.De...

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