Ariel Bracamonte Fefer...¿es el autor intelectual de la muerte de su madre?

Artículo que muestra cómo el principal sospechoso, en cuya habitación se encontró sangre el día del asesinato de su madre, está libre en Perú. Presento este segundo artículo a petición de mis seguidores para analizar las evidencias y aspectos que, a mi juicio, la fiscalía penal peruana no ha considerado.

Pedro A.  Reyes Ramos
Pedro A. Reyes Ramos

2 de marzo · 2842 palabras

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Ariel Bracamonte Fefer...¿es el autor intelectual de la muerte de su madre? - Actualidad

El autor de este artículo presenta un examen detallado del asesinato de Miriam Fefer Salleres, madre de la confesa asesina, Eva Bracamonte, en Perú en el año 2006.

El escritor cuestiona la credibilidad de la confesión de Ariel Bracamonte Fefer, quien habría planeado el asesinato de su madre junto con su pareja, Liliana Castro, y un sicario colombiano, según la fiscalía peruana y la prensa local en el momento del juicio.

El artículo critica la forma en que se trata a los acusados en el sistema de justicia peruano, destacando la importancia de la imparcialidad y la equidad en la administración de justicia.

Además, cuestiona la confiabilidad de los medios de comunicación y los periodistas que difunden información que puede ser engañosa y poco precisa. El autor agrega su voz a las muchas voces que piden una revisión más justa y cuidadosa del caso.

En resumen, se trata de un análisis crítico de un caso controversial que sigue siendo objeto de debate y discusión en Perú.

Ariel Bracamonte Fefer ¿planificó la muerte de su madre?

A solicitud de mis miles de seguidores de toda Latinoamérica, publico este segundo artículo, que intenta arrojar luces sobre el asesinato de la Sra. Miriam Fefer Salleres y que nos permite reflexionar de manera racional sobre las evidencias y muchos aspectos no tomados en cuenta por la fiscalía penal peruana, no sabemos por qué.

La ley es para todos, tanto para los buenos como para los malos. En un auténtico Estado de derecho se trata por igual a todos. No cabe la barbaridad, la ignorancia suprema de señalar que las declaraciones de un asesino no son creíbles, no valen, no deben tomarse en cuenta. Porque si así se maneja la administración de justicia en un país, pues simplemente no hay Estado de derecho, no hay imparcialidad, hay componendas bajo la mesa entre jueces coimeros, fiscales comprados con oro, para despojar a inocentes de su fortuna y entregársela a miserables.

Algo más…

¿Si pensamos así, para qué miércoles entonces ponemos hipócritamente en el Código Penal la figura de “la confesión sincera”?

Vale “la confesión sincera” si esta sirve para encarcelar a dos mujeres inocentes, para robarles su fortuna. Pero si esta incrimina a un pederasta asqueroso, ambicioso, cainita… como Ariel Bracamonte Fefer, ¿no debe tomarse en cuenta, no debe considerarse válida?

En el Perú hay cada periodista que da vergüenza y no sabemos cómo lo ponen a dirigir un programa como Día D, nada menos.

¿Le queda grande el programa? ¿No sabe un poquito de derecho? ¿O le han dado una generosa propina por lo bajo?

La palabra de Trujillo Ospina incrimina a Ariel Bracamonte Fefer en el asesinato de su madre

El Perú entero quedó con la boca abierta cuando, el día domingo pasado, un programa de TV nos presentó una entrevista muy interesante realizada al falso sicario colombiano, a quien se acusa de haber matado a la Sra. Miriam Fefer Salleres, en 2006.

Trujillo Ospina comienza por aclarar que él no tiene ninguna suegra de nombre Gloria María Venegas. Es más, nos aclara que los supuestos correos electrónicos de esta supuesta delatora pueden haber sido creados por alguien interesado en incriminar a Eva Bracamonte Fefer como la autora intelectual del crimen de su propia madre.

En eso coincido plenamente con el delincuente, que de tonto nada tiene. Es extremadamente racional en sus respuestas y no se deja manipular por ningún periodista para que diga lo que “quieren que él diga”.

La periodista, si así se le puede llamar a la conductora que presentó el reportaje, dijo: “que es la palabra de un asesino”, dando a entender que no es creíble su declaración.

¿Por qué? ¿Por qué pone en aprietos a su patrón Ariel?

Si se hace un juicio justo, legal, con garantías totales, deben estas alcanzar a todos los involucrados; no importa que tengan o no antecedentes penales, no importa que sean pobrísimos o ricos.

La palabra de Trujillo Ospina vale porque es él quien está siendo acusado; es él quien entró a la casa para robar, como lo hacen miles de cordeleros en el cono sur y norte de Lima, como lo hacen “los fumones” en los distritos caros, cuando buscan algo que llevarse para poder comprar más droga.

Sicarios profesionales

Trujillo Ospina, en principio, aclara que él no es ningún sicario.

Le creo.

Los sicarios no son tan estúpidos para subir rejas de una casa, entrar por una ventana de cocina para matar a una persona. No actúan solos; siempre son mínimo dos o tres. Uno espera en un coche a cierta distancia, ingresan armados con pistolas de 9 mm con silenciadores o no.

Más bien lo de “el sicario” es el cuento muy bien elaborado de la fiscalía, que nadie se cree en Perú.

Sólo un grupo de imbéciles, que de sicarios no saben nada, creerían que este pobre hombre es un asesino a sueldo. Es solo un vulgar ladrón. No tiene antecedentes de asesinatos que sean de su autoría.

Si fuera un sicario, la policía colombiana y de otros países tendría registros de crímenes a sueldo, de innumerables personas acaudaladas, perpetrados por Trujillo Ospina. Habría información de inteligencia que lo vincule a un cartel de narcos que mandan a matar autoridades, como el juez al que le dieron un balazo a una cuadra del Palacio de Justicia hace unos años, verdaderos sicarios a mediodía, cuando comía un cebichito.

Los sicarios, mis queridos lectores, te matan en la puerta de tu casa, de día y con la calle repleta de gente. ¿Por qué? Porque son gente de sangre fría, que le da lo mismo matar a un niño que a una mujer embarazada. Matan sin dejar rastros; los que no lo son dejan por todos lados sus huellas, ADN, etc.

La actuación de Trujillo Ospina no es la de un profesional del asesinato; más bien es la de un delincuente atorrante. Los profesionales matan, como lo hicieron con Nelo Tozinni Bertello, que fue asesinado junto a su esposa y uno de sus hijos y jamás se capturó ni se logró identificar a sus asesinos.

Los sicarios profesionales matan del mismo modo que lo hicieron con Luis Banchero Rossi y jamás nadie supo quiénes fueron ni capturaron a los verdaderos asesinos. Más bien buscaron a un vulgar sirviente, Vilca, a quien lo presentaron como el asesino, lo sentenciaron, encarcelaron y le hicieron pagar por un crimen que él no cometió y caso cerrado.

Un sicario no es misio, no es un muerto de hambre. Es alguien con enorme solvencia, auto elegante, armas modernas con silenciadores; es alguien con una vida similar a la de un exitoso empresario, tiene una fachada de importante inversionista.

Los sicarios, señores fiscales, a ustedes los matarían sin ningún problema en la misma puerta de la fiscalía, en un acto público, con policía y todo, en una linda mañana de verano. Los sicarios de verdad son profesionales del asesinato que justamente matan, sin asco, a cualquier autoridad, no importa quién sea ella. Para matar a Miriam Fefer no se necesitaba de un sicario, eso lo podía hacer cualquiera que tuviera un enfermizo interés en coger los millones de dólares de la fortuna familiar…

Para que vea lo que es un sicario, en Lima, en el distrito de San Martín de Porres, Olga Sanabria, propietaria de un centro educativo, fue muerta el primer día de clases escolares de 2012, el 2 de marzo, de tres balazos, a las 9 a. m., en un salón repleto de profesores donde se reunían. El sicario ingresó al colegio como si fuera un padre de familia y preguntó por ella. Al momento en que la empresaria levantó la mano para señalar “aquí estoy”, fue asesinada. El sicario salió del colegio y subió a un auto que lo esperaba.

A los sicarios les pagan y cumplen su trabajo sin demora, de forma inmediata y profesional, sin dejar rastros. No esperan a que sea de noche para entrar a oscuras y trepar rejas. Por favor, señores fiscales, no insulten a nuestra inteligencia; su historia es patética, infantil, digna de una novela. Los sicarios pueden cruzar fronteras con distintas identidades, evadiendo a la policía de numerosos países. Incluso, luego de asesinar, pasan a una vida apacible repleta de comodidades y lujos. Pero Trujillo Ospina no tiene ni para una cajita de chicle.

No olvidemos que el móvil de un crimen es siempre la ambición, la codicia, una sed incontenible de poder, algo que encaja perfectamente con la personalidad de Ariel Bracamonte Fefer. Mírenlo nomás, ese rostro envilecido por el odio, la ambición, la envidia, rebozaba de felicidad cuando apareció en televisión farandulizando el caso de su madre, bailando en el bodrio de Gisela Valcárcel.

¿Autoridades peruanas supuestamente intentan manipular las declaraciones del acusado de asesinar a la Sra. Miriam Fefer?

Para sorpresa de miles de peruanos, el mal llamado sicario ha declarado que a él la fiscal y la juez del caso lo han buscado de manera informal en el penal en que se encuentra, ofreciéndole darle diez años de cárcel para que salga rápido si acusa a Eva Bracamonte Fefer de ser ella quien lo contrató para matar a su madre.

Pero el detenido y extraditado de Argentina no pisó el palito; simplemente se ratificó y ratifica (en la entrevista propalada el domingo a nivel nacional en diferentes canales de televisión) en que él no es un sicario. Dijo que no conoce ni a Eva Bracamonte Fefer ni menos al cainita de su hermano.

Una pregunta:

¿Cómo es posible, amigos lectores, que estas dos autoridades se atrevan a intentar negociar con el acusado principal de la muerte de la Sra. Miriam Fefer Salleres sus declaraciones?

¿Será cierto esto?

Yo sí le creo a Trujillo Ospina y diré por qué.

Cuando fui procesado por una falsa acusación que me hiciera la comisaría de Pueblo Libre, buscando que se me sentenciara por peligro común por hacer, según ellos, mal uso de mi arma, el secretario del juzgado intentó persuadir a mi testigo de los hechos (un ex policía con quien estábamos de servicio) para que me acusara de haber intentado matar a un vago, drogadicto, de la Universidad Católica, en la madrugada de vísperas de Navidad de 2007.

El secretario del juzgado quería que mi testigo me incriminara, me acusara de ser violento y peligroso. Pero el policía en retiro, amigo mío, lo paró y lo puso en su sitio.

Le contestó al secretario así: “¿De qué se trata esto? ¿Usted quiere que yo calumnie, mienta para perjudicar al Sr. Reyes? Él fue agredido con dos piedras enormes por ese vago, drogadicto, de buena familia”.

El secretario del juzgado se perturbó, se avergonzó y se vio obligado a tomar la declaración del testigo de los hechos escribiendo lo que este declaró, sin poder modificar en nada la testimonial. Porque mi amigo, antes de firmar, leyó detenidamente el documento.

¿Quién le pidió al secretario del juzgado que presionara al policía en retiro, mi testigo de descargo, para que me acusara? No lo sé, pero en el caso del asesinato de la Sra. Miriam Fefer hay muchas cosas más que usted debe saber y que refuerzan mi teoría de una “conspiración contra Eva Bracamonte Fefer” en la cual participan las propias autoridades del Ministerio Público, a mi entender, aparentemente liderados por el cainita.

La sangre hallada en la pared del cuarto de Ariel Bracamonte Fefer

La Sra. Miriam Fefer fue hallada muerta en un charco de sangre. Dice la necropsia que murió por estrangulamiento, luego de sufrir numerosos golpes. Pero no solo se encontró sangre en su habitación, donde fue hallado su cuerpo inerte.

Se encontró sangre, manchas de sangre, también en la habitación de su hijo menor, Ariel Bracamonte Fefer. Esto es algo que se ha divulgado de manera pública a nivel nacional vía televisión el domingo pasado.

Sí, sí, sí. Como lo lee. Se encontró sangre, manchas de sangre en la pared.

Pero a Arielito no lo han detenido. La fiscalía diligentemente más bien se ha centrado en acusar a dos chicas porque una de ellas su tío es una persona de antecedentes poco santos. Por eso.

Dígame usted:

¿No hubiera sido lo lógico que se lo detuviera de inmediato, que se lo encerrara en una cárcel, que se lo interrogara drásticamente? El principal acusado y sospechoso debería ser Ariel Bracamonte Fefer. Pero no lo es… ¿por qué?

¿Qué dice la fiscalía de esas evidencias encontradas en el cuarto de Ariel Bracamonte Fefer? Nada. Absolutamente nada.

¿Por qué? ¿Corre plata?

¿Hay generosas propinas por debajo de la mesa?

Unas preguntas que por respeto a la opinión pública debiera responder la fiscalía penal a cargo de la acusación. Pero no dice absolutamente nada; prefiere acusar a las dos chicas de manera sádica antes que a quien en su habitación tenía restos de sangre salpicados en la pared. ¿Qué curioso, no?

¿Está de moda asesinar personas y acusar a los inocentes para que el verdadero autor herede una fortuna que nadie le dejó?

Parece que sí… eso es lo que podemos ver en este caso, que nada tiene de complejo; más bien sí de parcial, dando todo el crédito a las babosadas que dice “el marica histriónico”, desestimando excelentes pruebas de descargo de las acusadas.

¿Creando una suegra on line?

Con respecto a los correos que supuestamente envió la “suegra creada por correo electrónico” llamada Gloria María Venegas, que el propio Trujillo Ospina ni siquiera conoce y que en Colombia no existe… ¿qué dice la fiscalía?

Nada, señores, absolutamente nada. ¿Por qué?

Porque no le parece para nada importante… pero…

¿Quién fue el que dio el jitazo? ¿Quién dio a conocer los correos de la suegra ficticia?

A que no adivina…

Fue nada más y nada menos que Ariel Bracamonte Fefer.

Fue él quien declaró que le enviaron a su correo electrónico mensajes con información sobre quién fue el asesino de su madre… ¿qué curioso, no? ¿Qué suerte, no?

La inexistente Gloria María Venegas, dice Arielito, lo contactó vía correo electrónico para darle el dato preciso de quién había matado a su madre y por encargo de quién…

Con esta estrategia se le dio material al payaso argentino que funge de periodista, el tal Arrazua. Él corrió a publicar en un diario de mala muerte su mentira sobre las declaraciones que jamás recibió de Trujillo Ospina… y aquí en Perú estaba la mesa servida para encarcelar a dos chicas inocentes… porque tienen muchísimo dinero… que otros mueren y mienten para poder obtenerlo.

¿Conspiración a la peruana…?

Encuentran sangre en el cuarto de Ariel Bracamonte Fefer y no es detenido, no es acusado, no, no, no… no conviene; mejor es acusar a la rica heredera, encarcelarla y así arrebatarle de las manos su patrimonio y dárselo al pederasta asqueroso. “Posteriormente él será muy generoso con el favorcito que le hacemos…”, diría una autoridad corrupta hasta los huesos.

Eso es lo que todos en Perú estamos viendo, pero como las autoridades no son investigadas, solo nosotros los simples mortales, pues se está haciendo justicia a la peruana, a la mala, buscando condenar sin pruebas…

Porque las que tenían, esas ofrecidas por el periodista argentino que dijo que Trujillo Ospina le contó que la hija lo contrató, ahora ya no sirven porque este “gana pan” periodista de medio pelo se retractó. Dice que no recuerda que el detenido en Salta le hubiera dicho semejante cosa.

Analizando el caso Miriam Fefer Salleres

  1. Una suegra creada on line que existe solo por correo electrónico. No figura en los registros de identidad de Colombia.
  2. Un hijo menor, Ariel Bracamonte Fefer, en cuyo cuarto se encontraron huellas de sangre, pero que goza de la más absoluta confianza del Ministerio Público de Perú y, por supuesto, de su mejor socio: el Poder Judicial.
  3. Dos autoridades, una fiscal y una jueza, que dice el falso sicario, le han ofrecido diez años de cárcel si acusa a Eva Bracamonte Fefer de haberlo contratado para matar a la Sra. Miriam Fefer.
  4. Un simple ladrón acusado de sicario.

¿Qué le parece la justicia peruana?

¿Cree que hay garantías procesales en este caso?

¿Cree que hay un trato justo e igual para todos los involucrados en el caso?

¿Cree que las autoridades están siendo absolutamente imparciales?

Yo opino que no.

Si en mi casa hubieran encontrado a mi madre muerta en su habitación sobre un charco de sangre y en mi habitación la policía de criminalística hubiera encontrado manchas de sangre en las paredes, hubiera sido de inmediato acusado y detenido como el principal sospechoso; estaría preso.

Pero claro está, a mí sí me hubieran mandado de frente a la cárcel porque yo soy un ciudadano común; no hay una fortuna inmensa de por medio…

Pero como aquí es a la inversa, pareciera como que las autoridades del Ministerio Público, la policía y el Poder Judicial quisieran aprovechar el pánico, el bombazo periodístico, publicitario y mediático, para enjaular a una mujer inocente, sentenciarla sin pruebas y así lograr que el verdadero asesino, autor intelectual, salga bien librado y puedan luego entregarle una inmensa fortuna para que la administre y de paso les caiga algo en la mano…

Los jueces peruanos, ¿son probos?

No. El año 2011 en Perú se han destituido a 500 jueces por inmoralidad, inconductas, por vender resoluciones al mejor postor... liberan a delincuentes peligrosos por generosas coimas de cinco mil, seis mil dólares... pero no son investigados porque el superior jerárquico los protege. Es toda una red de corruptos que trafica con sentencias, denuncias penales, archivamientos, etcétera.

Aquí tenemos cada año numerosos jueces atrapados cobrando coimas a los litigantes. Ni qué decir la cantidad de fiscales que han sido capturados con coimas en los bolsillos por la policía y órganos de control interno.

Es de público conocimiento que cada juez, cada fiscal, tiene su precio…

También hay fiscales y jueces que son probos, honestos, pero ellos son la minoría; la mayoría no lo son.

¿Qué cosa tiene Ariel Bracamonte Fefer en la mano que lo hace inmune a toda sospecha pese a que se encontraron rastros de sangre en su habitación?

¿Con quiénes ha pactado en secreto para apropiarse de una fortuna que a él nadie le dejó?

Como diría Zizi Guinea…

Extraño, muy extraño…

Sonría y sea feliz.

PEDRO ALEJANDRO REYES RAMOS
Instructor en armas cortas
Ministerio del Interior del Perú
http://www.actiweb.es/alvisegperu

Pedro A.  Reyes Ramos

Sobre el autor

Pedro A. Reyes Ramos

Instructor de Seguridad Publica y Privada inscrito en el Ministerio de Interior de Peru.Director de AASIPP PERUDirector de Alvisegperu

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