Vengador anónimo: dispara a su sobrino cuatro tiros
En Lima, un empresario y arquitecto de cincuenta años disparó cuatro balazos para vengar a su hijo, a quien señalaba como víctima de violación por su sobrino. Es un caso que muestra cómo personas consideradas de bien pueden perder el control y atacar a sus propios parientes.
14 de junio · 1300 palabras
Un empresario, arquitecto y usuario legal de armas en Perú, tomó la justicia en sus manos después de publicar carteles acusando a su sobrino de ser un violador de niños.
El agresor, quien alega que su sobrino violó a su hijo años atrás, ingresó a la casa de su sobrino y le disparó cuatro balazos, con la clara intención de matarlo. El arquitecto fue detenido por las autoridades y trasladado a un penal para enfrentar cargos criminales.
Es importante destacar que este acto debe ser condenado y que las personas no deben tomar la justicia en sus propias manos. Es crucial que estos asuntos sean llevados a la corte y manejados legalmente.
Las leyes de justicia criminal están en su lugar para proteger a todos los ciudadanos y no deben tomarse en vano.
En Pueblo Libre un cincuentón, amanerado, empresario, hombre de bien, profesional, usuario legal de armas cortas, arquitecto, luego de publicar carteles varios días, en los que ponía la foto de su sobrino al cual denunciaba, con esta propaganda, como violador de niños, tomó la justicia en sus manos.
El cincuentón, profesional, usuario legal de armas, empresario profesional universitario, cual si fuera un sicario de la mafia, ingresó a la casa de su sobrino, sacó su arma y le disparó cuatro balazos, a quemarropa, con intención de matarlo.
¿Por qué quería matar el cincuentón a su sobrino?
Pues porque, según él, años atrás este había violado a su hijo, cuando era un pequeño niño. Este vengador anónimo se enteró por boca del retoño que hoy ya es adulto.
La cólera de saber años después que el sobrino al que educó era el violador de su hijito lo llevó a organizar, planificar la muerte del supuesto depravado sexual.
Llegó a casa de su sobrino, lo buscó y le disparó cuatro tiros en la puerta de su vivienda, sin ninguna compasión; ni siquiera demostró el más mínimo remordimiento cuando fue detenido por la Policía Nacional en Perú.
Este arquitecto, profesional universitario, usuario legal de armas, miembro del foro de mala muerte que proclama a gritos su derecho a luchar por el tiro defensivo, fue, como debía ser, encarcelado y trasladado a un penal.
El Poder Judicial, poniéndose los pantalones, dispuso su inmediato traslado a un penal para que este maleante, profesional, arquitecto, psicópata criminal, usuario legal de armas, sea confinado en la cárcel, donde estará con otros delincuentes como él.
Alberto Cárdenas del Valle, de 59 años, pasó al penal de Lurigancho. Es un reo más y pasará muchos años preso, como corresponde.
Este vengador anónimo del siglo XXI está ya donde deben estar todos los usuarios legales de armas que matan a personas, a seres humanos, en medio de gritos y deseos de venganza.
El cincuentón empresario, arquitecto, es propietario de la empresa Transformaciones Metalúrgicas Andinas.
Mientras el vengador anónimo era trasladado con esposas, en pies y manos, en un camión del INPE con dirección a Lurigancho, Walter Flores Suin, la víctima, se debate entre la vida y la muerte.
Como ya puede Ud. ver, las consecuencias de los mensajes diabólicos, satánicos de la especie de secta que proclama que se ha creado la tenencia responsable de armas, y cuelga en su plataforma fotos de Charles Bronson, son graves.
Charles Bronson
Un excelente actor de los setenta que encarnaba magistralmente al ingeniero Paul Kersey, un psicópata criminal que, al estilo del peruano Alberto Cárdenas del Valle, planificaba muy bien sus crímenes, porque a ambos les violaron a uno de sus parientes años atrás.
Lo que acaba de ocurrir en el Perú, en Lima, en este mes de junio de 2012, nos demuestra que AlvisegPerú, en vano no combate al grupo de psicópatas criminales amanerados que dicen ser usuarios legales de armas, pero que fomentan mensajes nocivos, cuelgan las fotos de un psicópata criminal en sus páginas. Este foro usa hasta fotos de niños para intentar, apelando al sentimiento, conseguirle más y más clientes a las armerías de Lima.
Pero estos cincuentones no se quedan allí; a no, ellos son muy astutos: crean cuanta tontería se les ocurre para lograr sacarle plata a sus miembros: revista de tiro, campeonato de tiro, práctica de tiro, polladas en dólares, almuercitos, brindis con coctelitos, para conseguir llevar a la gente que captan a las armerías y acostumbrarlas a gastar su dinero en armas y balas, dejando descuidadas a sus familias.
En los tiempos que vivimos, de crisis, de falta de empleo, de bajos sueldos, ¿es lógico gastar el dinero en cosas como estas?
La desinformación en Internet es tal que cualquier pobre infeliz, sin acreditación alguna, opina pavadas en foros de armas de mala muerte. Los moderadores, directores, dueños no los detienen en sus comentarios estúpidos, no les llaman la atención.
Regresando al tema de nuestro vengador anónimo peruano, cincuentón, usuario legal de armas, forista de Tiro Defensivo Perú, tenemos que darle un mensaje, con todo cariño:
- Lo que ocurrió a su niño es lamentable, condenable, pero más condenable es lo que Ud. ha hecho.
- Ud., señor, pasó por la universidad, pero la universidad no pasó por Ud.
- Ud. es profesional, sabe Dios cómo. ¿Dónde se ganó su título? ¿En una tómbola?
- Ud. no puede tomar la justicia en sus manos; eso solo lo hacen asesinos, criminales, psicópatas, sociópatas, maleantes.
- Ud., señor, está hoy donde merece: en un penal, en la cárcel, en Lurigancho, con gente que es como Ud.: 'delincuente'.
A los que me leen, a Ud., señor, señora, señorita, mi mejor recomendación es: no compre un arma, no use armas, no tome la ley en sus manos, no asesine ni planee la muerte de nadie; destruirá en segundos su vida.
A los que revisan todos mis artículos para escupirlos, para descalificarme y justificar sus instintos criminales, intentando cohonestar el comportamiento de los asesinos y criminales como el universitario de San Marcos procesado por matar a un delincuente en el centro de Lima, los responsabilizo de todos los crímenes cometidos por cincuentones, profesionales universitarios, usuarios legales de armas que creen que tener una tonta licencia de posesión y uso de arma les da derecho de matar.
Dicto clases de armamento y tiro tres veces por semana, todo el año, en distintas locaciones, para agentes calificados del Ministerio del Interior que tienen su resolución directoral, su carné Dicscamec, su licencia para portar armas; ninguno de ellos participa en foros ni cree que se debe matar a los delincuentes.
En Lima hay 120,000 agentes de seguridad formales que portan armas cortas; son usuarios legales de armas todos, no tienen estudios universitarios, muchos de ellos ni siquiera secundaria, pero ninguno de ellos protagoniza hechos tan lamentables, tan dignos de una severa condena como atacar a balazos a una persona que años atrás cometió tal vez un delito en agravio de su familia, por venganza.
La venganza, desearla, ciega, cierra el entendimiento de los tontos que la practican y la enseñan.
Ya lo habíamos dicho: cada día son más los cincuentones, los profesionales, usuarios legales de armas, empresarios, los que cometen crímenes, asesinatos, intentos de asesinato, homicidio calificado, culposo.
Todo esto porque en Perú existen foros de mala muerte dirigidos por imbéciles que de armas cortas saben tanto que ni siquiera cuentan con un pool de instructores del Ministerio del Interior con acreditaciones para la enseñanza de tiro y uso de armas cortas por civiles.
Cualquier tarado, cincuentón, enseña sin tener ningún permiso para ello. Por eso tenemos a tanto civil con aires de matón, con la idea absurda en la cabeza de que puede y debe disparar a matar si se trata de un delincuente.
Yo soy la justicia
Eso es lo que se dicen a sí mismos los afeminados, amanerados del forito de mala muerte que ahora organiza campeonatos de tiro en locaciones alquiladas, porque ni siquiera tienen un polígono de tiro.
Nadie puede tomar la ley en sus manos, disparar a matar a una persona; no importa qué delito cometa o haya cometido, no podemos regresar a las cavernas, no podemos convertir las calles y los barrios en patíbulos donde cada quien hace justicia con sus manos.
No participe de foros de armas de mala muerte; participe más bien de un seminario, conferencia, reunión de familia, asista a una iglesia, lea la Biblia; le ayudará a bajar ese enorme odio que siente por los delincuentes y tal vez a recapacitar, a dejar de sentir deseos de venganza.
La muerte y la violencia solo generan más muerte, más violencia.
Pedro Alejandro Reyes Ramos
Instructor en Armas Cortas
Lima - Perú.
Pedro Alejandro Reyes Ramos
Instructor en Armas Cortas
Ministerio del Interior del Perú
www.actiweb.es/alvisegperu
Sobre el autor
Instructor de Seguridad Publica y Privada inscrito en el Ministerio de Interior de Peru.Director de AASIPP PERUDirector de Alvisegperu
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