Un arma corta en casa es un enorme peligro
Artículo que ofrece razones para no tener armas cortas en casa y hace un llamado a la conciencia de los padres para que eviten dejar armas al alcance de sus hijos. Es un alegato en favor del desarme civil en todo el mundo.
27 de mayo · 3744 palabras
En este artículo se critica a aquellos que se dedican a hacer negocio con personas en busca de trabajo, ofreciéndoles una "comunidad de armas" y promoviendo la práctica del tiro como un hobby común.
Se denuncia la falta de profesionalismo de estas personas y la falta de seguridad que implica tener armas en casa. Además, se cuestiona la idea de que alguien profesional entrenaría para matar todos los fines de semana y se pregunta si realmente un profesional andaría armado por la calle.
Se argumenta que la práctica del tiro no es una garantía de seguridad y que, aunque hay quienes promueven el uso de armas cortas, esto solo genera problemas y procesos judiciales por homicidio culposo.
Finalmente, se hace una comparación con la sumisión de las mujeres musulmanas a sus maridos y se argumenta que tener un arma en casa no es sinónimo de seguridad, sino más bien de cobardía.
Para los que hacen negocio con gente que busca trabajo, ofreciéndoles una comunidad de armas, de supuestos amigos que tienen un hobbie común, este artículo les parecerá de lo más tonto.
Pero más tonto es aquel que deja que lo conviertan en “cliente” de armerías, seudo instructores de tiro y de una asociación de mala muerte que gusta de promover almuerzos en hoteles para hacerle creer a gente de fuera de Perú que son alguien, cuando ni siquiera tienen un polígono de tiro propio para sus numerosos asociados.
Como podemos ver, las noticias vuelan en los medios y nuevamente confirman lo que ya hemos dicho en este blog de denuncia a fantoches, que de profesionales nada tienen.
A propósito de profesionales.
¿Un profesional se entrena para matar todos los fines de semana?
¿Un profesional, respetable, camina por las calles armado, como un pistolero de los barracones de Callao?
¿Un profesional prefiere ir a reunirse con cincuentones para disparar como idiota en polígonos alquilados, en lugar de pasar el fin de semana con su esposa e hijos?
¿Es profesional taparse los oídos y cerrar los ojos ante una montaña de evidencias y hechos que demuestran repetidamente que el uso de armas cortas solo genera problemas y procesos judiciales por homicidio culposo?
¿Esposas pintadas en la pared?
Las esposas de matones, cincuentones, que practican tiro y se agrupan en una asociación de fantoches que no truenan ni suenan en ninguna parte de Latinoamérica como expertos en armas, serán seguramente mujeres sin mayor educación, pusilánimes. Tan obedientes y sumisas como una mujer musulmana lo es a su marido psicópata, salvaje, machista.
No nos cabe duda de que la mujer musulmana no puede decir la más mínima palabra contraria a lo que su marido ordena y quiere, porque deshonra a este.
Un arma corta en casa es un enorme peligro.
La sola presencia en el dormitorio de un arma corta de 9 milímetros no es una garantía de seguridad. Es todo lo contrario: es una gran muestra de lo cobarde que es un hombre que, para dormir, tiene que tener un arma bajo la almohada, bajo el colchón, en el escritorio, escondida en una maceta, en algún lugar del baño, metida en el trasero, para sentirse seguro de sí mismo.
Sin necesidad de exponer a su familia, hay mejores formas de protegernos de la intrusión en nuestro domicilio. Por ejemplo, algo más seguro y menos peligroso es un sistema de alarma: inalámbrica, dactilar, láser, etc. Si alguien cruza su puerta principal, muros o ventanas, se acciona una potente sirena y la central que monitorea la alarma da aviso a la policía. Ni qué decir de los cercos eléctricos y puertas y vidrios blindados que usan residencias modernas de artistas famosos y que usted podría adquirir. Hoy día los productos de seguridad, debido al incremento de la delincuencia, se han masificado y abaratado.
Un arma corta en casa es un peligro, aunque no lo crea.
Puede ser manipulada por su esposa, sus hijos y provocar un accidente terrible, una muerte.
Tal vez usted, que apoya a mercaderes de la muerte, dueños de armerías que viven cómodamente gracias a la venta de municiones y armas cortas a sus compañeros y nuevos miembros, dirá que esto que digo es una exageración.
Pero usted, mi querido fanfarrón, que en un auténtico enfrentamiento con delincuentes correría como un cobarde con su arma en mano a esconderse, está absolutamente equivocado y se lo demostraré.
Un niño mata a su vecina de un balazo en la cabeza, en Lima. Marzo 2012
El disparo que acabó con la vida de una adolescente de 16 años en un chifa de San Juan de Miraflores provino de un arma perteneciente a una policía.
La agente del orden es justamente la madre del joven que acompañaba a la menor y que propinó el disparo a la sien por causas que aún están en investigación. Se trata de la suboficial Roxana Marchena Llontop.
El niño era nada más y nada menos que el hijo de una policía. Era el hijo de un suboficial de la Policía Nacional del Perú.
El niño tomó el arma de 9 milímetros de su señora madre, policía en actividad, que no estaba en casa. La sacó de su lugar, la llevó consigo a una casa en donde estaba la niña... Allí, discutiendo con ella, sacó el arma, que estaba con la cacerina puesta, y le disparó en la cabeza, matándola.
Este hecho es un homicidio cometido por un niño que sabía que en casa su mamá tenía un arma corta.
Este hecho ocurrió en un hogar sano, decente, de una profesional, nada menos Policía Nacional del Perú.
Este menor homicida no tiene un solo antecedente. Pero hoy está ya preso en un albergue para menores, una cárcel para ser más claro, conocida en el Perú como “Maranguita”.
¿Tiene usted idea del enorme dolor que ha provocado en la madre de la niña?
¿Tiene usted idea del enorme dolor que ha provocado en su propia madre, policía femenina?
¿Tiene usted idea de cómo se trunca la vida de un niño que accidentalmente mata a su vecinita?
Seudo foro, gran comunidad de idiotas opina lo contrario.
Para los chupamedias que agrupa el seudo foro Tiro Defensivo Perú, este hecho nada tiene que ver con el uso de armas cortas. Para ellos, esto es solo una desgracia inesperada, un hecho fortuito.
Claro, obcecados como están con su fanatismo y el deseo de sus miembros de ser “la caricatura de Charles Bronson”, un cincuentón que encarnaba al ingeniero Kersey en películas de la década de los sesenta, no alcanzan a mirar más allá de sus narices y justifican lo injustificable.
¿Quién era Charles Bronson?
Charles Bronson protagonizaba un personaje que representaba a un asesino que, a modo de vigilante, salía de noche para matar delincuentes porque años antes habían matado a su esposa y violado a su hija. Era la figura del psicópata criminal por excelencia: un asesino disfrazado de ingeniero, de hombre de profesión, casero, justo, pero criminal.
Un profesional que se cagaba en la ley, el orden jurídico constituido y que se sentía impelido a hacer justicia con sus manos, como el salvaje que asesinó a dos delincuentes en el distrito de Miraflores en vísperas del Año Nuevo de 2011.
El personaje que encarna Charles Bronson evade en todo a la policía y hasta pacta con un inspector corrupto para escapar de la justicia. Algo parecido al comandante PNP que, en el norte de Perú, se dice, asesinó a numerosos delincuentes en el nombre de la ley.
Al comandante PNP, a quien menos mal ya dieron de baja, no se le ha llevado a un mega proceso penal por homicidio calificado.
Un arma corta en casa es un peligro latente.
En la vida real verificamos seguido que los niños que saben que el papá o la mamá tienen un arma en casa suelen robársela y sacarla para lucirla con sus amiguitos, para “fanfarronear”.
No es este el primer caso en Perú y el mundo en que un niño mata a otro con el arma de papá o mamá.
Veamos unos cuantos casos que demuestran cómo un arma en casa es una maldición y algo que solo es del agrado de cobardes que mueren de miedo de vivir como un civil honesto, honrado, decente y que mas bien prefieren vivir como lo hacen los maleantes, los mafiosos: “armados hasta los dientes”.
Caso 1: 27 de mayo de 2012
Niño mata a otro con arma de fuego…
Gerber Enrique López Cucul, de 6 años, murió el miércoles por la noche en el Hospital San Juan de Dios, luego de haber sido atacado a balazos por otro niño de 9 años, en el sector 1 anexo de Las Torres, lote 19 de la colonia Lomas de Santa Faz, zona 18.
Según testigos, dos menores llamaron a la puerta de la vivienda de Dora Mercedes Cucul, de 34 años, y cuando Gerber Enrique abrió, uno de ellos le disparó y huyó del lugar, no sin antes disparar varias veces contra la casa. La madre de Gerber Enrique, al verlo herido, llamó a los vecinos para que le brindaran ayuda. Momentos más tarde llegó al sitio una unidad de los Bomberos Voluntarios para trasladar al infante al Hospital San Juan de Dios.
Sin embargo, el niño murió minutos después en la sala de operaciones, debido a la gravedad de la herida.
Caso 2: 24 febrero de 2012
Niño de 4 años mata de balazo a su hermanito
Por más inverosímil que parezca, en Texas un pequeño de 4 años mató a su hermano menor de un balazo. La pistola pertenece a la madre de ambos.
TEXAS. Estos lamentables hechos sucedieron en Killen, al norte de Austin, cuando los dos hermanitos se encontraban en la recámara de la mamá.
Ella estaba en otra habitación cuando escuchó el disparo y encontró a su hijo menor herido en el pecho y cuello.
Esta tragedia tiene culpable: la madre dejó una pistola cargada al alcance de los niños y por muy trágico que sea que un hijo muera a manos del otro, la estupidez de no medir las consecuencias es imperdonable.
De acuerdo con declaraciones de la mamá, ella colocó la pistola de 9 mm arriba de una cómoda fuera del alcance de los niños.
Se mencionó que la policía no ha presentado cargos y, si hay alguien a quien culpar, es a la madre, que además deberá explicar por qué tiene un arma de ese calibre en casa.
Nunca debe haber un arma dentro de una casa sin estar bajo llave y menos cuando está cargada, ya que no es la primera vez que sucede una tragedia en la que un hijo mata a su hermano.
Desafortunadamente esta familia acaba de vivir de forma muy dramática este terrible suceso.
¿Vio?
En todos estos casos, niños matan a otros por puro accidente, por puro gusto, por alarde, por la taradez del papá o de la mamá de querer tener un arma en la casa, según ellos para protegerse.
Un arma en casa es un pésimo ejemplo para los hijos…
¿Qué cree que piensa un niño de seis, ocho, doce o quince años de su padre que sabe portar un arma?
Lo de siempre: que su papá es un héroe, que es policía, que es una autoridad, que es valiente, cuando es todo lo contrario. Su papito no es más que un cobarde, pusilánime, que frente a un auténtico peligro no usa el arma más que para disparar como lo hace un imbécil que de armas no sabe nada, pese a que se entrena por meses con un grupo de estúpidos, amanerados, todos profesionales, pero tanto o más cobardes que él.
La reacción del cobarde es siempre la misma: “aterrarse, correr pistola en mano, disparar como loco sin medir las consecuencias, matando sin motivos a una persona a la que, si supiera manejar un arma, podría haber disuadido.
El cobarde suele aprovechar la ventaja y matar sin compasión porque cree que su vida es lo único que cuenta. Su menosprecio por la vida de sus semejantes es tal que llega al ensañamiento, a rematar a personas que ya están heridas o desarmadas. Pero luego se hace la víctima cuando la policía lo detiene. Invoca con la concha más grande del mundo: “la legítima defensa”.
Un niño que ve que su padre es detenido, que sale en la televisión esposado y es llevado a una carceleta se siente enormemente confundido, defraudado; no entiende por qué lo detienen si su papi es bueno.
Ese niño, con el correr de los años, imitará todos los errores del padre, lamentablemente.
Ese niño crecerá creyendo que la garantía de una convivencia civilizada es un arma, lo cual es falso. Eso es lo que creen cincuentones amanerados y cobardes que en un enfrentamiento real se cagarían los pantalones de miedo, disparando a matar para luego ir a parar a un penal.
¿Qué sí debería y debe haber en casa?
En casa solo debe haber buenos ejemplos, muestras de afecto y cariño entre el padre y la madre, entre los hermanos; eso edifica y genera seres humanos de verdad.
Las muestras de cariño, de confianza, los gestos de sinceridad, solidaridad y compañerismo, así como el respeto mutuo, son muy importantes en la crianza de los niños.
El niño es, en el tiempo, lo que es su padre. Él seguirá su ejemplo.
Yo a mis dos hijas, desde cuando tenían seis años, les di ejemplo.
Ellas siempre me vieron trabajando en mi propia oficina, en mi propio negocio; jamás me vieron portar un arma, porque jamás las tuve en la casa. Nunca dejé que ellas supieran que yo portaba arma o que tenía una. Ellas recién a los dieciocho años se enteraron de que yo era instructor en armas cortas.
Más bien yo tenía en casa un gimnasio privado, aulas para clases y oficinas.
Hoy día ellas dos son normales; no se les ocurre comprarse un arma para practicar tiro como si fueran un par de maleantes o sicarios; detestan más bien la matonería. Son pacifistas y apoyan la no violencia. Más claro, son gente normal, ya que solo personas anormales, sicópatas, sociópatas, cobardes y matones apoyan la violencia en las calles, el asesinato bajo el pretexto de la legítima defensa, el ensañamiento y crímenes donde la alevosía es el signo.
Hubiera sido todo lo contrario si ellas hubieran visto en casa armas cortas y balas, se lo aseguro. Nunca fui tan estúpido como para tener en casa un altar a las armas cortas, fotos alusivas, trofeos o fotos en las que aparezco como un experto cuando no soy más que un pobre infeliz sin ningún permiso ni autorización de la autoridad del Ministerio del Interior de mi país. Huachaferías como esas jamás había en mi hogar. ¿Por qué?
Porque no quería que mis dos hijas, al ver fotos de armas, armas reales o balas, se tentaran de saber cómo se usan. Los niños y los adolescentes son muy curiosos.
Mi hija menor es de carácter muy fuerte y alterado. Podría haberse convertido por mi falta de juicio en una asesina. Si hubiera dejado un arma, ella la habría sacado y manipulado en mi ausencia; tal vez jugando hubiera matado a su hermana mayor y yo hubiera muerto en vida.
Me felicito de jamás haberle dejado ver ni a mi mujer ni a mis dos hijas armas cortas, que siempre he tenido pero muy bien escondidas y guardadas para enseñanza, nada más. Nunca las tuve en casa y ellas jamás supieron que yo tenía varias.
No camino las calles como un pistolero colombiano o como un sicario; soy una persona decente. Sé manejar un arma perfectamente; me han intentado asaltar más de doce veces con arma blanca, con botellas rotas, por dos o tres delincuentes; nunca he matado a nadie. No era necesario. Sí he realizado disparos de advertencia rozándoles el rostro, a la altura de la sien, lo suficientemente cerca como para que sientan el zumbido de los balazos, pero nada más… detuve la agresión, corrieron, los vecinos alertaron a la comisaría y patrulleros llegaron rápidamente en mi auxilio.
En una ocasión tres drogadictos prontuariados intentaron asaltarme a las 2 a.m.; no corrí, corrieron ellos como locos. Patrulleros de emergencia de la PNP los alcanzaron tres cuadras abajo del lugar en donde los enfrenté, los capturaron y trajeron de regreso. Llegamos a la comisaría, los desnudaron, les encontraron chavetas, droga y DNI de personas distintas; los encerraron para investigarlos.
Jamás he matado ni rematado a una persona rendida; no soy un asesino, soy un instructor en armas y mi mayor orgullo fue siempre salir indemne de enfrentamientos en los que sin dilaciones en segundos les he demostrado a mis atacantes que soy letal… que es mejor retroceder. Sabía que podía morir, sabía que podía terminar mal herido; me han herido en un enfrentamiento, en fuego cruzado, en la pierna izquierda, pero caminé a los dos días con enorme dolor, sangrándome la pierna que se me hinchó como un enorme camote… pero lo superé.
Nunca he corrido arma en mano huyendo de dos delincuentes; los he enfrentado como corresponde a un hombre de armas entrenado. No soy un “usuario legal de armas” marica, no pertenezco a ninguna asociación, foro ni lo haré jamás; no lo necesito. Prefiero manejarme en estos asuntos con gente expectante, no con un grupo de imbéciles amanerados, cincuentones que en la vida práctica no matan una mosca.
No soy un psicópata amatonado disfrazado de empresario.
Tengo familia, hijas, y por ellos no protagonizo hechos de violencia que comprometan mi libertad personal, mi integridad y mi reputación. Nunca he sentido placer en matar delincuentes, porque los respeto.
Respeto a todo delincuente porque son seres humanos, son personas que tienen familia y que podrían estar equivocados, pero no me provoca matar a ninguno por muy peligroso que este sea.
Un padre debe ser ejemplo de bien para sus hijos y para su familia.
Ser usuario legal de armas no me da derecho a matar a nadie.
Si el asunto es tan terrible, en un enfrentamiento contra un oponente armado, si no me queda más opción que defenderme (de alguien muy peligroso y decidido a matar), bastaría un tiro de precisión en el cuello, en la manzana de Adán. Permitiría a la bala traspasar sin problemas hasta alcanzar la médula espinal, paralizando a mi atacante de inmediato.
No es necesario matar con alevosía a un delincuente y luego encubrir mi brutalidad y sevicia con el argumento de “la legítima defensa”.
Un hombre de armas entrenado conoce el cuerpo humano perfectamente; sabe lo que pueden provocar sus disparos en las distintas partes del cuerpo, pero claro está que eso no lo sabe el maricón canoso que funge de presidente del forito más desconocido de Perú y que se llena los bolsillos de plata con tontos que buscan aplausos, trabajo, recomendaciones, cursitos, figuración, almuercitos y brindis, al inconfundible estilo de una cofradía de viejas jubiladas recordando sus épocas de juventud.
Tiro Defensivo Perú no es más que una farsa. Un grupo de emuladores de Charles Bronson que el día en que se tengan que enfrentar solos, de a verdad, contra tres delincuentes armados harán exactamente lo mismo que el universitario asesino hoy día procesado por matar a un delincuente de un balazo en el corazón.
Luego de correr como un marica, perseguidos por estos, usarán su arma irresponsablemente para terminar atrapados en la tela de araña del poder judicial.
No dé malos ejemplos a los niños, edifique. Sea usted un maestro de la sencillez, humildad, solidaridad y juicio; no dé en casa la apariencia de un matón a sueldo, de un sicario o de un maleante. No busque cada día que sus hijos vean cada vez más su parecido enorme con los delincuentes que tanto detesta.
Sobre todo, no se engañe: si usted mata a otra persona será procesado de todos modos; no lo olvide, nada lo salvará de ser sentenciado y detenido.
A propósito de instructores en armas
Hay un sinnúmero de publicaciones que son dignas de una biblioteca, pero que en nada sirven para entrenar a un hombre en armas cortas hasta volverlo letal, peligroso y efectivo en el uso de arma corta.
Todos los llamados expertos e instructores suelen cometer los mismos errores.
Un auténtico instructor en armas lo primero que le enseña a sus alumnos no es a disparar. No enseña el despiece de un arma; eso es lo más estúpido que suele hacer un instructor improvisado.
Lo primero que le enseña a usted un instructor de verdad es a conocer perfectamente el cuerpo humano, todos sus puntos débiles, el daño que hacen los disparos en sus distintos órganos, arterias, aparatos y sistemas. Si conocemos perfectamente el cuerpo humano sabremos exactamente cómo provocar daño sin matar. Sabremos cómo detener una agresión, provocar asfixia, somnolencia, inconsciencia, desangramiento o parálisis.
Los usuarios legales de armas que demuestran cada mes que no saben nada se contentan con almuerzos de señoras, revender armas usadas a los nuevos miembros, vender municiones y seguir cursos de tiro que no los preparan para enfrentamientos.
La mayoría de usuarios legales de armas terminan presos, detenidos y enjuiciados; ¿qué tales instructores tienen, no?
¿Quiénes fueron sus instructores? A que no adivina… ¿serán los de Tiro Defensivo Perú?
Podría ser, ya que son los únicos imbéciles en todo Perú que dicen y proclamaron en su página web: “El tiro defensivo es un derecho… tenemos que unirnos como un puño para luchar por nuestro derecho al tiro defensivo… y mil pavadas más…”
Para terminar… recomendaciones
De fanfarrones, maricas y afeminados creo que ya dije, sin pelos en la lengua, lo necesario, pero este artículo le da a usted un mensaje claro e inequívoco que es:
a.- No sea un matón, no dé malos ejemplos a sus hijos.
b.- No tenga armas en casa.
c.- Compórtese como un hombre decente, tenga respeto por la vida humana y en especial por la ley.
d.- No vaya por las calles, en el coche armado como un vulgar maleante.
e.- No intente reemplazar a la Policía Nacional; usted no puede ni debe intervenir con su arma en ningún delito; lo detendrán y será llevado preso por buscar pleitos.
El instructor de tiro que le diga lo contrario no es más que un imbécil, un Hannibal, como Marianito y su comunidad de idiotas.
Si quiere formar parte de un grupo, busque uno que no intente convertirlo en “un cliente”; busque uno que no intente vaciarle los bolsillos cada fin de semana, venderle de todo con promesas tontas de estrellitas en su página.
¿Le gusta practicar tiro? Vaya a la comisaría de San Isidro en Lima; es absolutamente gratuito, no se paga nada. No necesita que lo engañen con almuerzos y brindis en hoteles; brinde con su esposa y su familia en casa. Un carnet firmado por un marica canoso por una entidad que no tiene ninguna autorización del Ministerio del Interior de Perú, mostrarlo es un motivo de vergüenza y, a la larga, no lo salvará de ser detenido, encarcelado y encerrado en un penal si hace uso del tiro defensivo.
La última calentita es que un matón criminal es nada más y nada menos que presidente de una asociación totalmente desconocida en Perú, una supuesta Asociación de Tiro Defensivo. Esas asociaciones que crean algunos para llenarse los bolsillos de plata. Este matón, karateca y judoca, es gerente en numerosas empresas, según él dice, pero lo mejor… los delincuentes peruanos ya lo conocen porque es tan pero tan imbécil que publica sus fotos en LinkedIn y Facebook.
Si quieres ser un matón disfrazado de gerente, no seas tan estúpido de publicar tus fotos y decir dónde trabajas… no tienes ni idea de la que te espera…
Sonría y sea feliz.
Pedro Alejandro Reyes Ramos
Instructor en Armas Cortas
Ministerio del Interior de Perú
http://www.actiweb.es/alvisegperu
Sobre el autor
Instructor de Seguridad Publica y Privada inscrito en el Ministerio de Interior de Peru.Director de AASIPP PERUDirector de Alvisegperu
62 artículos · 130.290 lecturas
Artículos relacionados
Vengador anónimo: dispara a su sobrino cuatro tiros
En Lima, un empresario y arquitecto de cincuenta años disparó cuatro balazos...
Fomentemos una cultura de no violencia
Artículo que muestra cómo la violencia en la sociedad contra el niño...
Aumentan las muertes de personas que portan armas cortas
Artículo que muestra la estadística de cuántas personas mueren por...
Renzo Reggiardo fomenta el asesinato en Perú
Artículo que muestra cómo un congresista peruano defiende a un asesino en el...
La importancia de ser reservado
Artículo que nos da una idea clara de los riesgos que afronta una persona que...
Encuentros de promoción juvenil
Conozca la verdad sobre los retiros espirituales, los encuentros de promoción...