Charles Bronson y su magistral interpretación del psicópata Kersey

Artículo que nos muestra cómo hoy existen personas que desean emular la figura de un asesino criminal de las series de los años setenta, encarnado por el actor Charles Bronson. Es una reflexión para no tomar la ley en nuestras propias manos.

Pedro A.  Reyes Ramos
Pedro A. Reyes Ramos

21 de abril · 1511 palabras

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Charles Bronson y su magistral interpretación del psicópata Kersey - Actualidad

Charles Bronson, el famoso actor de cine conocido por interpretar papeles de hombres rudos y violentos, se convirtió en un ícono cinematográfico a través de su papel en la saga de películas de "El Vengador Anónimo".

En estas películas, Bronson interpreta a Paul Kersey, un ingeniero que de día es un profesional exitoso y de noche se dedica a matar delincuentes en las calles de Norteamérica.

El actor logra enmascarar muy bien la doble vida del personaje, haciéndolo pasar por un hombre de bien y dando vida a un asesino cruel en pantalla. A pesar de su éxito en la actuación, en la vida real Bronson era un hombre amable.

El problema de la delincuencia en Lima creció en las últimas décadas, y algunos ciudadanos han adoptado un enfoque similar al de Bronson en las películas, fomentando el uso de armas para matar delincuentes en las calles bajo el lema del tiro defensivo como derecho.

Sin embargo, esta actitud es peligrosa y no legal en muchos países, incluido el Perú.

Charles Bronson

El artista de cine, en la vida real, era un hombre amable; pero en el cine encarnaba a un hombre rudo y violento.

Las películas que más fama iban a dar al tándem Winner-Bronson serían las del Vengador Anónimo, saga de películas en la que Bronson interpretaría a Paul Kersey, que comenzarían en 1974 con El justiciero de la ciudad, continuarían en Yo soy la justicia (1982) y El justiciero de la noche (1984). Charles Bronson volvería a retomar el papel de Kersey en otras dos películas: Yo soy la justicia II y El rostro de la muerte, la primera dirigida por el veterano Jack Lee Thompson y la otra por Allan A. Goldsmith.

Todavía se venden sus películas del Vengador Anónimo en todos los mercados de Lima, en DVDs.

En esta cinta Charles Bronson encarna a un “psicópata criminal” que se dedica al asesinato de delincuentes en las calles de ciudades de Norteamérica. Lo más impresionante es la especie de doble vida que lleva el protagonista en la cinta.

De día Kersey es un profesional, un ingeniero de categoría, con una vida cómoda, que trabaja para una firma importante en desarrollo de proyectos urbanos y arquitectónicos. Por la noche sale, revólver en mano, a buscar delincuentes para matarlos.

Charles Bronson da vida a un asesino, a un criminal, que enmascara muy bien sus ilícitas actividades, que no son otra cosa que homicidios frecuentes, con la imagen y reputación de un hombre de bien, un ejecutivo de categoría que goza de gran reconocimiento. Algo así como nuestro COHELO en Lima, un gerente, karateca, criminal en potencia, que dicen fomenta el asesinato en el Perú: entrena a personas, las mentaliza, captándolas en foros apócrifos que no tienen ningún reconocimiento ni autorización del Ministerio del Interior del Perú, para que maten a asaltantes, ladrones y arrebatadores, con sus armas, bajo el lema “el tiro defensivo es un derecho”.

El problema de la delincuencia en Lima aumentó en las últimas décadas, pese a los esfuerzos de la policía, que ha desarticulado a cientos de bandas de secuestradores y asaltantes al paso; aun así siguen los crímenes.

No hace mucho, al iniciar el año escolar, la propietaria de un centro educativo fue asesinada en horas de la mañana, en presencia de sus docentes, en plena reunión, por un sicario armado con pistola de 9 mm.

En el norte de Perú, en Trujillo, los delincuentes extorsionan a los empresarios y les cobran cupos luego de amenazarlos.

Incluso se acusó a un comandante de la Policía Nacional, al que ya se le dio de baja, de haber sido el creador de un supuesto escuadrón de la muerte que asesinaba a delincuentes prontuariados.

El asunto del combate de la delincuencia, según ley, le compete únicamente a la Policía Nacional; no es competencia de la población civil. La población civil puede colaborar dando información sobre delincuentes que conoce o ha identificado, para que sean detenidos y capturados, así como informar a las autoridades sobre todos los sitios, calles y avenidas en que ocurren delitos.

La lucha contra la delincuencia es un trípode: Policía Nacional, vecinos organizados y serenos de los municipios.

Pero que alguien por allí, bajo el pretexto de que es profesional, empresario o policía, se dedique a asesinar personas en las calles bajo el pretexto de la legítima defensa, es otra cosa.

Para los ignorantes, para los que no respetan la ley y el orden jurídico constituido, el acto criminal que es asesinar a una persona que roba o arrebata está justificado porque la policía no hace nada y los jueces los liberan rápido.

Para los que creemos en la ley, en la constitución y en el sistema jurídico, por imperfecto que sea, matar a balazos a una persona en las calles porque me arrebataron el reloj o el celular, o porque le sobaron el trasero a mi esposa, es un acto criminal que debe ser castigado con severidad.

La cárcel es lo que merece, y más todavía quien es profesional, quien pisó la universidad, quien es empresario.

Un asaltante callejero que rompe lunas de vehículos con una bujía para robar una cartera merece una sanción mucho menor que la que debe recibir quien mata con alevosía a una persona herida en el piso, por más que se trate de un ladrón.

Arrebatar una cartera o un celular es una falta; no es un delito. Delito es cortar con un cuchillo a una persona para arrebatarle un celular. Delito es herir de bala a una persona para robarle el coche. Mientras no haya violencia, el arrebato no pasa de ser más que una falta.

Por eso muchos rateros y ladrones, luego de ser capturados por el serenazgo y entregados a la policía, salen libres a las 24 horas y muchas veces en menos de tres horas.

Esto es lo que miles de profesionales universitarios no comprenden ni entienden. Les parece increíble que luego de que se captura a quien le arrebató su celular, esa persona horas después sea liberada y siga en las calles.

Queríamos dejar las cuevas para vivir en ciudades; ese es el precio que pagamos hoy día.

Nuestras ciudades están repletas de millones de personas que pasan hambre, necesidad, que no tienen trabajo, que no pueden estudiar y que comen una sola vez al día. Encima tenemos a delincuentes de verdad que los captan para venderles drogas, prostituirlos o convertirlos en terroristas.

La delincuencia no va a desaparecer jamás; tenemos que convivir con ella hasta la consumación de los siglos. Así como Cristo dijo “pobres habrán siempre”, digo yo que no importa lo que hagamos: “delincuentes habrán siempre”. No solo en Perú, en todo el mundo.

Charles Bronson es, pues, la imagen en El vengador anónimo, la imagen perfecta del psicópata criminal que hace justicia con sus manos. Encarna al asesino cruel y despiadado que mata sin asco a cuanto delincuente encuentra a su paso.

Es el prototipo perfecto de lo que es hoy día un grupo de cincuentones afeminados que se reúnen en hoteles y le roban a miles de tontos en el Perú, usando un foro de mala muerte que cuelga las fotos del ingeniero Kersey en su sitio web, como emulando las acciones delictivas de un personaje de ficción que no es más que un vulgar asesino.

En la vida real, el ingeniero Kersey del Vengador Anónimo hubiera terminado en la cárcel por 25 años, detenido, o muerto por bandas de delincuentes de alta peligrosidad que incluso tienen armas de guerra y se dedican al secuestro en Lima.

En Lima, un ingeniero Kersey sería asesinado en la puerta de su casa, de día, en presencia de todos sus parientes. Luego de muerto el Vengador Anónimo, acto seguido su esposa, hijos, madre y padre habrían sido rematados a balazos sin miramientos. No habría Policía Nacional ni guardaespaldas que lo salven de una muerte violenta.

Para muestra, un botón:

El 14 de abril de este año un finquero y su guardaespaldas fueron ultimados y sus cadáveres encontrados en un pick-up en una hondonada, en el kilómetro 44, Las Palmas, Santa Rosa de Lima, Santa Rosa.

Las víctimas fueron identificadas como Édgar Leonel Lechuga Équite, de 19 años, y su custodio Ernesto Cagüec Pop, 33, oriundo de Purulá, Baja Verapaz. El socorrista Sergio Vásquez explicó que los cuerpos tenían múltiples heridas de bala y, por la rigidez en que se encontraban, tenían unas 10 horas de haber muerto.

En Amazonas asesinaron a empresario y su guardaespaldas - Perú.

Esta noticia remeció el país el 18.11.2008.

Doble crimen conmociona Amazonas. Les robaron 20 toneladas de café. Homicidas arrojaron cuerpos al río Marañón. La Policía recuperó un tráiler con mercadería y capturó a los cuatro homicidas.

El empresario Isidoro Vásquez Cervera (38) y su agente de seguridad, Segundo Armando Herrera Sánchez (52), fueron emboscados en el cruce Mayuta, distrito de Cumba, jurisdicción de Utcubamba, departamento de Amazonas. Ese lugar está a unos 40 minutos en carro desde la localidad de Bagua Grande.

Como ve, no hay en la vida real ingeniero Kersey que valga; los delincuentes los matan sin miramientos.

Lo más recomendable en una sociedad es el respeto a la ley y al orden jurídico constituido; nadie puede convertirse en juez y verdugo bajo la disculpa de que es para limpiar las calles de delincuentes.

Si seguimos la lógica de este razonamiento, diremos entonces, con toda justicia, que hay que matar a todos los que piensen de ese modo para que no haya más psicópatas asesinos bajo el disfraz de asociación de tiro defensivo.

La vida de un delincuente es preciosa y vale tanto o más que la de un cincuentón karateca que vive en la opulencia y que quiere convertir las calles en patíbulos donde se ajusticie a los delincuentes todos los días.

El asesinato de delincuentes en las calles de Lima ofende a Dios y es la mejor muestra de que entre nosotros hay nuevos monstruos disfrazados de gerente o profesional, un Paul Kersey en pleno siglo XXI.

Pedro Alejandro Reyes Ramos
Instructor en armas cortas
Ministerio del Interior del Perú
http://www.actiweb.es/alvisegperu

Pedro A.  Reyes Ramos

Sobre el autor

Pedro A. Reyes Ramos

Instructor de Seguridad Publica y Privada inscrito en el Ministerio de Interior de Peru.Director de AASIPP PERUDirector de Alvisegperu

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