Nadine Heredia: una opinión desafiebrada

Artículo que pone al descubierto el interés de los políticos machistas y sus socios para impedir que en el Perú gobierne una mujer. La importancia de la mujer peruana y su rol en la sociedad peruana hoy. Un sencillo análisis de las facetas de la primera dama peruana.

Pedro A.  Reyes Ramos
Pedro A. Reyes Ramos

1 de diciembre · 1502 palabras

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Nadine Heredia: una opinión desafiebrada - Actualidad

El artículo discute el papel de las mujeres en la política peruana, resaltando los obstáculos que enfrentan para ser elegidas en un ambiente político lleno de trampas y zancadillas.

Sin embargo, destaca que en los últimos 20 años, varias mujeres han intentado y ganado la presidencia municipal de Lima, lo que es alentador para los derechos de las mujeres y demuestra que ellas también pueden liderar un país.

A pesar de esto, el artículo también destaca que las mujeres políticas también se involucran en prácticas cuestionables como hacer generosas donaciones políticas para asegurar su éxito electoral.

Además, el autor señala que algunos medios de comunicación parecen estar más interesados ??en enfocarse en escándalos insignificantes que distraen la atención de los problemas reales del país.

En contraste con esto, el artículo elogia al presidente Ollanta Humala por gobernar sin aceptar amenazas y por anunciar la cancelación del Proyecto Minero Conga debido a preocupaciones ambientales y sociales.

En resumen, el artículo destaca la importancia de dar más oportunidades a las mujeres en la política peruana, mientras se exige una mayor transparencia y responsabilidad de nuestros líderes políticos.

En el Perú desde hace veinte años, tenemos al sexo femenino tentando la Presidencia de la República.

Este hecho es bastante alentador para los activistas por los derechos de la mujer y para quienes creemos que “ellas” también pueden gobernar, dirigir los destinos de un país.

Susana Villarán tentó la Municipalidad de Lima y la alcanzó, venciendo a otra mujer, inteligente y de larga trayectoria política.

Por esas trampas y zancadillas políticas de las que hoy día se valen los grupos políticos y de poder para impedir que alguien alcance sus sueños de éxito político, Lourdes Flores Nano fue sacada de la carrera con audios de una conversación privada que no tenían por qué ser expuestos públicamente, en una competencia sana y leal, en elecciones.

Pese a que la opinión pública, con esta práctica nefasta, tomó conocimiento de que en el juego político las mujeres también se las traen, negocian con el diablo, hacen generosas donaciones, como vimos en el caso de la esposa del señor Acuña, candidata de una plancha presidencial, el pueblo todavía “cree y confía en ellas”.

¿Hay un gran interés de algunos medios por quemar la figura política de las damas en Perú?

En mi opinión, sí.

Luego de hacer públicos casos de lo más tontos, como el de la congresista “lava pies”, “la roba luz”, nos distraen de los asuntos de interés real para el país, con el novísimo caso de “la roba cable”.

Verdad o mentira, yo miro más allá de mis narices y del comentario venenoso y repetitivo de casos que, aunque reprobables, para mí no tienen más trascendencia que “un chisme de callejón”.

El país tiene y tenía gran expectativa puesta en las decisiones de gobierno que comprometen el futuro y el desarrollo de los pueblos. Y como dijo ya el patricio, Luis Bedoya Reyes, el presidente Humala es una caja de gratas sorpresas.

Nos demostró que sabe reconocer a sus adversarios políticos; los trata con enorme respeto, pero lo mejor de todo: “gobierna sin aceptar amenazas, ultimátums”.

Ollanta Humala comunicó al país que el proyecto minero Conga va.

Esta decisión demuestra que no gobierna con eslóganes comunistas, como otros tontos en Latinoamérica. Demuestra que, para él, el progreso de Cajamarca es primero.

Pero regresando al asunto que tratamos en este artículo, acusamos que hay todo el deseo de impedir el futuro político de las mujeres en el Perú.

Todos los días nos dicen que Susana Villarán es incompetente, pero no nos dan ninguna prueba de ello, porque sus actos y decisiones dicen todo lo contrario. Ya inició la Costa Verde del Sur, que dará playas, con alamedas, pistas, malecones a los distritos más pobres de Lima.

Todos los días resaltan los errores políticos de mujeres congresistas, pero no nos hablan de los asuntos que nos interesan y que son las inversiones extranjeras, que traen desarrollo al país.

Nos distraen con “el caso cerrado” de un joven que se accidentó en el Colca, presentándolo a rabiar a todas horas, diciéndonos ahora que se trata de un homicidio, tesis desbaratada hace mucho por numerosos peritos de criminalística y forenses.

Y para remate, le dan de alma, le buscan titulares, a la esposa del presidente de Perú, señora Nadine Heredia.

La prensa, cada semana, la presenta como dominante, autoritaria, impertinente, avasalladora, que busca protagonismo porque acompaña a su esposo en sus viajes al exterior, porque aboga por los derechos de comunidades que suplican no contaminen la laguna de Porcón.

La critican porque escribe una carta respetuosa a un ministro; la critican porque dicen que participa en los consejos de ministros.

En suma, lo que podemos rescatar es que hay una gran mezquindad política, un enorme deseo de bajarle las llantas a una mujer peruana a la que el pueblo ve con cariño, porque percibe en ella “el último bastión de honradez en el poder”.

La aprobación a su gestión y participación en el gobierno del Perú es enorme; sobrepasa el sesenta por ciento, algo que no agrada a los halcones de la derecha y ultraderecha más conservadora de Perú, que ven amenazados sus intereses políticos de cara a las elecciones del 2016.

“Nadie representa mejor en estos momentos a la mujer peruana”.

Nadine Heredia cuenta con el respaldo del país, de los peruanos, y no es un mal prospecto para las elecciones presidenciales futuras.

Al empezar el gobierno, la ridiculizaban diciendo que no sabía ni vestirse.

¿Es eso un pecado, un motivo para descalificar a alguien?

No es la primera dama una modelo de Valentino; es una mujer simple que llega al poder de la mano de quien la mayoría creíamos era un calco y copia de un sátrapa comunista que habla de una supuesta revolución bolivariana, como imbécil.

Si bien es cierto, es importante el protocolo, la imagen y el estilo; más allá de eso, la primera dama está allí para apoyar todas las obras de bien social en favor de los niños, mujeres, poblaciones abandonadas del Perú y, por qué no, para asesorar, apoyar y acompañar a su esposo.

¿Es eso malo?

Algunas hienas políticas creen que sí.

La pareja presidencial está haciendo docencia de lo que es un matrimonio bien constituido, una pareja estable, un hogar donde reina el respeto, el amor y la dedicación a los hijos y al cónyuge.

Esto parece mortificar a “machos” que creen que el lugar de la mujer es en la cocina, en la cama, cambiando pañales y lavando ropa.

Había quienes siglos atrás creían que la mujer era una burra mañosa, un instrumento de placer, un juguete sexual, inferior al hombre física e intelectualmente, digna de toda reprobación y hasta las mataban por miles en nombre de la fe.

Felizmente nos hemos librado en gran parte de estos idiotas microcéfalos que en alguna época eran vistos como “mentes brillantes” cuando solo eran “un atado de asnos”.

¿Las mujeres en el Perú pueden gobernar el país?

Sí. Pueden.

“Deben hacerlo, si el pueblo les da su confianza”.

¿Es justo que una mujer sea presidente de la República en el Perú?

Sí. Es lo justo y es lo que espera el país desde hace mucho, cansado de sucesivos gobiernos de “figurones políticos, machos mete la pata”, rodeados de arpías, sapos y culebras venenosas.

Los demócratas de verdad jamás pondrán ninguna objeción a que suba al poder en Perú una mujer. Que nos gobierne una dama.

Los demócratas que se han jubilado en el poder, en más de veinte años en el Congreso, no tienen ninguna razón para vetar a la mujer que aspira a ser presidente de la República.

Los demócratas de verdad respetan la dignidad de la mujer y la consideran su igual en todo. Los que quieren un eterno gobierno de machos no son más que un grupillo de pillos que quieren en el poder a alguien que les permita medrar a costa de él. “Otorongo no come otorongo”.

Los que se reclaman los súper defensores de la democracia no tendrían por qué oponerse ni hacer disparos a matar desde los medios contra la primera dama, porque lo único que ganan con esto es que el pueblo vea cuán grande es su alma de roedor, su ambición, su mezquindad, su ignorancia, su falta de generosidad.

La mujer, sin importar su nombre, merece gobernar su país, ser actor principal en el desarrollo de su pueblo, lo mismo que cualquier politiquillo varón, que ya cansa y cae espeso por sus repetidos intentos fallidos de alcanzar el poder y sus constantes metidas de pata cuando está en él.

Si Nadine Humala, dentro de unos años, decide ser candidata, si la ley no se lo impide, debe aceptar el reto, teniendo en cuenta que en el pueblo del Perú miles de familias esperan hace décadas por un gobierno humanista, solidario, democrático, de gran sensibilidad social, socialista, que lleve el progreso a todos los rincones del Perú.

Y cuando digo socialista, no me refiero ni por asomo a uno de corte comunista que destruya y joda para siempre al país. El Perú no está para experimentos; debe negociar con todos los países del mundo que vean en nosotros una oportunidad de negocios, crecer en exportaciones de productos no tradicionales, respetar escrupulosamente los contratos y lograr estabilidad jurídica.

Una mujer que encabece un gobierno que negocie con el capital extranjero, que acoja al inversionista extranjero, pero sin descuidar los sagrados intereses de las poblaciones amazónicas, quechuas y aymaras, cuyo suelo y tierras deben ser protegidos, no destruidos en nombre del progreso, no estaría nada mal.

Si en 2016 una mujer o varias mujeres son candidatas, bien por el Perú. Tenemos varias: Lourdes Flores Nano, Susana Villarán, Keiko Fujimori, Nadine Heredia, entre muchísimas otras que podrían ser dignas candidatas por cualquier partido que crea en ellas.

¿Es la hora de las mujeres en el Perú?

No sé. Parece que sí.

¿Será Nadine Heredia candidata el 2016?

No sé.

¿Me molestaría a mí, al país?

No.

“Le molesta a los corruptos, a los que esperan llegar al poder nuevamente para seguir medrando de él”.

A los peruanos, no.

www.actiweb.es/peruhoy

Sonría y sea feliz.

Pedro A.  Reyes Ramos

Sobre el autor

Pedro A. Reyes Ramos

Instructor de Seguridad Publica y Privada inscrito en el Ministerio de Interior de Peru.Director de AASIPP PERUDirector de Alvisegperu

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