Liderazgo en los recursos humanos
Muchas personas piensan que basta llegar a ocupar un cargo de presidente de directorio, gerente, director o jefe de personal para sentirse los todopoderosos y que el resto los obedezca automáticamente. Existen gerentes o jefes que exigen, presionan, agreden y abusan de los dirigidos.
13 de octubre · 868 palabras
Los líderes no deberían pensar que con solo ocupar un cargo de presidente, gerente, director o jefe de personal, obtienen poder absoluto y automáticamente merecen obediencia.
Algunos gerentes o jefes abusan de sus subordinados para obtener resultados, lo que genera miedo o temor pero nunca respeto ni lealtad. Esto se debe a varias razones, como la falta de preparación para el cargo o la carencia de habilidades de liderazgo y de trato humano.
Los líderes necesitan no solo poseer conocimientos sino también aprender a dirigir con habilidad y desarrollar el don de mando, la sencillez, y ser capaces de tomar decisiones adecuadas.
Es importante recordar que la concepción de liderazgo debe ser el de guiar y dirigir a un grupo humano para lograr objetivos comunes que satisfagan los intereses del grupo. Los líderes preferidos reúnen cualidades como personalidad, bondad y carisma, y son admirados, queridos y obedecidos.
La preparación y formación en liderazgo es fundamental para gerenciar las empresas y convertirse en un líder exitoso.
Muchas personas piensan que basta llegar a ocupar un cargo de presidente de directorio, gerente, director o jefe de personal para sentirse los todopoderosos y que el resto los obedezca automáticamente.
Existen gerentes o jefes que exigen, presionan, agreden y abusan de los dirigidos. Estos serán atendidos por temor o miedo, pero jamás por respeto y de buena gana. Indudablemente que esto es un grave error, ya sea porque no está realmente preparado para el cargo que ocupa, o debido a una insuficiencia como persona que lo impide actuar con sapiencia y capacidad en relación con sus subordinados.
Para una persona que dirige una empresa, oficina o departamento de recursos humanos y se encuentra provista de autoridad, no solo se requiere un conjunto de conocimientos y cualidades indispensables; también es imprescindible haber aprendido a dirigir con solvencia a un grupo o grupos humanos y, sobre todo, poseer las cualidades de don de mando, sencillez y capacidad para una adecuada toma de decisiones.
Esto requiere, indudablemente, conocer ciertas normas que por simples son las más necesarias:
A. Concepción de dirigir y ser dirigido.
Todo ser humano, integrado en un grupo social, tiene la necesidad de ser dirigido y guiado por una determinada persona a fin de lograr objetivos comunes que satisfagan los intereses de sus integrantes. Por ello siempre hará falta buscar un buen líder. Esto no es de ahora; el hombre, desde tiempos inmemoriales, ha sido guiado por un hombre llamado líder que reunía las cualidades de confianza y capacidad. De aquí que la mayoría de los grupos humanos jamás pueden desligarse del que los dirige porque se sienten desamparados sin su liderazgo o apoyo.
¿Qué es lo que hace de una persona el líder preferido? Diríamos que involucra un conjunto de características de la administración, desde su personalidad hasta su bondad y carisma que lo convierten en admirado, querido y obedecido.
Por este motivo, hoy en día se practica la preparación de los líderes, especialmente para gerenciar las empresas, con las cualidades que los lleven al éxito deseado.
B. Concepción del líder para ubicarse convenientemente.
Existe muchas definiciones sobre este aspecto. Podríamos aceptar que:
“Líder es toda persona que, gracias a su personalidad, dirige a un grupo social con la participación espontánea de sus demás miembros.”
En consecuencia, un verdadero líder será considerado como tal cuando:
- a. Sea capaz de dirigir un grupo social; y
- b. Cuente con la participación espontánea de su grupo.
La mayoría de los gerentes, jefes o presidentes de directorio solamente dirigen, pero no son líderes porque jamás obtienen la participación de su grupo y, si lo logran a presión, pierden el respeto y las consideraciones, especialmente fuera de la empresa en que trabajan.
Pero puede ocurrir que los líderes sean simplemente eso y no sepan dirigir. Esto también resulta delicado. Diríamos que solo son líderes virtuales hasta convertirse en líderes reales en el momento en que sean capaces de dirigir.
Finalmente diríamos que ser líder a veces resulta un estímulo y otras una reacción para el grupo. Por eso sabemos que todo depende de la preparación, cualidades innatas o aprendidas para liderar los grupos humanos. En todo caso está el apego y cariño al trabajo que realiza y las personas con quien trata diariamente.
Por ello, para dirigir personas debemos tener presente:
- En primer lugar, vale y prima el ejemplo personal de quien manda y dirige. No puede decirse lo que no se es capaz de cumplir. Tampoco podemos ofrecer y no satisfacer luego. Estos actos desmienten o disminuyen la confianza y la fe, lo que resulta sumamente peligroso.
- En segundo lugar, el respeto al derecho de quienes se dirige. Nada puede ser tan importante como para no considerar con sumo cuidado los derechos ajenos. Todo abuso trae consigo rebeldía directa e indirecta. Al fin de cuentas resulta contraproducente creerse con poderes suficientes para violar aquello que son sagrados intereses y que corresponden a toda persona que medianamente se respeta a sí misma.
- En tercer lugar, las condiciones subjetivas como el amor, la comprensión y el entendimiento para quienes se dirige. Nada se puede lograr si no se hace con amor y sinceridad. Si se dirige amando, encontraremos amor en el trabajo, el mismo que no será una falsa y negativa producción.
Con sinceridad lograremos no solo que nos obedezcan o cumplan lo que se está ordenando; alcanzaremos mucho más e incluso lo inimaginado que, indudablemente, coronará nuestras máximas satisfacciones.
La comprensión es fuente inagotable de cada vez mejor integración e incentivo a que los demás hagan con emoción social lo que queremos.
El entendimiento es de sabios y qué mejor facultad en quien dirige. No se puede avanzar si no se entiende, si propiamente no se emplea la razón dejando discurrir con propiedad. Entender cuando alguien merece ser entendido, sin esperar que se lo pidan, sino descubriendo la necesidad de este buen propósito.
Estos son los elementos esenciales que se deben practicar para una adecuada persuasión a fin de que no resulte una vaga ilusión de lograr que se haga lo que se quiere porque simplemente se desea.
Administración de recursos humanos
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