Las personas y el rol que desempeñan
Todos tenemos un rol en la sociedad; se corresponde con la conducta de cada individuo, ya sea en nuestro trabajo o en otros ámbitos. Nuestro comportamiento será diferente dependiendo de dónde nos encontremos.
4 de abril · 659 palabras
Este artículo aborda el concepto de rol en la psicología social, el cual se refiere a los patrones conductuales esperados de alguien que ocupa una posición determinada en una unidad social.
Cada persona desempeña múltiples roles tanto en el trabajo como fuera de él, y entender el comportamiento de alguien implica comprender el rol que está desempeñando en ese momento. Sin embargo, algunos roles pueden entrar en conflicto entre sí, por ejemplo, el de vocero y líder de un grupo.
El artículo también introduce conceptos como la identidad de rol, percepción de rol y expectativa de rol.
La identidad de rol se refiere a las actitudes y conductas compatibles con el rol, mientras que la percepción de rol es la idea de cómo uno debe actuar en una situación determinada en base a lo que se cree que debe ser el comportamiento de acuerdo al papel que se desempeña.
La expectativa de rol es la percepción de los demás sobre el modo en que uno debe actuar en determinada situación según el rol que se percibe. El artículo destaca la importancia de comprender estos conceptos en el estudio del comportamiento humano en contextos sociales.
El rol corresponde a un conjunto de patrones conductuales esperados que se atribuye a alguien que ocupa una determinada posición en una unidad social. Cada uno de nosotros desempeña no sólo un papel o rol en su vida diaria, sino en ocasiones varios roles, tanto en el trabajo como fuera de él. Entender el comportamiento de alguien supone tratar de captar el rol que alguna persona está desempeñando en ese momento. Pues bien, muchos de los roles que desempeñamos son compatibles entre sí, pero pudiera ser que algunos de ellos entraran en conflicto entre sí; por ejemplo, alguien puede desempeñar el rol de vocero de un grupo y, por otro lado, poseer el rol de líder del mismo grupo, papeles ambos que pueden entrar en conflicto a la hora de transmitir una decisión tomada por el grupo versus lo que el líder concibe como lo más conveniente. Otro ejemplo: un miembro y representante de una comunidad religiosa que, al mismo tiempo, trabaja en un puesto de jefatura en una empresa y se le solicita despedir personal.
Se llama identidad de rol a aquellas actitudes y conductas compatibles con el rol. Este concepto ayuda a comprender por qué las actitudes y comportamientos de un dirigente sindical cambian al ser ascendido dentro de la organización a un puesto de supervisión, en el cual probablemente empiece a respaldar la posición de la empresa con más frecuencia.
Se llama percepción de rol a la idea de cómo uno tiene que actuar en una situación determinada, en base a lo que creemos debe ser nuestro comportamiento de acuerdo al papel que desempeñamos; piense, por ejemplo, en las declaraciones bien intencionadas y templadas de las autoridades que están en la vida pública.
La expectativa de rol es la percepción por parte de los demás del modo en que uno debe actuar en determinada situación de acuerdo al rol percibido. Cada uno de nosotros tiene una determinada expectativa de rol acerca de cómo debe comportarse un sacerdote, o un carabinero, o un profesor, etc., en una determinada situación. Si las expectativas son generalizadas, se concentran y forman categorías, estamos frente a un estereotipo de rol, y así, por ejemplo, el rol de esposa puede estar estereotipado por un conjunto de comportamientos resultantes de una mirada machista. Las personas pueden aprender rápidamente los estereotipos de rol y conducirse de acuerdo a ellos, quitando flexibilidad al análisis de cada situación y actuando de manera estereotipada, a veces irracional; piense, por ejemplo, en posturas rígidas sostenidas contra viento y marea, más allá de un análisis prudente de las circunstancias, y que resultan de comportarse de acuerdo a un estereotipo de rol (guardia de seguridad de un supermercado, por ejemplo).
El conflicto de rol puede surgir producto de la ambigüedad de rol, es decir, el ejecutante del rol no tiene claridad respecto de lo que se espera, sea su actitud y comportamiento; dispone de una información inadecuada para hacerse una idea clara del rol que se le asigna, bien por ser incompleta, bien por ser interpretable de varias maneras, o bien por ser muy cambiante; esto, por supuesto, será fuente de estrés y conflicto. El conflicto de rol también puede producirse cuando las expectativas de quienes rodean y de quienes depende y se relaciona la persona tienen expectativas mutuamente contradictorias respecto de lo que debe ser el actuar del ejecutante del rol; este conflicto puede resolverse recurriendo a las definiciones del puesto, a las normas y procedimientos presentes en la organización para ese papel. Otra alternativa de conflicto de rol puede producirse cuando las expectativas apuntan a comportamientos que el ejecutante del rol considera totalmente excluidos de lo que debiera ser su actuación (una secretaria a la que se le solicita enviar información que ella sabe reservada a terceros).
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