Génesis, creación o evolución?
Este es un artículo que resume en parte mis ideas acerca de la creación o la evolución. En el libro completo se muestra que esto es verdad.
26 de marzo · 1172 palabras
El autor reflexiona acerca de la dicotomía entre la evolución y la creación, y señala que ambas teorías presentan incongruencias y explicaciones limitadas.
A pesar de esto, el autor propone considerar otras alternativas de pensamiento, como las creencias en hechicería y brujería, que aunque no sean compartidas por todos, son aceptadas por algunos y representan una forma de conectar con lo sobrenatural.
El autor también menciona la existencia de fenómenos inexplicables para la ciencia, como la telepatía y las apariciones espirituales, que podrían ser objeto de estudio científico en el futuro.
En resumen, el autor sugiere mantener una mente abierta y considerar diferentes perspectivas en la búsqueda de respuestas a las grandes preguntas filosóficas sobre el origen de la vida.
El génesis
Introducción
A lo largo de mi vida he leído muchos libros, tanto científicos como religiosos, incluso de místicos y de ocultismo, pero a mi criterio se ha formado algo particular después de mucho filosofar, proyectarme y razonar de diferentes formas; por eso he llegado a determinar mi propia conclusión a través del paso del tiempo.
Los pasos de la vida
Si ponemos a discutir los pasos que ha dado la vida para llegar a lo de hoy, estoy más que seguro de que nunca nos pondremos de acuerdo en si es la evolución la que ha llevado a esto o es la creación. Si tomamos una de ellas como cierta, por ejemplo la creación, hay muchas cosas que quedan inconclusas en el tiempo de vida de la Tierra: los hallazgos científicos que datan de muchísimos años antes de lo que data la Biblia y tantas cosas que en la Biblia ni los eruditos podrían dar una explicación exacta de ello.
Pues bien, si tomamos como creencia absoluta que venimos de la evolución también hacen aguas muchas de sus explicaciones que de forma científica no han podido explicar hasta hoy, aunque ya hay muchos que lo están estudiando de forma científica, así como lo paranormal: la telepatía, las apariciones espirituales, los mismos relatos proféticos de la Biblia y de otros personajes que no necesariamente están en la Biblia. Si nos preguntamos si es casualidad, ¿acaso se podrá responder? No, definitivamente existen cosas y fenómenos que la ciencia hasta hoy no puede —y quizá no podrá— responder.
Si continuamos pensando en estas dos versiones en absoluto, nunca llegaremos a un acuerdo y si nos cerramos en creer que solo una es la verdad, nunca llegaremos a concluir la verdad que realmente estamos buscando. Pero también existen otras alternativas de pensar y son dos: una, la de los hechizos y la brujería que, aunque muchos digan que no creen, la aceptan. ¿Cuántas veces no les ha pasado que alguna vez están orando y pidiendo al Dios creador que los proteja y que les vaya bien en el día? Los únicos que tal vez no lo harían serían los ateos, pero hasta ellos me animo a decir que creen en alguna forma de ser supremo que los guía y los protege, ya sea un dios o algo superior a ellos.
Segundo, un tema muy discutido en que si es o no verdad; particularmente yo creo en eso a mi manera, pero lo creo y tengo mis propias formas de razonar acerca de estos asuntos. En general, al menos la mayoría cree que existe porque personas o familiares cercanos han tenido alguna forma de avistamiento. Luego, ¿creemos o lo dejamos pasar simplemente?
Todo esto me ha llevado a pensar de forma distinta a los demás. Tal vez haya alguien que ya lo haya pensado, pero no sé quién sea, pues no lo he leído ni he escuchado; para llegar a esta conclusión he tenido que pasar muchas cosas a lo largo de mi vida y hacer alguna práctica psicológica llamada proyección y concluir de esta forma.
Lo más próximo a la verdad
Los relatos de la Biblia no podemos negarlos: mucha gente cree y no es necesario decirles que no crean porque seguro nadie se los quitará. Por otra parte, los estudios científicos nadie los puede negar porque son pruebas fehacientes de la historia de la vida y es algo realmente irrefutable. Entonces, ¿qué hago? ¿qué pienso? ¿qué determinación tomo? Si creo en la evolución, ¿no tendré salvación y mi vida qué sería después? ¿Ya no tendré razón de vivir? Pero si creo solo en la evolución conservando la religión, ¿qué medicamento tomo para curarme? ¿Debo o no creer en el médico que me cura? Así tal vez sería nuestra vida, ¿no les parece?
Este pensamiento se entremezcla y luego creemos en todo y hasta a veces en nada; de tal manera somos como algo que está pero no está ahí.
En mi parecer, los relatos de la Biblia y muchos libros de religión son verdad acerca del Génesis y otros; aunque no comparto muchos relatos que la iglesia ha hecho solo por resaltar algunos actos de fe. Por otra parte, los avances y descubrimientos científicos acerca de la evolución también son verdaderos, y por eso he llegado a esta conclusión.
Si creemos tácitamente en una creación absoluta donde todo fue creado en solo siete días —bueno, seis días y un séptimo de descanso— no me entra en la cabeza cómo pudo ser, pues no hay razón de decir que esto es o fue así.
Y si creemos tácitamente que la aparición de la vida fue por evolución, debe haber existido algo o algún ser inteligente, algún tipo de energía inteligente que haya realizado esta proeza de llevar adelante algo tan majestuoso como es la vida, ¿no les parece?
Por tanto, el relato de la creación es tan solo una metáfora donde el tiempo de creación fue pasando paulatinamente durante siete periodos que van desde la evolución de la primera célula viviente hasta la conclusión de un espécimen inteligente y bien formado como lo que somos hoy, aunque está dicho que nos falta evolucionar. De la misma forma, espiritualmente, o sea el intelecto, la forma de pensar, nuestro ser espiritual —que yo llamo energía pura— se ha venido desarrollando en nuestro psiquis de a poco, paso a paso, durante siete periodos hasta llegar a lo que hoy es un ser desarrollado espiritualmente. Esto me lleva a pensar en la pirámide del desarrollo espiritual que tiene siete niveles de espiritualidad por un lado; por otro lado, físicamente las personas aún están en etapa de evolución puesto que aún existen muchas personas o grupos de personas que no han terminado de evolucionar. Esto no es que vaya de generación en generación, sino que va de paso en paso y eso lleva mucho tiempo.
En fin, lo que quiero transmitir es que la creación de la Biblia es solo una metáfora dividida en siete partes, cada una con su parte positiva y negativa: día y noche, hembra y macho, ser vivo y ser comido, etc.
Y la teoría de la evolución es parte de ella, aunque no lo quieran aceptar; esto indica que ninguno está equivocado, están en lo correcto, solo está mal interpretado.
Rescato el enunciado del médico que dice «la energía no se crea ni se destruye, simplemente se transforma», y digo: Dios existe y es una energía pura y transformadora que quiere que nosotros tendamos a ser lo que éramos cuando empezó la creación. Lograr esto en el tiempo es un desafío impuesto por las cosas de la vida y los desafíos que ella misma tiene; por eso no somos perfectos, pero podemos llegar a serlo, solo tenemos que proponérnoslo.
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Este artículo fue resultado de muchas experiencias; agradezco a todos quienes les pueda interesar y leer, y pueden enviar sugerencias a mi e-mail [email protected]
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