Reflexiones del alba al ocaso. filosofía como estilo de vida

No importa cuánto dure la vida, sino lo que hacemos mientras estamos vivos. Suelta las alas de la imaginación y da vuelo al pensamiento; libéralo. Da vida a la imaginación conectándola con la realidad y el conocimiento.

Jaime Noé Villalta Umaña
Jaime Noé Villalta Umaña

26 de diciembre · 792 palabras

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Reflexiones del alba al ocaso. filosofía como estilo de vida - Filosofía

El texto habla sobre cómo sobrellevar la vida sin dejar que las preocupaciones del pasado y del futuro afecten el presente. El autor destaca la importancia de ser uno mismo y no preocuparse por ser superior o destacar por encima de los demás, sino contribuir a la armonía universal.

También se menciona la hipocresía en el amor y cómo es importante ser honesto en los sentimientos y no confundir el amor con el apetito carnal. El autor hace hincapié en la paciencia y la perseverancia en el amor, y destaca que la llama del amor no se extingue.

El texto se enfoca en la búsqueda de la felicidad y la tranquilidad en la vida, y sugiere que la mansedumbre y la sagacidad pueden ayudar a lograrlo en un mundo lleno de egoísmo y envidia.

En resumen, el texto ofrece una guía filosófica para vivir en paz, ser auténtico y alcanzar la felicidad en la vida.

No te deprimas por el pasado ni sufras por el futuro. Del ayer adquiere experiencia; el porvenir está oculto, no puedes aprender de él. Que tu pensamiento no vuele más allá de la hora presente; así encontrarás la paz imprescindible para tu felicidad.

No tengas miedo a ser. Ningún ser humano es superior a los demás; sin embargo, todos somos diferentes. No eres sol, ni estrella, ni lumbrera; no vivas para los demás, vive para ti; la medida de tu buen vivir será tu contribución a la armonía universal. No te preocupes tanto por vivir para los demás, porque te olvidarás de ti. Por eso recuerda: «El verdadero sentido de la vida no está en ser más, sino en ser tú mismo». Libérate de las cadenas de la vanidad que te mantienen esclavizado. Tú eres un ser especial; no necesitas demostrárselo a nadie.

Ten presente que, como aves de rapiña, los seres humanos se devoran unos a otros; y, por el temor a ser devorados, las personas adoptan camuflajes que les permiten pasar inadvertidos entre sus congéneres. Usa la mansedumbre en tus relaciones, pero mantén abiertas las ventanas del alma; sé sagaz, ello te permitirá vivir en un mundo lleno de egoísmo y envidia.

No hagas llorar al tiempo ni permitas que la distancia se burle de ti. No camines de prisa. Si quieres llegar, no te afanes; pues tus habilidades se verán disminuidas. Ve el horizonte con fe y esperanza; dedícate y esfuérzate; sé perseverante; tú llegarás.

Cuando tengas que decir adiós, no vaciles; sin ambages, di tu verdad. Jamás ocultes tus sentimientos, pues estos pueden cambiar el rumbo de tu vida. No ocultes jamás la verdad, pero sé prudente; no hagas como los hipócritas. Ser prudente no significa ocultar la verdad, sino saber cuándo y cómo exteriorizarla.

Nunca finjas amar; no hay peor forma de hipocresía. Si deseas vehementemente ser feliz, ama, pero no confundas el amor con el apetito carnal. Ante las excusas, la adversidad y la indiferencia, el amor espera pacientemente y el corazón resiste; la flamante llama del amor no se extingue fácilmente. El amor es el sentimiento más puro, noble y divino; no lo contamines jamás.

Si algún día alguien comete un yerro contra ti, levántate: la vida continúa. Y aunque haya miles de hombres y mujeres que asedian engañosamente, también existen personas de nobles ideales y castos sentimientos. Ten fe en los demás, pero usa la astucia. Los ojos son ventanas hacia el interior del ser; por ello, nunca confíes en aquellos que ocultan su mirada.

No temas a la soledad y el silencio; pues en ellos encontrarás consuelo ante tus adversidades e inspiración para la mente. Bien dicen los pensadores: en silencio se realizan las grandes cosas. En las horas del alba, cuando aún el gallo no canta, al compás del reloj, busca en tu interior; ya verás cuánta inspiración brotará de tu ser. Atrévete a escribir, comparte tus ideas; a lo mejor sean como agua de un manantial para el sediento caminante o como oasis en el desierto para el alma acongojada.

A los vanidosos, avaros, codiciosos, envidiosos y egoístas, mantenlos alejados de ti; no les permitas llegar ni siquiera a tu puerta: te hurtarán e incluso robarán tu paz interior. No hay peor forma de esclavitud que aquella en que los seres humanos manifiestan actitudes que reflejan sus bajos instintos; no seas esclavo de las pasiones humanas, no te dejes corroer por ellas.

Un espíritu estoico conquista el éxito; el abatimiento y la preocupación provocan desdicha. Con bizarría, vive cada día; la frustración es una característica de los débiles. Vive para servir; lo demás te será añadido. Mi Maestro dijo: «En el dar, sin esperar recompensa, está otra de las llaves de la felicidad».

Ama la justicia y respeta la ley; defiende tu libertad y no irrespetes la de los demás; jamás la utilices como instrumento de explotación de los débiles. No te entrometas en la vida privada de los demás; vive y deja vivir, es el secreto de la convivencia. Aprende a perdonar; el perdón es atributo de seres superiores. Así emularás la imagen y semejanza del Ser que te creó. El odio es la maraña del ser y principal enemigo de la felicidad; no le permitas crecer en tu vergel, cercénalo de raíz.

Finalmente, jamás olvides que la sabiduría es como una luz que aparece en un túnel oscuro. Asirse de ella es vital, pues dirige los pasos por el sendero de la verdad y la rectitud. Ámala; si llega a tu vida, nunca la dejes ir.

Por: Lic. Jaime Noé Villalta Umaña

Prof. y Abg.

Jaime Noé Villalta Umaña

Sobre el autor

Jaime Noé Villalta Umaña

Dios, familia y trabajo. Vivir con responsabilidad y honradez es mi lema. Me gradué como Profesor y posteriormente como Licenciado en Ciencias Jurídicas, autorizándome como...

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