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La falta de comunicación entre personas de nuestra era

Sobre estar en la era de las comunicaciones, no sabemos qué les ocurre a las personas de nuestro entorno. Hay falta de ideas y sentimientos entre nosotros; no somos capaces de conocernos entre los más próximos.

Pepe G
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11 de febrero · 678 palabras

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La falta de comunicación entre personas de nuestra era - Psicología

En un mundo de comunicaciones masivas, los seres humanos parecen tener cada vez más problemas para relacionarse entre sí. A pesar de que tenemos acceso instantáneo a las noticias y las personas famosas, parece que no sabemos mucho sobre lo que sucede en el alma de nuestros amigos y familiares.

Esto ha llevado a la falta de expresión natural del afecto y ha dejado atrás los lazos de verdadero cariño. A menudo, la gente se cree que ama y que piensa, pero no está muy convencida de la firmeza de su afecto o de lo que opina.

Los vículos maternales y filiales a menudo se sostienen por necesidad o por convencimiento, pero falta el verdadero afecto y la verdadera expresión de ese cariño.

De esta manera, los contactos entre seres humanos se reducen a impulsos de emoción que van y vienen con la misma duda que esos impulsos. En resumen, a pesar de que estamos en la era de las comunicaciones, la falta de expresión y la falta de comunicación natural ha dejado a la gente incomunicada.

Una de las muchas cosas que nos toca vivir, es que en la época de las comunicaciones masivas, los seres humanos tengamos cada vez más problemas para relacionarnos.

Hoy podemos saber en horas, en minutos a veces, lo que ocurre al otro lado de la tierra. Las noticias son muy rápidas; radio, televisión, periódicos y revistas son los encargados de difundir grandes y pequeños acontecimientos, dándoles cada uno su forma de color predilecto, y nosotros estamos allí, hablando con la pantalla del televisor o con la radio, hablando con un diario o unas páginas impresas a color, donde salen las personas más famosas.

Sin embargo, no tenemos ni idea de lo que pasa en el alma de nuestros amigos y familiares, no tenemos muy claro lo que sentimos, lo que es peor, nos cuesta demasiado comunicarnos unos con otros.

La gente se cree que ama y cree que piensa, pero no está muy convencida de la firmeza de su afecto, ni de lo que opina. La prueba está en la rapidez con que muchos cambian de parecer y de pareja... Los vínculos maternales y filiales se sostienen muchas veces por necesidad o por convencimiento, pero falta el verdadero afecto y la expresión natural de ese cariño. No tenemos palabras y gestos que señalen la existencia de unos lazos de afecto.

Dejando de lado saludos y gruñidos convencionales, palabras hechas para diversas situaciones y alguna que otra discusión un poco acalorada.

Y en cambio poco afecto en las expresiones, el contacto entre humanos queda reducido a impulsos de emoción, que van y vienen, están y desaparecen con la misma duda que esos impulsos.

Las creencias sobre la vida y sus aspectos sociales, políticos, económicos, culturales, religiosos y tantos otros, cambian según las modas, y como nadie quiere ser visto como "raro", se acopla a ellas, alterando el parecer, de acuerdo a cómo va el viento.

Nunca podemos exponer con claridad nuestra forma de pensar, porque realmente no pensamos, y lo poco que lo hacemos, demasiadas veces no forma parte de nosotros.

Así pues, estamos incomunicados en la era de las comunicaciones. Los medios de información nos anulan y en ellos empieza y termina nuestra vida de relación. Las horas ocupadas muchas veces artificialmente, nos quita el disponer de unos momentos de relajación y conversación con quienes nos rodean.

Son muchas las veces que escuchamos palabras de amor en los personajes de pantalla, que no tenemos la necesidad de pronunciarlas a quienes amamos. Además, la fuerza de la ficción vuelve ficticia nuestra expresión no manifestada.

Entre nosotros, hay dos problemas: falta de ideas y sentimientos -porque no se nos educó ni preparó para desarrollarlos- e imposibilidad de decir lo que no tenemos o tenemos de una forma muy vaga e indefinida.

El fracaso de la ideología en mucho o en poco, los fracasos sentimentales a diario, son señales de socorro sobre la inestabilidad de sentimientos e ideas que no tienen base ni razón de ser.

La falta de comunicación, viene de la inseguridad para comentar o hacer aquello que no tenemos claro ni en nosotros, ni en los demás.

Parece ser que se impone revalorizar el ámbito de los sentimientos y reconocerlos como positivos, dando el papel que puede y debe jugar en nuestras vidas. Está en nuestras manos controlar o evitar las malas emociones y potenciar las que nos beneficien, y dar valor asimismo a la capacidad de pensar, de analizar, de escoger, de decidirse y tomar nuestras decisiones actuando en consecuencia; sobre todo, comenzar a razonar uno mismo sin dejarse llevar por lo que es admitido o no por las corrientes de opinión que nos rodean.

Llegar a una correcta expresión, sólo queda un paso. Es imposible querer de verdad y no manifestarlo, así como es imposible pensar sin actuar de forma lógica a esas ideas.

Al gran mundo de las comunicaciones, hay que incluir la afinidad, entre los hombres que saben qué cosas deben comunicarse.

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