Importancia de los valores para el desarrollo social y organizacional

En este breve artículo se procura destacar la importancia de alinear los valores de la persona con los de la sociedad y de cada organización social. Se señala cómo esa concordancia favorece tanto el desarrollo individual como el colectivo.

Carlos La Rosa
Carlos La Rosa

6 de marzo · 384 palabras

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Importancia de los valores para el desarrollo social y organizacional - Administración de Empresas

El artículo destaca la importancia de enfatizar la validez y vigencia de los valores en el desarrollo personal y social. Esto significa el interés en el desarrollo simultáneo de cada individuo y de la sociedad en general, sin separación implícita entre ambas entidades.

El cumplimiento y exaltación de los valores conduce a una sana competencia y cooperación que se traduce en una cultura organizacional sólida y base de su consolidación y desarrollo. La superación personal se promueve y facilita a través del impulso de los valores.

Los valores también dan sentido genérico a la preservación y superación de la especie humana en la tierra, diferenciándola del resto de animales y contribuyendo al resultado y necesaria cooperación.

Además, la exaltación de los valores rescata y da fuerza a la trascendencia de cada persona, con sentido finalista y como unidad integral de cuerpo y alma.

En conclusión, el artículo enfatiza la importancia de los valores en el desarrollo personal y social, siendo estos la base de la cooperación, competencia sana, trascendencia y diferenciación de la especie humana.

Es conveniente enfatizar la validez y vigencia de los valores para el desarrollo personal y social, pues ello implica el interés de desarrollar simultáneamente a cada persona y al conjunto de las mismas, sin que plantee implícitamente una separación entre ambas entidades, ya que tal posición oculta un exacerbado individualismo, por una parte, o la opresión de la segunda, lo que fácilmente puede conducir al torpe intervencionismo del Estado, que se cuida de preservar el yo individual y el yo social.

Es más, la mejor manera de desarrollar el yo y el nosotros es logrando que haya encadenamiento armónico de las personas, con sinergias positivas entre sí, y no permitiendo, ni menos promoviendo, la exaltación de "yoes" sin unión y colaboración entre ellas.

La exaltación y cumplimiento de los valores conduce a una sana competencia y cooperación; de allí que algunos llamen a tal fenómeno la "Competencia".

Los valores ayudan al desarrollo personal porque impulsan, promueven y facilitan la superación personal, según el pensamiento de Mounier, que exalta a la persona sin "codificarla" ni hacerla perderse en la "masa" informe.

Rescatan y dan fuerza a la trascendencia de cada persona como unidad integral de cuerpo y alma, con sentido finalista según lo plantea Teilhard de Chardin, eminente científico católico del siglo XX que luchó por hacer converger la ciencia y la fe, no habiendo opción irreconciliable entre ambas.

Los valores, asimismo, dan sentido genérico a la preservación y superación de la especie humana en la tierra, diferenciándola del resto de animales. Esto contribuye precisamente al resultado de la necesaria cooperación; de lo contrario, el fracaso de la especie significaría la desaparición de los individuos.

A nivel de organización social, sea una empresa, una asociación civil, una o cualquier otra forma, es absolutamente beneficioso que los individuos tengan aliados sus intereses y objetivos de la organización. Es la garantía de una cultura organizacional sólida que, reforzada con valores, se constituye en la base de su consolidación y desarrollo.

Carlos A. La Rosa Lama,

Economista con maestría y doctorado en Administración. Docente universitaria en pre y postgrado. Director del Instituto de Administración Pública y Privada.

INADPP

Carlos La Rosa

Sobre el autor

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