Educación holista para nuestra felicidad

En la maestría, las películas que vimos dejaron muchas enseñanzas y mensajes que me han ayudado a esclarecer mi mente y mis prioridades. Una de ellas es seguir mis objetivos y hacer lo que realmente me gusta; había perdido la emoción por ser productor, pero ahora se ha reforzado.

Dr. Ramón Gallegos
Dr. Ramón Gallegos

8 de febrero · 2286 palabras

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Educación holista para nuestra felicidad - Educación

El artículo describe la experiencia personal de un estudiante de la Maestría en Educación Holista impartida por la Fundación Internacional para la Educación Holista y su fundador, el Dr. Ramón Gallegos.

El estudiante relata cómo el proceso de la maestría lo ayudó a despertar y darle significado a su vida, y lo transformó espiritual, educativa y profesionalmente. El autor agradece a la maestría y al Dr. Gallegos por creer en él y darle la oportunidad de renacer.

También menciona las experiencias más significativas en las reuniones presenciales y cómo estos momentos lo llevaron a descubrir más sobre sí mismo, su relación con su familia, su comunidad y el mundo.

El estudiante describe cómo la educación holista ha estado presente en su vida gracias a la influencia de sus padres y abuelos, y cómo la maestría ha sido una oportunidad para aprovecharla en todos los sentidos.

En conclusión, el artículo destaca la importancia de la educación holista en la vida personal y profesional del autor, y cómo esto lo ha llevado a ser un promotor del amor y un hombre universal.

Fundación Internacional para la Educación Holista

Maestría en Educación Holista

Educación holista para nuestra felicidad

Este trabajo es uno de los más emocionantes por hacer, al término de mi maestría describiré el transcurso de mi vida, mi proceso espiritual, mi proceso educativo, mi proceso profesional; en este lapso de tiempo que duró mi maestría holista, digo mi maestría holista porque la considero ya parte de mi vida. Logré despertar, logré darle significado a mi vida y con quien la comparto y, lo más importante, que mi maestría confió en mí. El Dr. Ramón Gallegos creyó en mí y en todos sus alumnos, pero a mí me dio la oportunidad de renacer, y una de las mejores oportunidades fue el pararme en un panel y vivir una experiencia inolvidable; por eso le tengo un cariño indescriptible. Pude despegarme de muchos prejuicios y temores. También le doy gracias al Tecnológico.

¡A todos y a todo, los amo!

Mencionaré las experiencias más significativas en las reuniones presenciales, mis mejores momentos, la luz que logré descubrir de mi propio “yo”, mis vivencias, mis prácticas meditativas, mis cambios personales, mi relación con mi familia, mis estudiantes, con mi hija, con mi pareja, en mi trabajo, con mi comunidad y con mi mundo, mi visión del futuro, para dónde voy ahora con el compromiso que he adquirido; con mucho gusto voy a difundir y predicar con mi ejemplo.

Mi vida ha sido muy feliz y tranquila, he recibido una educación con relación al holismo, mis padres pero, sobre todo, tuve una gran influencia de mis abuelos, que sin saber el término los he catalogado holistas. Ahora me encuentro en una etapa importante; esta etapa es la más significativa en mi vida. Primero, la oportunidad que me dio el Tecnológico de estudiar la maestría, la cual he aprovechado en todos los sentidos.

La fuente de inspiración por la que me convertí en un hombre universal y promotor del amor fue el nacimiento de mi hija Frida Esther. Esta etapa sensibilizó y ablandó más mi corazón, una experiencia inexplicable. Ahora me pongo a pensar cómo puede haber gente que abandona a sus hijos o les da un trato que tal vez a ellos no les dieron; los limitan de atención, no pueden centrarse en ver a su hijo o hija nacer. Pero bueno, sigo comentando mi experiencia.

Cuando nació Frida iba a mitad de maestría; la mayoría de las lecturas eran para mí confusas por lo complicado de las mismas, pero más porque no les daba sentido, no las proyectaba a nada. Ahora esta mezcla de vivencias de estos últimos dos años, lecturas y experiencias me hace descubrir mi interior y, al tener una razón de ser —mi hija— y mi esposa, me llenan de vida, me llenan de felicidad; me comprometen con el mundo entero. Ahora las lecturas no se me dificultan por la relación que tienen con mi vida.

En mi desarrollo espiritual, este punto sí fue de entero despertar. Al principio tenía la misma idea o relación que tenemos todos cuando escuchamos espiritualidad: lo hacemos referente a la religión y, como somos muy tradicionalistas, a la religión católica. La oración te hace reflexionar, pero no consigues hacerlo de manera completa porque no tenemos un verdadero encuentro interior; inclusive lo hacemos solo repitiendo rezos que ni siquiera fueron creados por mi propio yo, por mi interior, por mis verdaderos sentimientos y necesidades.

La maestría me ubicó; me reconocí y me descubrí, ¿cómo? Por medio de la meditación, por medio de la respiración pasiva, por la relajación sosegada y por el respeto que obtienes de ti mismo.

La espiritualidad en la educación holista es la base, el principal pilar, el control de las emociones. Cuando estamos en este proceso de búsqueda y reflexión, al encontrarnos con nuestro propio “yo” al meditar, te das cuenta de que la mayoría de tus tensiones y problemas son provocadas por ti mismo. Más aún, el exceso de estas tensiones y presiones te hace salir de tu concentración y de la búsqueda de pensamientos sanos.

Mi experiencia espiritual está en constante evolución; va aumentando conforme pasa el tiempo y mi cambio emocional ha mejorado. Siempre he sido una persona muy pacífica y protectora del medio, pero como todas las personas, por naturaleza perdemos la cabeza; caemos en las reacciones de los demás: cuando te gritan, gritas; cuando te hacen, haces; cuando te pegan, pegas. No sabemos dialogar, no buscamos un punto medio. Con la búsqueda de mi espiritualidad y en mi práctica he encontrado un estado de armonía conmigo mismo; inclusive las cosas con las que más me costaba lidiar ahora las controlo sin problemas. He aprendido a dialogar y, vaya que me hacía falta; he aprendido a darle el valor a cada cosa, ponerlo en su justo lugar y su justo valor. Sé que el dinero es indispensable, pero no es la felicidad; confundimos la felicidad con satisfacer necesidades y no es así. No tengo envidias; creo que desear más provoca sufrimiento. Dicen que el rico no es el que más tiene sino el que menos gasta. Lucharé para ser una persona mejor, trabajadora, responsable, ambiciosa, pero una ambición positiva, una ambición para el bienestar de todos, donde todos ganen, el principio de ganar-ganar; todo se da por añadidura.

Me siento pleno, me siento tranquilo, siento que puedo dar más. Ahora con mi familia, mi esposa Isabel y mi hermosa bebé, he, por fin, encontrado un control emocional gracias a la maestría y a mi familia. He hecho muchos cambios personales, he modificado mi vida, desechando lo que no es útil o lo que me destruía; ahora tengo tiempo para mí y para mi familia y con las mismas actividades, solo que depuré las nocivas, las patógenas.

Mi práctica espiritual es por medio de la meditación, la relajación, por caminatas en el rancho contemplando la naturaleza, dentro del agua, entrar y salir del agua, tomando el mayor oxígeno. No puedo mencionar que lo hago diario, pero cuando lo hago lo hago a conciencia y veo los resultados; también haciendo oración por las noches con mi esposa.

La meditación y la búsqueda de la espiritualidad me están ayudando mucho. Un ejemplo muy marcado para mí fue cuando participé en el panel del Foro Mexicano; el equipo anterior de mi sesión hizo una práctica meditativa y me desbloqueó. Hablaré de esto más adelante.

La espiritualidad me abrió los ojos, me dio fortaleza, soy más pasivo, controlo mis emociones; mi inteligencia ya no se basa en lo mecánico. Ahora trato de decidir y tomar decisiones serenas, tranquilas, y hablar cuando se necesite sin decir de más.

En lo educativo estoy más comprometido; ningún sistema o método pedagógico mecanicista puede ser considerado para educar a nuestros hijos. Lo menciono porque los alumnos se tienen que considerar parte de tu vida, tu familia, de la sociedad y de este mundo. Ahora doy clases de inglés en un CONALEP; solo espero una oportunidad para llevar todo esto, mis conocimientos adquiridos, mis experiencias a los alumnos del Tecnológico, a retribuir el apoyo que me dio la institución, pero la intención es más por esta sociedad que se está destruyendo; ocurrirá si nosotros lo permitimos.

Manuales y formatos utilizados para la educación estandarizada hacen del alumno no un ser, sino un objeto: relación sujeto-objeto. Pero eso no es lo peor; el alumno transmite a su árbol genealógico las mismas ideas y sistema con los que fue educado. Con mis alumnos yo dialogo, les doy confianza, platico con ellos, les hago saber la importancia que tienen en la sociedad y en la preservación y cuidado de su medio ambiente; hablo de valores, soy congruente —lo más importante—. A pesar de ser una escuela de alumnos conflictivos, no me ha causado trabajo ni problemas el convivio y el demostrarles que valen mucho.

Los he puesto a meditar; les explico el sentido de la meditación, platicamos las experiencias, cómo se sintieron. Aunque la edad en la que están es de mucha energía, tratamos de enfocar ese potencial, esa carga de energía, hacia el polo positivo. He investigado un poco sobre la meditación para ser más completo.

Me gustó una frase del Dr. Ramón Gallegos Nava en una de las sesiones de Messenger, cuando se hizo polémica con el tema de la calidad o calidad educativa, que si era o no era importante, etc. Recuerdo que había causado tal pasión que se sentía ya una molestia de las maestras que se dedican a cumplir lo que el manual del sistema de gestión de calidad establece, lo famosos ISOS, SGC, en el Tecnológico, que si era o no importante para la educación en México, que el instituto ya había alcanzado la certificación de calidad, que en los cursos de capacitación habían mencionado que esta comprobado. Después que dialogamos, definimos y nos ubicamos. Mencionó el Dr. Ramón: el sistema de gestión de calidad es totalmente administrativo, no confundamos; la educación es algo puro, no se mide con un patrón ni se enseña de solo una forma para todos los alumnos. Cuando ustedes llegan a casa, ¿no sacan su formato o su guía y se fijan qué paso sigue? ¿A poco dicen “hoy toca amor media hora” y enseguida sigue leer un cuento, etc.? Fue un ejemplo de lo más claro y estoy de acuerdo: no podemos estandarizar la educación de nuestros alumnos. La educación verdadera es incluyente, es integral, abarca todo; no se reduce a pasos lógicos como si fuera algoritmo, a un ritmo aun estándar, porque perdemos lo más importante: perdemos tu sentido, perdemos nuestro propio ser, perdemos el amor. No inyectamos sensibilidad ni humildad, divagamos por el mundo sin sentido y ahí es cuando le ponemos un valor sentimental o solo valor a lo material, crecen los apegos y enriquece el ego.

Por lo que mi despertar en estos dos años llegó como un regalo; tiene garantía mi hija, ¡soy muy feliz!

Para mí la maestría significa un cambio, un descubrimiento, un viaje a mí mismo; la maestría ha sido un reencuentro. Le tengo mucho cariño a todo lo que se involucra en esto, al Dr. Ramón Gallegos, a mis queridos maestros; es algo muy especial. Primero, porque este lugar que ocupé en la maestría originalmente era de mi madre; mi mamá era la que estaba apuntada para hacerla y me lo cedió a mí. Surge la oportunidad, la aproveché lo más posible. Después nace mi hija en este lapso; hay un cambio de forma de pensar y surge lo que tal vez no me hubiera pasado después, o no me hubiera pasado nunca, que es saber que existo, reconocerme como ser humano, reconocer mi propia espiritualidad y saber servir.

En estos 24 meses tuvimos diferentes reuniones presenciales, a las cuales todas me encantaron, pero la que fue la más memorable y la cual viviré agradecido fue cuando participé como panelista en el foro mexicano, como ya lo había mencionado anteriormente. A tres días de haber nacido Frida mi hija, recuerdo que no sentía nervios, no sentía nada; me sentía emocionado y decidido. Le envié correos a la fundación y en especial al Dr. Ramón Gallegos agradeciendo la oportunidad y, pues, adelante me dediqué a estudiar en mis tiempos libres y dormir cuando me dejaba la bebé. Cuando llegamos a Guadalajara al Foro Mexicano seguía igual, despejado, hasta que entré al salón de eventos; lo vi enorme, muy elegante y adornado con muchas flores. Comenzó la primera ponencia y los nervios empezaron a surgir; no me dejaban ni hablar ni pensar, vi a la gente tan profesional y convencida de su exposición que los nervios violentaban mi mente, golpeaban como rebaño de caballos salvajes dentro de un establo reducido y el caballerango azotándolos con la reata y mojada. Recuerdo que devolví la comida y tenía dolor de estómago, de ese dolor que casi tienes que cargar con tu propio inodoro. Leyendo, estudiando, mi mente estaba en la salud de mi baby; esa noche recuerdo haber dormido escasas dos horas, entre estudiando y pensando en mil cosas. Llegó el día, no desayuné más que un pan con mantequilla; con una mano tenía mi pan y en la otra mi libro de megatendencias, y en la bolsa del pantalón una marca textos. Llegamos al salón y comenzó la ponencia anterior a la nuestra; estaba a unos minutos de pararme enfrente de maestros, doctores e investigadores, quería correr.

En la maestría, las películas que hemos visto han dejado muchas enseñanzas y mensajes que me han ayudado para el esclarecimiento de mi mente y mis prioridades; una de ellas es seguir mis objetivos, hacer lo que realmente me gusta. Había perdido ya la emoción por ser productor pero ahora se ha reforzado; claro, no dejar de ser maestro. Creo que podré hacer mucho por la gente y por mi medio ambiente; tengo mucho que ofrecer y más aun por el renacimiento de mi espiritualidad.

Creo que estoy en la mejor de las oportunidades que me pudo haber dado la vida: esta maestría. Esta oportunidad la estoy aprovechando al máximo; me ha generado un gran cambio personal. No ha ido en contra de lo que yo era; siempre me interesó el bienestar de los demás, solo que ahora lo hago convencido. Ahora vivo comprometido y viviré feliz sirviendo al mundo.

Cuando le encuentres a la vida el sentido, la belleza, el respeto y reconozcas que tú estás dentro de ella, cuando encuentres todo esto en ti, reflejarás tu amor propio en el amor universal.

Cuitlahuac Méndez Salado

Fundación Internacional para la Educación Holista

Maestría en Educación Holista

San Luis Potosí, San Luis Potosí. México. 2012

www.ramongallegos.com

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