Educación holista y transformación

Comparto mi experiencia en la Maestría en Educación Holista: las sesiones presenciales, las meditaciones y la conformación de la shanga como espacio de crecimiento. Relato cómo ese aprendizaje, junto con la práctica del Óctuple noble sendero, transformó mi vida personal y mis relaciones familiares.

Dr. Ramón Gallegos
Dr. Ramón Gallegos

7 de febrero · 1330 palabras

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Educación holista y transformación - Educación

En este ensayo, se describe la experiencia personal del autor en la Maestría en Educación Holista, la cual se enfoca en cuatro ejes: educativo, filosófico, sustentable y cultural. El autor relata cómo al inicio de la maestría, el Dr.

Ramón Gallegos les explicó la esencia de la misma, la cual busca un cambio en un mundo vertiginoso. Además, el autor explica que al principio no entendía qué era la shanga, pero con el tiempo comprendió que se trataba de un grupo fraterno.

La experiencia del autor en la maestría es comparada con la metamorfosis de las mariposas y muestra cómo a través de cada etapa de la maestría, el autor se transformó y creció en su propia práctica educativa.

En general, el autor destaca los beneficios de la Maestría en Educación Holista, que le permitió tener una perspectiva más amplia sobre la educación y desarrollar una comunidad fraterna con sus compañeros de clase.

En conclusión, la Maestría en Educación Holista fomenta la transformación personal y profesional del individuo en un mundo que busca cambios significativos en la educación.

Fundación Internacional Para La Educación Holista

Maestría en Educación Holista

Educación holista y transformación

El presente trabajo es un ensayo global de toda mi experiencia en la Maestría en Educación Holista. Al inicio de la maestría en educación holista, recibimos del Dr. Ramón Gallegos un curso propedéutico donde nos explicaba en qué consistía la maestría, cómo estaba integrada por los ejes educativo, filosófico, sustentable y cultural, cuál era la esencia de la misma y cómo en un mundo tan vertiginoso que estamos viviendo se requiere un cambio; pero la mayor inquietud era conocer o saber en qué consistía ese cambio, quién tenía que darlo y contestar: ¿cuándo? ¿dónde?

Para alguien con muchas dudas, viviendo una nueva experiencia y una maestría muy distinta a lo tradicional, donde me considero que prefiero el trato y la convivencia humana, ya que para mí las sesiones semanales en el Messenger no podían expresar lo que quería decir; por eso, cuando teníamos las sesiones presenciales para un servidor eran mucho más enriquecedoras.

Se empezó a manejar un concepto que de primera instancia no lo veía claro, que era el de shanga, y con el correr de la maestría se fue definiendo solo; el grupo de maestría de San Luis comenzó a convertirse en la shanga de “San Luis”, ya no éramos un simple grupo de maestría. Ya el Messenger dejó de ser una barrera para un servidor, pues nos comenzamos a identificar y a volvernos un grupo fraterno.

El significado de la maestría que pudiera darle es algo semejante a la metamorfosis de las mariposas: el ciclo vital de una mariposa consiste en cuatro etapas: huevo, larva (oruga), pupa, mariposa.

Las mariposas comienzan su vida en forma de huevos. Al huevo le toma de dos a tres semanas eclosionar en una larva u oruga. La oruga se alimenta de una gran cantidad de hojas. Durante su crecimiento muda de piel varias veces. Después teje una crisálida y se convierte en una pupa. Ocurren muchos cambios en la etapa de crisálida. Las alas, las patas y el resto de la mariposa se forman dentro de la crisálida. La pupa se vuelve cada vez más transparente. La oruga termina la milagrosa transformación en una bella mariposa.

Expande sus alas al máximo y les hace entrar sangre a la fuerza. Después de que las alas se secan y se endurecen, vuela en busca de una pareja para extender el ciclo de la vida.

¿No nos dice acaso la teoría de la relatividad de Einstein que nada es absoluto en este mundo? Que si hay yin, hay yang; si hay fealdad, hay belleza; si hay dificultad, hay simplicidad; si hay dolor, hay felicidad. Por lo tanto, debemos tomar los desafíos de la vida como oportunidades para enseñarnos a nosotros mismos a ser más fuertes, más reflexivos, más maduros y más seguros.

Algo que frecuentemente expresé durante la maestría es que no podemos dar lo que no tenemos y después de la experiencia de esta, llegué a la conclusión de que todo lo que requerimos está en nosotros mismos, pero debemos encontrarlo en nuestro interior para poderlo compartir.

Todas las reuniones a las que se asistió tuvieron sus momentos memorables, desde la primera reunión presencial, donde practicamos por primera vez la meditación, el poder compartir con los maestros y aclarar las dudas que durante las lecturas nos surgían, el cómo poco a poco iba surgiendo la shanga; pues aun con nuestros problemas de la institución y la discrepancia de opiniones, el Dr. Ramón Gallegos nos fue llevando a formar la shanga, el poder en realidad llevar a cabo un verdadero diálogo, el eliminar los debates. De las siete sesiones presenciales todas puedo decir fueron memorables; nombro siete ya que la octava no se llevó a cabo por la contingencia sanitaria del AH1N1.

Pero de los congresos qué puedo decir, si fueron un deleite el poder participar: la primera experiencia donde tuvimos la oportunidad de conocer a otros estudiantes de maestría de Culiacán, el poder haber meditado en el jardín japonés del parque Los Colomos.

En el congreso internacional de educación holista tuvimos la oportunidad de conocer a personajes de los cuales había escuchado y convivir con ellos, como fueron: Sam Crowell, Jack Miller, Isabella Colalillo, Nell Noddings, entre otras personalidades.

Y este último V congreso mexicano de educación holista, donde en cada uno fui aprendiendo y de este último quedé extasiado. Desde el regalo que nos ofreció el Dr. Ramón Gallegos, al igual que el primer foro que asistí, con una música tan relajante que nos invita a la introspección de nuestro ser.

Con los paneles y todos nuestros compañeros aprendimos unos de otros; desde la emoción que sentía por asistir, relajarme y disfrutarlo al máximo. Yo creo que el más memorable fue este último, pues ya se sentía el ambiente de una shanga más grande que estoy seguro va a ir creciendo, y el formar parte de esta, participar, me hace sentir más vivo, más yo mismo, más amor.

Considero que los últimos dos semestres en los que, con la guía del Dr. Ramón Gallegos, del Maestro Celes Fierro y del Maestro Wenceslao Ayala, me han ayudado a sacar lo mejor de mí mismo y de lo que tengo dentro de mi ser; las meditaciones, los conocimientos y la conformación de la shanga en las sesiones presenciales, donde la oportunidad de meditar en grupo nos ha permitido crecer espiritualmente.

Así mismo, el conocer “el Óctuple noble sendero” de Buda está compuesto por ocho nobles prácticas que se dividen para un triple entrenamiento en:

Para el entrenamiento de la sabiduría en el desarrollo de:

  1. Entendimiento recto (ver la realidad con ecuanimidad),
  2. Pensamiento recto (sano, de buena voluntad, compasivo).

Para el entrenamiento ético o moral en el desarrollo de:

  1. La palabra recta (no ofender o lastimar con el lenguaje, escuchar),
  2. La acción recta (actuar responsablemente, no dañar),
  3. El medio de vida recto (trabajo que promueva la vida y nos alegre).

Para el entrenamiento de la mente en el desarrollo de:

  1. El esfuerzo recto (perseverar en un camino espiritual, no pereza),
  2. La atención recta (meditar) y
  3. La concentración recta (meditación de visión cabal, exclusiva).

El Óctuple noble sendero incluye las tres grandes esferas de la práctica espiritual:

  1. La ética o virtud,
  2. La sabiduría o conocimiento,
  3. La meditación o cultivo de la mente iluminada.

Que estamos conectados con el cosmos, que todo lo que nos rodea nos lleva a ser mejores personas, seres humanos, comprometidos con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea; que el amor universal emana desde el interior de nosotros y no tiene límites, que podemos lograr un cambio significativo en nosotros mismos, en la sociedad y en nuestro mundo.

Que soy un ser de amor que puedo amarme, y amar a los demás; que tengo todo el potencial para lograr el cambio y que solo depende de las decisiones que tomemos.

Me di cuenta de la enorme capacidad de amar, sí, de amarme a mí mismo, y así poder amar a mi familia, mis compañeros y a todos los seres. Han cambiado mis relaciones, sobre todo con mi familia, pues como expresé alguna vez en una sesión presencial, “nadie me había capacitado para ser padre”; pues de vivir en una forma “militarizada” he aprendido a ser niño, a saber hacer niño, a poder disfrutar de la infancia de mis hijos, a estar en el momento de juegos, de estudio, en los momentos que nos necesitan, a ser no solo padre, sino amigo con el que puedan confiar y, por qué no, ser cómplices de algunas travesuras. Esta maestría lo que más me ha dejado es poder ser en toda la expresión de la palabra un “ser humano”.

Mi hermano el hombre

Netzahualcóyotl

Amo el canto de zenzontle

pájaro de cuatrocientas voces,

amo el color del jade

y el enervante perfume de las flores,

pero más amo a mi hermano: el hombre.

Oscar A. Juárez Romero

Fundación Internacional para la Educación Holista

Maestría en Educación Holista

Guadalajara, Jal. México. 2012

www.ramongallegos.com

Dr. Ramón Gallegos

Sobre el autor

Dr. Ramón Gallegos

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