Educación holista y amor universal
Tengo ahora claridad en cómo debo desempeñarme como educadora, pues sé que lo que más define el aprendizaje es mi nivel de conciencia; como explica el Dr. Ramón Gallegos en su conferencia “Reconociendo tu propio Resplandor”, educamos con lo que somos. Además, busco la integridad educativa para dar sentido profundo al aprendizaje de mis estudiantes y promover valores desde la sensibilidad humana.
8 de febrero · 2891 palabras
El artículo habla sobre la experiencia personal de la autora en su proceso de formación como educadora holista a través de la Maestría en Educación Holista de la Fundación Internacional para la Educación Holista.
La autora explica cómo su proceso educativo y profesional se ha transformado a través de esta experiencia espiritual y educativa, en la que ha sentido un desarrollo y madurez personal. En su proceso espiritual, la autora ha podido constatar un despertar interior, gracias a las enseñanzas del Dr.
Ramón Gallegos. La experiencia ha permitido que la autora se sienta más feliz y en armonía consigo misma, y le ha brindado herramientas para relacionarse de manera más armónica con los demás.
En resumen, la educación holista se trata de una formación integral que no solo se enfoca en el aprendizaje académico, sino también en el desarrollo personal y espiritual del individuo, permitiéndole encontrar su lugar en la totalidad del cosmos.
La autora concluye que ha logrado sentirse libre y feliz, cumpliendo su misión espiritual de amar a los demás.
Fundación Internacional para la Educación Holista
Maestría en Educación Holista
Educación holista y amor universal
El contenido de este ensayo es la recopilación de mi experiencia en todos aquellos ámbitos en los cuales me fui introduciendo poco a poco durante el proceso de formación como educadora holista; haciendo una retrospección del tiempo que han durado los estudios profundos, a los que me condujeron estos dos años de maestría en Educación Holista, trato de plasmar en este documento algunas vivencias muy personales. Fue dándose esa transformación o cambio, si así lo puedo llamar, porque yo misma he sentido un desarrollo y madurez. Iré desglosando cada una de las interrogantes sugeridas en la actividad integradora, partiendo desde cómo ha sido mi proceso espiritual, educativo y profesional, cómo es ahora mi relación con los compañeros que vivieron de cerca conmigo esta preparación. El sendero que me marca esta experiencia espiritual no se presenta a todos y, comparándome con un infante al que se le enseñó a dar sus primeros pasos, mis maestros dejan mi mano para que sola continúe en el caminar de la vida, ya sin sostenerme de ellos, pero respaldando mi accionar porque sé que muchas veces regresaré buscándolos para retomar fuerzas y nuevamente encausarme en este hermoso universo, donde veo ahora con ilusión y alegría un campo florido de conocimiento, para que todos los seres se amen y lleven ese amor como fermento y así poderme incluir en la totalidad del cosmos. Ya que es mi tiempo y no es conveniente continuar sin atreverme a volar en esa luz que me invita a ser libre, a dejarme llevar plenamente confiada en ser feliz y a encontrarme cumpliendo la misión de mi esencia espiritual: amar.
Proceso espiritual
Desde la esencia propia puedo ahora constatar ese despertar interior, desde el momento en que el Dr. Ramón Gallegos, terminando el V Congreso Mexicano en Guadalajara, me cuestionó: ¿Martha, eres más feliz ahora que cuando iniciaste la maestría? He meditado varios días sobre ello y sí, la respuesta plenamente es sí; tengo paz, plena conciencia, voy en el camino del conocimiento y soy feliz. He comprendido cómo puedo tener un pleno acercamiento con los seres que me rodean; sé que debo verlos con los ojos del espíritu, buscando encausarme desde la compasión, observando la diversidad e interactuando desde el amor con todos los seres del mundo. Durante la conferencia del Dr. Ramón Gallegos mi actitud se tornó más reflexiva; desconozco si mi espíritu estaba en esos momentos en atención plena y lo describo de esta manera porque en cuantas ocasiones, física y mentalmente, me dispongo a concentrarme en temáticas de mi interés, obtengo conocimientos que pongo en práctica la mayoría de las veces, pero al recordar y revisar mis notas detecto que es otra la disponibilidad de mi yo. No se trata de hablar de cómo me sentí, pues no es cuestión de sentimientos, es la conciencia de que efectivamente estoy en el despertar, y ahora que me he propuesto desde la última reunión presencial de diciembre de 2008 buscar cómo liberarme para ser feliz, manifiesto que el universo de opciones se presentó ante mí y al visualizarlas mi espíritu se regocijaba de tal manera que me percibía llena de entusiasmo, plena de alegría; se me daba a manos llenas. Al recordarlo, ya aquietando mis pensamientos y serenando mis momentos, siempre estuvo todo ello dispuesto en ese banquete preparado de amor, tranquilidad, humildad, plena felicidad, grandeza, transformación, conocimiento liberador, etc. Sé que la libertad está como una de las guías que me dirigen de ese caos interior en el que me encontraba hacia ese remanso que me proporciona ese orden interior, y que al dar ese salto pude atreverme a romper con estructuras en las cuales viví en el deber ser sin permitirme realmente el querer ser, lo que me ha transportado a contemplar horizontes que veía tan lejanos y a los cuales me encamino, pues tienen matices atractivos para dar pasos seguros hacia lo que ahora busco: felicidad y paz interior.
Proceso educativo y profesional
En el libro del Dr. Gallegos, La educación que la humanidad necesita, se proporcionan una gama de conceptos que hago propios y son los motivos con los que realicé mi introspección sobre cómo se da mi transformación; desde estar convencida de la vocación de servicio en la educación, hasta descubrirme amando la vida porque amo aprender, pues esto es algo innato en mí y sé que es la manera en que ahora puedo expresar mi alegría de vivir porque en cada instante de ello logro aprender. Parto en este proceso educativo y profesional reconociendo que todos los seres humanos efectivamente perciben la realidad de manera diferente y que por eso su estilo de aprendizaje también es distinto. No solo en las aulas he puesto en práctica estos conceptos; en las relaciones interpersonales durante el trabajo puedo reflejar mayor disponibilidad para ponerme de manera empática, aplicando algunos de los principios éticos del educador holista, como ser auténtica y verdadera, buscando ser compasiva e interesándome en el bienestar del otro, y lo he logrado, porque me concentro interiormente en estar bien para que todos los que me rodean estén bien. Además, pongo a disposición mi experiencia en el ejercicio de mi profesión, pues como administradora he tenido veintiún años de vivencias acumuladas de las cuales estoy compartiendo con mi institución; esto surge a partir de estos dos años que ha durado la preparación en la maestría en Educación Holista y de los cuales ahora tomo conciencia y consideración. Revisando el Código de Ética del educador holista precisamente se menciona la actitud de servicio y, en verdad, es uno de los motores a los que quiero hacer referencia, pues me visualizo dignificada, con plena libertad, viviendo en la felicidad. Desde mi actividad laboral, sin dejar de comprender la gran responsabilidad de los que nos dedicamos a educar, ahora encuentro esa disposición y esa apertura amorosa que en muchas ocasiones siempre estuve separando, sin permitirme que se diera la simbiosis que conlleva a la totalidad, amalgamando la instrumentación didáctica desde los planes y programas de estudio y conjuntándolos en ese tamiz tan fino que forma el currículo integral de cualquier ser humano teniendo la experiencia como un ser espiritual.
Los momentos de mayor luz espiritual durante la maestría
Fueron aquellos que destiné para elaborar mis trabajos de reflexiones espirituales. Puedo referirme al del primer semestre, donde se solicitó un ensayo sobre el “paradigma holista”, cuyo fin último es la realización del ser humano una vez que comprende los diferentes niveles de totalidad de la realidad y la aplicación práctica a emprender dentro de mi actividad docente. Como ejemplo lo reflejé en relación con el aprendizaje significativo, es decir, aprender para la vida. Reflexioné sobre ese cambio y concluí que el paradigma de la educación se logra dejando atrás el concepto de Enseñanza–Aprendizaje por el de Aprendizaje holista. Si logro transmitir esa reflexión a los jóvenes estudiantes del área de administración, propiciaré que se genere una visión del mundo donde las empresas sean percibidas como campos de totalidad para transformar y transformarse ellos mismos, cuestionándose como lo hace Patricia Aburdene en su libro Megatendencias 2010: ¿Quiénes son hoy las personas de negocios?
La respuesta sería: “una elite ejecutiva cuya única pasión la constituyen los sueldos lucrativos, las grandes utilidades, cueste lo que cueste”. Así parece, pero si les presento otra realidad, somos muchas personas que hoy buscamos otra visión y nos apoyamos en valores; exigimos trabajos significativos en empresas que contribuyan a la sociedad. ¿Quiénes seremos entonces? Una mezcla dinámica de gerentes propositivos, pequeños negociantes que permeen en la sociedad, agentes de cambio, innovadores, positivos, inversionistas socialmente responsables, mujeres emprendedoras; de igual manera, directores ejecutivos y altos funcionarios respetables y con visión.
¡Qué diferente se construiría con todo esto el conocimiento que aún en uno de mis grupos se lograra! La satisfacción sería magna, puesto que el cambio es: “Creer que el trabajo no es únicamente el cheque de paga sino la expresión última de la propia realización de cada individuo en el kosmos”.
O lograr que sueñen y anhelen pertenecer a la fuerza laboral de esa empresa, donde sea una deslumbrante firma de alta tecnología en la cual los principios espirituales, valores y la conciencia estén entretejidos de manera tan inconsútil que en la tela resultante de la vida cotidiana haga eco el espíritu en las comunicaciones, la gestión corporativa del cambio, la formación de líderes, el entrenamiento para el desarrollo, el bienestar y la armonía.
Releyendo estos párrafos sigo plenamente convencida de que fueron los mejores momentos de la maestría, incluyendo también aquellos donde reflejo a plenitud toda mi experiencia espiritual, pues descubro que tengo habilidad para expresarme de manera escrita, en un estilo literario que nunca había ocupado, como es la prosa, con la cual pude lograr que emergieran desde mi interior aspectos que no había hecho hincapié; se encontraban en lo más profundo de mi ser, obteniendo esa autobiografía espiritual cuya conclusión dice:
Y ahora esto: tratando de recopilar todos los momentos de mayor significado que contribuyeron a mi formación como educadora holista, con este ensayo global puedo manifestar que son muchos y siento temor por no plasmarlos todos, pues como una filmación quisiera revisar cada uno y me encuentro con toda su riqueza de la cual ahora soy dueña y que por ser conocimiento nada ni nadie me lo podrá arrebatar, pues es mi legado y por ser así lo heredaré a todos los seres en el amor universal.
La visita en Guadalajara al Jardín Japonés, donde pude inhalar su aroma de paz y tranquilidad, visualizar y llenarme de su diseño con esa armonía que me hizo entender el caos en búsqueda del orden interno, pues las manos humanas pueden crear para transmitir amor desde la naturaleza; trajo a mi espíritu quietud aunque los sentimientos afloraron, pues mi atención plena se plasmó en los arbustos de las azaleas, llenas de flores blancas que me trajeron recuerdos de mi infancia, donde la atmósfera la llenaba mi madre cuidando de esas plantas con mucha diligencia.
Durante el XII Foro Mundial de Educación Holista constaté que otras personas en diversas partes del mundo tienen vivencias similares a las disciplinas que la educación holista nos presenta, como Jack Miller hablando del amor y la educación o Nel Noddings sobre la felicidad y la educación, tema con el cual me involucré simplemente obteniendo reflexiones personales de donde partió mi decisión por ser feliz y buscar perdurar así.
No puedo dejar de mencionar la última reunión durante el V Congreso Mexicano de Educación Holista; interiormente el espíritu que ahí se dio fue algo muy diferente, me invadieron momentos de mucha reflexión. Me descubrí repasando varias veces el párrafo de la escenografía donde decía: “Estudiar la Educación Holista es dejar la oscuridad y encontrar a la luz y Ramón Gallegos nos abre la puerta que separa a las dos”. Medité en ese escenario, en el antes oscuro y en el ahora la luz, y sentí confusión al principio que en poco tiempo se aclaró mi entendimiento, como cuando tu visión no es precisa por la iluminación que a veces te deslumbra y no alcanzas a ubicar lo que está más allá; pero al continuar con la lectura se dice que su visión de la educación es una guía con la cual podré alcanzar algo esperanzador como es la conciencia integral con la que podré vivir en confluencia con nuestra espiritualidad, nuestra inteligencia, la creatividad y el amor; es decir, con todos los seres del mundo en una sinfonía kósmica.
Aprendí a darme la oportunidad de escuchar quién era yo para otros con los mismos objetivos; me abrieron sus brazos impulsándome y acogiéndome según su esencia. Puedo decir que me dejé querer, pues me mostraron su valer y aceptación desde la diversidad.
Pude darme cuenta que, reflexionando sobre esta convivencia, mis meditaciones hechas en momentos de remanso, poniendo atención a mi respiración como me indica mi maestro Ramón Gallegos y también desde el corazón donde habita mi espiritualidad, logré aquietar y observar mis pensamientos, dándome cuenta de que también la mente necesita sosiego, paz y descanso para dejar fluir esa sinergia que el universo tiene y que complementa la totalidad de cómo continuar avivando la llama del amor para escuchar desde la serenidad a la comunidad de aprendizaje y poder ser yo misma siendo feliz.
Sé que he cambiado, lo constato en mis actividades cotidianas; tomé decisiones importantes aprendiendo a decir no en su momento, con lo que obtuve poco a poco disposición de tiempo que me permitió dedicarme a la autoindagación y, con ella, se presentaron ante mí fuertes interrogantes sobre: ¿quién en verdad soy? ¿cuál es mi misión como educadora, como amiga, como madre o como todos los otros roles en los que me sumergí para callar tal vez soledad y sufrimiento? Mis compañeros de trabajo ya me comentan que hasta físicamente he cambiado; quedó atrás la ansiedad y la hiperactividad, pues yo misma noto el disfrute personal de los momentos en que dedico mi tiempo a interactuar con mis estudiantes. Soy más ecuánime y más tolerante; ahora aporto felicidad a mis experiencias como educadora holista sin esperar que ellas me hagan feliz, pues sé que debo continuar en ese proceso transformador.
Tengo ahora claridad en cómo debo desempeñarme como educadora, pues sé que lo que más define el aprendizaje es mi nivel de conciencia; como nos explica el Dr. Ramón Gallegos durante su conferencia “Reconociendo tu propio Resplandor”, educamos solo con lo que somos. Además, ahora busco la integridad educativa, dándole énfasis al aprendizaje significativo: le doy sentido y busco transmitir a mis estudiantes valores y concepciones con profundidad y sensibilidad humana. Estoy involucrada en conseguir mejores métodos educativos y en crear los ambientes de aprendizaje más propicios para invitar a que el aula se transforme en ese recinto sagrado donde se le da sentido a la vida de tantos jóvenes que esperan poder ser transformados; estoy reorientando el “para qué” de esa educación que ellos reciben, con lo cual se enriquece el significado de educar.
Es imprescindible una educación que nos proporcione actitudes y comportamientos cotidianos donde, con el diálogo, logremos tomar acuerdos, conciliarnos, entendernos y darnos amor. Educación como aliciente que dé sentido a nuestra propia vida para encauzar la de otros seres que encontraremos a nuestro paso como educadores, buscando promover con ella la construcción de la paz, pues se nos dice que si quieres la paz, ayuda a construirla con tu conducta cotidiana. Si quieres la paz, demuestra tu solidaridad compartiendo mejor, disponiendo parte de tu tiempo, de tus medios y recursos, de tus conocimientos. Pudiendo así evocar, como nos enseñó el Dr. Ramón Gallegos: “Que todos los seres se amen, que todos los seres vivan en paz”.
Mi espíritu habla
Acalla esas voces que me turban
Afina el oído, vierte tu mirar interno
Descubre y dime qué ves, lo sé…
Luz muy blanca, energía radiante
Es verdad, sí, ahí está, tómala, es tuya.
Me preguntas si me dejaras vacía,
No es así, pues el manantial
Que fluye de mi ser, tú lo alimentas
Dándote mi amor por siempre
Compartiendo la felicidad interminable.
Nadie podrá decir ahora que me daña
Pues el halo de paz que me rodea
Delicadamente me sostiene
Y no permite que el sufrimiento sea
Aquello que me deje ser su reo.
Buscadores incansables somos todos
Del amor que vivido no se aquieta,
Pues el darlo en la enseñanza deja huella
Que perdura y transciende el universo
Y que de ahí por siempre será el fermento.
La belleza del entorno ha cambiado
¿O soy yo la que mira diferente?
Ya no están fragmentados los espíritus,
Complementan la esencia de este mundo
En esa estela de paz y de sosiego.
Cuánto tiempo dormida mi conciencia
El despertar se presenta ya inminente
Debo emprender la travesía
Que me lleva a trascender
Y a vivir en mi ahora, siempre, siempre.
Puedo decir que ahora sí conozco
Los apegos que me alejan de tu espíritu
Yo que deseo la inspiración perenne
Para regocijarme al unísono,
En esa sinfonía sincronizada de susurros.
Autora: Martha Peña
Educadora holista
Conclusiones
Posterior a este ejercicio profundo de reflexión interior, me queda una paz y una fortaleza para continuar en este trayecto; que aun si se me dijera cuántos escollos, vicisitudes, barreras o tropiezos puedo encontrar, no me inquieta ya el futuro, pues he aprendido a disfrutar y vivir plenamente mi presente sin permitir que me afecte lo pasado.
En verdad que todo lo aprendido, ahora al recordarlo, me deja un poco de nostalgia porque sé que se concluye, llegando a una meta que hace dos años se me presentaba como alternativa de crecimiento personal y desarrollo; la visualicé entonces como gran reto, me di a la tarea y la atendí. ¡Pero puedo decir que obtuve más de todo lo esperado! Una conciencia plena de esa espiritualidad con la que sé que se forma mi existencia.
Pude constatar que ha evolucionado mi conciencia; sí he cambiado. Ahora me siento diferente, me encuentro satisfecha, me miro a mí misma y veo un ser en esencia madurando, tranquilo, apacible, que se da la oportunidad de permitir recibir y dar amor incondicional, buscando la espiritualidad y deseando encontrar el sendero para reconocer su propio resplandor.
Martha Elena Peña de la Maza
Fundación Internacional para la Educación Holista
Maestría en Educación Holista
Guadalajara, Jal., México. 2012
www.ramongallegos.com
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