Una experiencia holista con Ramón Gallegos

El proceso educativo, si bien es cierto, nos educó en un modelo mecanicista en el que imperaba la educación fragmentada. Se formaban personas para competir, ocupar puestos y ganar bien, sin importar el medio ambiente ni el aprendizaje colectivo.

Dr. Ramón Gallegos
Dr. Ramón Gallegos

7 de febrero · 1442 palabras

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Una experiencia holista con Ramón Gallegos - Educación

El artículo describe la experiencia del autor en la Maestría en Educación Holista de la Fundación Internacional de Educación Holista, dirigida por el Dr. Ramón Gallegos.

El autor se enamoró de la propuesta holista de Gallegos y se dio cuenta de que no solo podría aplicarla a la educación, sino también a su vida personal. A través de su proceso espiritual, aprendió a conocerse a sí mismo, a su familia y a su propósito en el trabajo y el estudio.

Se convirtió en una persona con valores y reconoció que en la educación mecánica anterior, se enfocaba principalmente en la competencia y en formar personas para trabajar en una empresa, sin importar el impacto en el medio ambiente o en las personas.

El autor notó un cambio notable en sus alumnos a medida que aplicaba la educación holista, y en lugar de simplemente dar una clase, se centraba en crear comunidades de aprendizaje.

En resumen, el artículo destaca la importancia y la efectividad de la educación holista en la formación de personas íntegras y en la creación de comunidades que benefician a todos.

Fundación Internacional de Educación Holista

Maestría en Educación Holista

Una experiencia holista con Ramón Gallegos

En estos dos años de maestría tuve la oportunidad de conocer la vida de diferente manera y voy a tratar de ser claro y puntualizar cada detalle significativo en la misma.

En el curso propedéutico conocí al Dr. Ramón Gallegos Nava, estuve muy atento en su exposición y me di cuenta cómo poco a poco nos iba enamorando con su propuesta y me permitió darme cuenta de que la visión de la Educación Holista no solo me podía servir para la educación, sino que también me daba la posibilidad de recomponer mis situaciones personales.

En las cuales ni siquiera me daba el tiempo para ser feliz en particular y mucho menos con la gente que yo amaba, la familia que tengo formada y la familia que gira a mi alrededor; para mí lo más importante era trabajar y estudiar.

Mi proceso espiritual me permitió conocerme, saber qué estaba haciendo bien y qué estaba haciendo mal. Encontrarme con mi familia, conocer o descubrir el propósito del trabajo, del estudio, de la lucha constante, el entregar amor, compasión, ser amigo, una persona sin egos, sin apegos y sin sufrimiento.

En este sentido hoy puedo decir que soy una persona con valores, no porque no los haya tenido o mis padres no me los hubieran inculcado; lamentablemente, en el camino de la vida uno se forma objetivos y metas que a la larga se vuelven como una burbuja de poder y no podemos o no queremos luchar contra ellos.

El proceso educativo, si bien es cierto, nos educó en el proceso mecanicista, donde imperaba la educación fragmentada y, lo más importante, se formaban personas solo para competir, para ser parte de una empresa, ubicarse en un puesto, ganar bien, sin importar el medio ambiente, el sentir de las personas ni aprender a aprender, a formar comunidades de aprendizaje, sin darse cuenta de que en estas comunidades todos ganaban.

Desde el primer semestre vi un cambio notable hacia mis alumnos en el proceso educativo; ya no me dedicaba a darles la clase como lo marcaba el programa mecanicista, es decir, les daba la oportunidad de que se expresaran, que investigaran, que comentáramos los temas y tratáramos de entenderlos, pero siempre buscando que el ser humano se enriqueciera con las aportaciones de todos.

En lo profesional, busco que mis compañeros me traten como ser humano, que exista armonía, aunque debo confesar que los procesos mecanicistas en algunos casos son difíciles de eliminar y existen fricciones que no siempre nos llevan a un buen término. Lo interesante de la educación que recibí es que debemos ser tolerantes y pacientes, que debemos saber escuchar y después emitir opiniones que permitan encontrar la luz.

La maestría me logró ubicar, me dio la oportunidad de reconocerme y de descubrirme. Una de las acciones que puntualizaba el Dr. Gallegos era la meditación; por medio de esta lográbamos llegar a la respiración pasiva, a la relajación sosegada.

Por esto, en lo personal, cada día y cada noche alimento lo más importante que tengo, que es mi vida, y esto me permite en lo familiar poder expresar la paz y el amor que existe en mi espíritu, sin miedo a reprimirlo. Pasar de ser el esposo al compañero, al amigo; pasar de ser el eje de la familia a ser un colaborador más de este gran equipo: ya no todo gira en mis decisiones, ya no soy autoritario, soy integrador. Acepto propuestas que, junto con mi esposa Rossana, podamos decidir que son las mejores para los cuatro.

La espiritualidad en la educación holista es la base, el principal pilar, el control de emociones. Cuando estamos en este proceso de búsqueda y reflexión, al encontrarnos con nuestro propio “yo” al meditar, te das cuenta de que la mayoría de tus tensiones y problemas son provocadas por ti mismo; más aún, el exceso de estas tensiones y presiones te hace salir de tu concentración y de la búsqueda de pensamientos sanos.

La experiencia espiritual está en constante evolución; va aumentando conforme pasa el tiempo y el cambio emocional mejora.

Debo confesar que era una persona impulsiva y que no me preocupaba por el medio ambiente; más aún, en ocasiones reacciono de la misma forma, pues estoy en ese proceso y trato de respirar y no generar conflictos, pero como todas las personas por naturaleza perdemos la cabeza, caemos en las reacciones de los demás: cuando te gritan, gritas; cuando te hacen, haces; cuando te pegan, pegas.

Un pilar importante de esta maestría es el diálogo, pero en ocasiones no buscamos un punto medio. Con la búsqueda de la espiritualidad y la práctica, he tratado de encontrar un estado de armonía.

He aprendido a dialogar y he aprendido a darle el valor a cada cosa, ponerlo en su justo lugar y su justo valor. Sé que el dinero es indispensable pero no es la felicidad; confundimos la felicidad con satisfacer necesidades y no es así. No tengo envidias, creo que el desear más provoca sufrimiento; dicen que el rico no es el que más tiene sino el que menos gasta. Lucharé para ser una persona mejor, trabajadora, responsable, ambiciosa, pero una ambición positiva, una ambición para el bienestar de todos, donde todos ganen: el principio de ganar-ganar, todo se da por añadidura.

Hablar de una sesión en la cual nos vimos reunidos con una gran cantidad de personas que tienen la misma visión que tú es decir poco; para mí las 12 reuniones que llevamos a cabo durante estos dos años me marcaron, me dejaron algo memorable. El simple hecho de saber que, de manera dispersa en México y en todo el mundo, ya se habla de este nuevo paradigma y que juntos como comunidad cada uno de nosotros está poniendo un granito de arena para tener una vida personal plena, una educación mejor basada, sí, en los conocimientos, pero también en el ser humano, para que podamos desarrollarnos en nuestro trabajo de una manera más fraternal, imperando el diálogo como herramienta principal.

Podemos decir que existen, por las condiciones propias de los eventos, algunas reuniones que dejan huella, como la del Congreso Internacional de Educación Holista, en el cual pude conocer en persona a seres humanos que están radicando en otros países y que tienen la visión igual a la mía. No por esto puedo dejar de lado toda la atención, entrega y profesionalismo que me brindaron mis maestros de la maestría y a los cuales les estaré eternamente agradecido, pues lograron marcar con su experiencia mi vida y la vida de mis seres queridos; hicieron de mí una mejor persona.

Lo importante en estos dos años es que me pude descubrir; realmente me descubrí: el saber que soy un ser humano en el cual tengo sentimientos, bondad, generosidad, amor, compasión, voluntad de servicio, que puedo realizar un diálogo en situaciones adversas, que puedo encausar a mis seres queridos a ver el planeta desde otra perspectiva, que gracias a Dios tengo la fortuna de tener en mis manos a seres educandos donde puedo sembrar una semilla para que en un futuro puedan ser grandes personas y, en lo profesional, quitarme el ego de lo que soy y brindar sin prejuicios mis conocimientos y apoyo para toda la gente que me rodea.

Yo, en lo personal, no meditaba; empecé la meditación a raíz de mis avances en la maestría. Debo decir que es una práctica que requiere mucha concentración. En una ocasión estábamos en sesión con el Dr. Ramón Gallegos y al final de la meditación nos preguntó a cada uno cómo nos sentíamos meditando, a lo que yo le contesté que es complicado manejar la mente, pues sin querer uno, conforme se va adentrando en la relajación, la mente empieza a trabajar y de pronto ya se encuentra uno enrolado en situaciones laborales y personales; considero que debo trabajar más en ese sentido, al igual que otros, no dejar de intentarlo. Es por eso que ahora veo con más claridad que el ego, lo material, el autoritarismo nos conducen hacia otras realidades nada sanas para el ser humano.

Ser afortunado en haber recibido los conocimientos emanados de esta maestría me hizo ver las cosas de diferente manera, una manera más plena en todos los sentidos, y que por más que trabaje, si no le dedico tiempo a mí y a mi familia no seré feliz en ninguno de los ámbitos.

José Juan Juárez García

Fundación Internacional para la Educación Holista

Maestría en Educación Holista

Guadalajara, Jal. México. 2012

www.ramongallegos.com

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Sobre el autor

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