Cómo enfrentarnos a las distintas clases de soledad
La soledad en la nueva era es uno de los males derivados de la modernización de la vida. Existen varios tipos de soledad que pueden aparecer aun sin estar físicamente solos, por lo que dejamos algunos consejos para combatirla según el tipo.
11 de marzo · 491 palabras
La soledad es un problema común en nuestra sociedad, y aunque hay muchos remedios para combatirla, es importante conocer los diferentes tipos de soledad para encontrar la solución adecuada en cada caso.
Se pueden identificar cuatro tipos básicos de soledad: real, neurótica, artificial y existencial.
La soledad real es causada por la falta de personas importantes en la vida de uno, como familiares, amigos o parejas, y puede ser temporal debido a circunstancias como la muerte, cambios en el entorno o contingencias de la vida.
La soledad neurótica es causada por traumas emocionales, como el desamor o problemas de la infancia, y puede causar inseguridad, tristeza y aislamiento. Solo puede ser superada con terapia.
La soledad artificial es causada por expectativas y valores sociales que hacen que las personas se sientan desdichadas si no cumplen ciertas normas, y puede ser solucionada rebelándose contra dichos prejuicios y aceptando la verdadera identidad.
La soledad existencial es una sensación de vacío y falta de propósito en la vida, y se puede combatir encontrando un significado personal y una conexión con el mundo. En resumen, conocer los diferentes tipos de soledad puede ayudar a encontrar las soluciones correctas para cada situación.
En nuestra sociedad, hay muchas personas que se encuentran solas, y bastantes remedios para combatir esa soledad. Sin embargo, hay diversos tipos de soledades y es interesante saber cuál de ellos nos afecta para saber, en cada caso, la solución más correcta. Si examinamos el tema con cuidado, encontraremos al menos cuatro tipos básicos de soledad: real, neurótica, artificial y existencial.
- Soledad real. Es la que padecemos por la falta de personas muy importantes para nosotros (familia, pareja, amigos). Se hace una especie de aislamiento objetivo que se debe habitualmente a circunstancias transitorias (muerte de seres queridos, desconexión del entorno, por enfermedad, viajes), cambios de ambiente (escuela, trabajo, domicilio), contingencias de la vida (divorcio, casamiento de los amigos). Este tipo de soledad termina cuando el sujeto restablece o renueva sus relaciones afectivas.
- Soledad neurótica. Es la que sentimos a consecuencia del desamor y los traumas infantiles, por esa causa nos encontramos inseguros, aislados y tristes aunque estén a nuestro alrededor muchas personas que nos valoren y nos quieran. Sencillamente, no podemos creerlo, no sabemos disfrutarlo, y nos sentimos solos e incomprendidos. Es como morirnos de sed frente a un manantial. Este tipo de soledad, en general, solo puede ganarse con ayuda psicoterapéutica.
- Soledad artificial. Los valores y expectativas sociales nos hacen sentirnos desdichados cuando, por alguna causa, no las alcanzamos. Por ejemplo, si tu familia te enseñó que la soltería o el divorcio son "desgracias de la vida", entonces, si sigues soltero o te divorcias, te sentirás fracasado y solo... ¡incluso aunque, en el fondo, te guste vivir así! También hay que decir de la forma de vida imperante -competitivo, consumista, alegre, superficial, etc.-: si no eres como los demás, te sentirás totalmente solo. La soledad artificial se soluciona simplemente rebelándonos contra los prejuicios adquiridos, admitiendo y ejerciendo nuestra verdadera identidad, y relacionándonos con personas más afines a nosotros.
- Soledad existencial. Este tipo de soledad aparece del hecho de que cada uno de nosotros es una subjetividad totalmente diferente de los otros -como una huella dactilar-, de modo que todos vivimos intrínsecamente "a solas" e incomunicados de los otros -nadie puede padecer mi propio dolor de muelas-. Por otro lado, como somos animales pensantes que nos damos cuenta de todo, sufrimos un angustioso e irremediable desamparo de origen intelectual. El resultado es esa soledad, inherente a nuestra condición de personas y pensantes, es la más dura e incurable de todas. Existen, desde luego, algunos paliativos que nos ayudarán a sobrellevarla: el amor, el arte, la procreación, las religiones, la sabiduría... De todos modos, el secreto es aceptarla tal como llega y no dejar que nos paralice sino, al revés, convertirla en principal aliciente para disfrutar de nuestra vida.
Psicolegs Barcelona
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