La terapia: un espacio personal
Muchas personas tienen el prejuicio de que hacer terapia es solo para locos. Quien decide iniciar una terapia psicológica suele encontrar un espacio personal en el que el centro es uno mismo y sus circunstancias, algo que no se repite con frecuencia en la vida diaria.
26 de noviembre · 357 palabras
La terapia psicológica tiene como objetivo ayudar a las personas a modificar aspectos de su vida que les generan malestar.
A pesar de que existe la creencia errónea de que la terapia está reservada solo para personas con problemas mentales, la verdad es que cualquier persona que desee hacer cambios en su vida puede beneficiarse de ella.
Al decidirse a realizar terapia, la persona obtiene un espacio personal y un lugar donde ser el centro y trabajar en sus circunstancias.
Aunque puede haber un período inicial de tristeza y depresión al confrontar la naturaleza de los problemas, en general, a medida que avanzan las sesiones el sujeto aprende que puede modificar conductas y situaciones que lo hacen sufrir para alcanzar una vida con mayor salud mental y felicidad.
Laura Rodriguez sugiere que la conciencia sobre lo que nos aqueja es el primer paso hacia una vida más satisfactoria. Al modificar la forma en que nos relacionamos con otras personas, generamos un círculo virtuoso que promueve una realización total del potencial de ser feliz de cada uno.
Muchas personas tienen el perjuicio de que hacer terapia es solo para locos. Sin embargo, quien siente la necesidad de modificar algunas cuestiones de su vida, y toma la necesidad de llevar a cabo una terapia psicológica, encuentra que ha logrado hacerse de un nuevo espacio único y personal, donde el centro es uno mismo y sus circunstancias, situación que no suele repetirse muy a menudo en la vida diaria. Lograr vencer el prejuicio y decidirse a cambiar aquello que nos hace padecer es un enorme paso en pos de una vida mejor.
No importa dónde se viva, hacer terapia en Las Palmas o en Madrid tiene resultados universales para todas las personas. En un primer momento, el paciente tiende a deprimirse, no solo por la enorme carga de angustia con la que llega a la consulta, sino porque comienza a darse cuenta de la naturaleza de sus problemas. Pero con el correr de las sesiones, esto cambia y el sujeto empieza a darse cuenta de que es posible modificar conductas o situaciones que lo hacen padecer. Es cierto que en muchos casos no es posible cambiar la realidad y el mundo que nos rodea, pero, cambiando uno su forma de relacionarse, estaremos dando un gran avance hacia una mejor salud mental.
A menudo, al cambiar el paciente los esquemas con los que solía relacionarse con otras personas, también se puede percibir un cambio en la forma en que las personas se relacionan con él, generando un verdadero círculo virtuoso.
Darse cuenta de que hay algo que nos aqueja, que nos hace sufrir y que nos impide llegar a una felicidad plena es la primera medida que nos llevará hacia la concreción de relaciones más satisfactorias con quienes nos rodean y a la realización total del potencial de ser feliz de cada uno de nosotros.
Laura Rodríguez es licenciada en Psicología. Colaboradora del sitio http://www.hablaconpaula.com
Sobre el autor
Laura Rodriguez es licenciada en Psicología. Colaboradora del sitio http://www.hablaconpaula.com
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