Dejar ir lo que ya no es

Aprender a soltar lo que ya no necesitamos en nuestras vidas no es difícil si tienes suficiente amor por ti mismo. No olvidemos que la palabra 'pasado' significa que ya pasó, que ya no está; solo nos queda un presente y un futuro que, con tu voluntad, puede ser muchísimo mejor.

Longina Ruiz
Longina Ruiz

6 de agosto · 416 palabras

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Dejar ir lo que ya no es - Felicidad

El artículo habla sobre la importancia de dejar ir aquello que ya no tiene propósito en nuestras vidas. El apego a situaciones o emociones que no nos permiten avanzar, puede frenar nuestra evolución como seres humanos.

Debemos aprender a soltar las cargas emocionales que llevamos dentro, ya que si las mantenemos, pueden llevarnos a enfermar nuestro cuerpo físico.

Para poder dejar ir lo que ya cumplió su ciclo, es necesario tener decisión y amor propio, reconociendo nuestro valor y que merecemos el amor y las oportunidades que la vida nos ofrece.

Debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo, soltando y dejando ir todo aquello que ya no tenga cabida en nuestras vidas. Debemos vestirnos con esperanza e ilusión para avanzar y seguir el ritmo de la vida en constante movimiento.

En resumen, el artículo sugiere que la liberación de las cargas emocionales y mentales es esencial para vivir una vida emocional y física saludable y en paz.

Dejar ir lo que ya no tiene ningún propósito en nuestra vida es de suma importancia para todos, porque cuando nos aferramos a aquello que ya no debe estar, estamos frenando nuestra propia evolución como seres humanos. Debemos aprender a soltar todo aquello que no nos deja avanzar. Es necesario que transformemos esas heridas que parecen no sanar nunca y que empañan nuestra existencia. Soltar esas cargas que ya no nos pertenecen debe ser nuestra mayor prioridad, porque mantenerlas allí solo nos garantiza una vida llena de soledad y tristeza.

Nuestro cuerpo espiritual necesita drenar toda esa carga que lleva por dentro para poder vivir una vida emocional sana y en paz. Si, por el contrario, se satura con cargas emocionales negativas como la culpa, el resentimiento, los miedos o el dolor, terminaríamos enfermando el cuerpo físico, porque somatizaríamos estos problemas y los llevaríamos a la superficie. ¿De qué vale mantenerse anclado a lo que ya no tiene solución? ¿Acaso por mantenernos aferrados podría presentarse alguna solución mágica? En la vida todas las cosas vienen y van; si hay un principio, obviamente también hay un fin. La vida no se detiene y, en su constante movimiento, nos puede impulsar para surgir o nos puede aniquilar si no sabemos danzar a su ritmo.

Para poder dejar ir todo aquello que ya cumplió su ciclo se requiere solamente decisión y, sobre todo, amor propio; empezar por reconocer lo valiosos que somos, que merecemos el amor y que la vida nos brinda un sinfín de oportunidades que no podemos dejar pasar por estar sentados en el desván de los recuerdos y el dolor. Dijo Gandhi: «Ha llegado el tiempo de ser el cambio que tú quieres ver en el mundo». Y es que, claro, es así: somos nosotros mismos quienes decidimos el cambio que queremos. Entonces, a soltar y dejar ir todo aquello que ya no tenga cabida en nuestras vidas; hay que dejarlo libre porque, a su vez, nos estaremos liberando nosotros también. Vayamos por la vida vestidos de esperanzas e ilusiones nuevas que pinten de colores nuestros días. Recordemos que la vida no para, y para ser feliz solo tenemos que querer serlo.

Longina, siempre contigo... gotas de rocío.

Longina Ruiz

Sobre el autor

Longina Ruiz

sólo expresar mis pensamientos a través de mis letras, pienso que es una forma de dar rienda suelta a los sentimientos de manera franca y dirécta, espero poder lograr mi...

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