Los petroglifos de Las Labradas

En Las Labradas encontramos la multiplicidad de elementos que conforman un lenguaje universal. Sin embargo, ese lenguaje permanece indescifrable.

Justina I. De Cima
Justina I. De Cima

21 de marzo · 694 palabras

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Los petroglifos de Las Labradas - Cultura Nacional

El arte rupestre no sólo se compone de la pintura del Paleolítico y del Neolítico, también se encuentra el arte del petroglifo, que data de veintiocho mil años a.C. y se registra hasta la época de Cristo.

Los petroglifos consisten en figuras labradas en piedra y se encuentran en sitios cercanos a las costas, en los bancos de ríos y lagunas. Se pueden encontrar petroglifos desde el estrecho de Bering hasta Tierra de Fuego, y su distribución también es igual en otros continentes.

La playa de Las Labradas, ubicada a treinta y tres kilómetros de la costa del Golfo de California, es uno de los sitios de arte rupestre más importantes del continente debido a la extensión y riqueza de su obra plástica.

Allí se encuentran formas estilizadas de plantas, flores, peces, seres humanos y animales de tierra, siendo éstos los motivos principales del arte de los petroglifos.

Cada lugar tiene sus propias particularidades, pero hay símbolos universales, como la espiral, que aparece en todos los lugares del mundo en que se han encontrado petroglifos.

Generalmente, al pensar en arte rupestre nos surge al instante la imagen de un inmenso bisonte o de los cazadores abstractos del Neolítico. Para muchos de nosotros, el arte rupestre está comprendido exclusivamente por la pintura del Paleolítico y del Neolítico.

Muchas veces se nos olvida otro tipo de arte primitivo, a saber, el arte del petroglifo, que data de veintiocho mil años a. C. y del que se tiene registro hasta la época de Cristo.

El enigma que rodea a estas figuras labradas en piedra es solo comparable al asombro que nos produce comprobar cómo la gracia y la belleza de sus formas siguen siendo tan atrayentes para todo el que se ha acercado a esta tan particular forma de arte, que poco tiene que ver con nuestros tan familiares bisontes y escenas de caza.

Se puede decir que petroglifos «hay por todas partes»: desde el estrecho de Bering hasta Tierra del Fuego, y el mismo patrón de distribución vale para los otros continentes. Lo particular de su ubicación radica en que se encuentran en sitios cercanos a las costas, en los bancos de los ríos y las lagunas.

A treinta y tres kilómetros de la costa del golfo de California, en el municipio de San Ignacio, Sinaloa, está la desembocadura del río Piaxtla. Ahí, por iniciativa del Consejo Regional Adopte Una Obra de Arte, hace 12 años se inició una investigación sobre los petroglifos de la zona y, al fin, cercana a un risco de roca volcánica llamada La Ventana, encontramos una zona de petroglifos que data de miles de años de antigüedad, conocida comúnmente como playa de Las Labradas.

Esta, incluso a primera vista, podría ya considerarse por su extensión y riqueza de obra plástica como uno de los sitios de arte rupestre más importantes del continente.

Ahí están las bellísimas y extrañamente estilizadas formas de todo tipo de plantas, flores, peces, seres humanos y animales de tierra, siendo estos los motivos principales del arte de los petroglifos.

La espiral merece mención especial: por extraño que parezca, en todos los lugares del mundo en que se han encontrado petroglifos aparece siempre la espiral abierta, ya sea como una figura independiente, como parte de una figura animal o vegetal, o como una pieza estructural de una figura mayor compuesta de muchas espirales. En su forma individual, algunos investigadores han propuesto la espiral como imagen del sol e incluso han demostrado su utilización como una forma de orientación astronómica.

Hay innumerables teorías sobre los petroglifos: para algunos, las figuras humanas son dioses o chamanes; la mariposa representa la metamorfosis o el alma del guerrero que regresa a la tierra para embellecerla. Otros aseguran haber decodificado complejos mensajes encerrados en secuencias de soles, peces y mariposas.

Otros no ven otra cosa sino el espíritu meramente lúdico y estético que podría tener un artista contemporáneo. En Las Labradas encontramos la multiplicidad de elementos que efectivamente han conformado un lenguaje universal aunque, francamente, hasta la fecha, indescifrable. La comprensión inmediata es la de percibir la armonía, la belleza y la tremenda vivacidad de la figura sobre la piedra enmarcada por la playa y el oleaje.

Fuerza de la naturaleza; dioses o chamanes; simples figuras o complejos mensajes ocultos; terreno de lo sagrado o de lo profano... Todavía mucho está por verse, pero el mensaje que sí nos llega, con claridad contundente, es que el arte del petroglifo es un solemne homenaje a la vida en todas y cada una de sus manifestaciones, mensaje que cualquier sociedad que se precie de ser civilizada puede y debe captar al instante.

Como ya se mencionó, la zona de Las Labradas se encontraba desprotegida por completo.

A partir del mes de abril de 2005 fue posible comenzar con las tareas de rescate y protección de la zona, y en 2006 se avanzó con el proyecto de instalación de un museo de sitio. Esto partió de la iniciativa de la Asociación Adopte Una Obra de Arte, en el sur de Sinaloa, motivando y finalmente logrando conjuntar el apoyo de instituciones gubernamentales.

Justina Isabel de Cima Azcona
Vicepresidenta del Consejo Nacional Adopte Una Obra de Arte, A.C.
México

Justina I. De Cima

Sobre el autor

Justina I. De Cima

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