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Huesos del cuerpo humano

Una fractura es una ruptura experimentada por un hueso, a nivel macro o microscópico. Por lo general implica además un trauma en los tejidos blandos y neurovasculares ubicados en la zona de la fractura.

Cristian Abeldia
Cristian Abeldia

8 de septiembre · 476 palabras

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Huesos del cuerpo humano - Enfermedades

Una fractura es una ruptura del hueso, ya sea a nivel macro o microscópico, que generalmente implica un trauma en los tejidos blandos y neurovasculares en la zona de la fractura.

Puede ser causada por un impacto fuerte en el hueso, como una caída, traumatismo, golpe o patada, o por alguna condición médica como la osteoporosis o algunos tipos de cáncer.

Los síntomas más comunes son dolor en la zona afectada, hinchazón, deformación, dificultad para mover el hueso afectado, hematomas, enrojecimiento y sensación de calor en la piel. Las fracturas se pueden clasificar como expuestas o cerradas, y también según el tipo de quebradura.

Las fracturas expuestas pueden resultar riesgosas porque el hueso atraviesa la piel, lo que facilita la entrada de bacterias y puede resultar en una infección difícil de tratar. Las fracturas cerradas no afectan la piel superficial.

El diagnóstico generalmente se realiza a través de radiografías. Una vez diagnosticado, el tratamiento depende de la gravedad y tipo de fractura.

Una fractura es una ruptura experimentada por un hueso, a nivel macro o microscópico, y además por lo general implica un trauma en los tejidos blandos y neurovasculares ubicados en la zona de la fractura.

Las fracturas se producen por un impacto fuerte en el hueso; en otras palabras, se ejerce una fuerza mayor de la que éste es capaz de sostener. Concretamente puede ser producto de una caída, traumatismo, golpe o patada. También una fractura puede ser ocasionada por alguna condición médica en la cual se debiliten los huesos, como la osteoporosis o algunos tipos de cáncer.

Luego de haber sufrido el impacto en el hueso, lo más común es que se experimenten los siguientes síntomas: dolor en la zona afectada; hinchazón; deformación; dificultad para utilizar o mover el hueso afectado; aparición de hematomas; enrojecimiento de la piel y sensación de calor.

Las fracturas son posibles de clasificar. Por un lado está la fractura expuesta o abierta, que se caracteriza porque el hueso atraviesa la piel; esto puede resultar muy riesgoso, pues se abre una puerta de entrada al organismo. Además, el contacto del hueso con el medio externo puede infectarlo, y una infección en el hueso resulta muy complicada de tratar (dura como mínimo un mes). Por el contrario, en las fracturas cerradas la piel superficial no sufre daños.

Existe otro tipo de clasificación según la quebradura. La fractura en tallo verde es una quebradura incompleta, es decir, no queda dividida en dos partes. La fractura transversa es una ruptura que va en línea recta a través del hueso. La fractura espiral se produce principalmente por una torsión; como su nombre lo dice, es una quebradura en forma de espiral. La fractura oblicua es cuando el hueso se fractura diagonalmente. La fractura por compresión consiste en un aplastamiento del hueso. Y por último está la fractura conminuta, que consiste en que el hueso se quiebra en más de una parte.

Una fractura puede diagnosticarse de variadas maneras; la más común son las radiografías, que consisten en el empleo de rayos X que otorgan imágenes de tejidos internos, huesos y órganos.

El tratamiento de una fractura depende del grado de ésta; de la edad, historial médico y salud del paciente; del tipo de fractura; y de la opinión o preferencia del enfermo. En el caso de que la fractura sea expuesta, se considera una emergencia. Se puede aplicar yeso para inmovilizar la zona afectada; prescripción de medicamentos; tracción, es decir, la aplicación de una fuerza con instrumentos específicos para devolver la zona afectada a su posición normal; y, por último, cirugía para recolocar los huesos rotos que fueron desplazados a su lugar de origen.

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Cristian Abeldia

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