Joven pobre, joven rico
Artículo que nos demuestra que somos lo que elegimos ser, ricos o pobres. Todo está en la actitud y en la forma en que enfrentas la vida.
27 de agosto · 1907 palabras
El artículo se enfoca en las diferentes circunstancias que hacen que una persona viva en condiciones de pobreza, siendo la falta de educación y formación profesional de las familias la razón fundamental.
Los niños que carecen de una buena educación y ejemplos desde su infancia, que son consentidos en sus ociosidades y no alcanzan a la universidad, están condenados a trabajos mediocre en la mayoría de los casos.
Por el contrario, aquellos niños que nacen en un asentamiento humano y tienen padres trabajadores que luchan en medio de su pobreza y les enseñan valores éticos importantes, suelen tener un mejor futuro.
Es importante para los padres ser un buen ejemplo para sus hijos y enseñarles la importancia de ser honrados y trabajadores. No importa ser pobre, lo importante es tener un comportamiento correcto y tener una buena educación.
En conclusión, los padres deben esforzarse por llevar a sus hijos a la escuela y cuidar de darles buenos ejemplos para que puedan tener un mejor futuro.
Joven pobre, joven rico
Hay muchas circunstancias que llevan a que una persona, sexo masculino o femenino, sea pobre, viva en una situación de pobreza.
Las ideologías políticas intentan explicar esto, pero algunas se equivocan.
La razón de la pobreza es, fundamentalmente, la falta de educación, de formación profesional de las familias, que nunca se preocuparon por cambiar su destino, enviando a sus hijos a educarse, asistiéndolos en todo el proceso y procurando llenarlos, nutrirlos de buenos ejemplos y ejercitarlos en la práctica de valores, como la laboriosidad, la responsabilidad, la honradez, la sinceridad, entre otros.
Los niños que carecen de educación primaria, secundaria, buenos ejemplos desde su infancia, que son consentidos en sus ociosidades, que no llegan a la universidad, están condenados a terminar trabajando como obreros, sirvientes, empleaditos, de manera eventual en la mayoría de los casos, por falta de una profesión.
Su vida es muy desgraciada.
Distinto es el destino del niño pobre que nace en un asentamiento humano y cuyos padres son gente de trabajo, luchadora, que en medio de su pobreza lo envían a la escuela, revisan sus tareas, velan y exigen que cumplan con la práctica de valores éticos importantes y además se cuidan de no darles malos ejemplos.
Los padres influyen con su conducta en el niño y esto definirá lo que él aspire a ser en el futuro.
Si el padre es un vago, sinvergüenza que no trabaja, ocioso, golpeador de su esposa, el niño será en el futuro lo mismo, porque eso aprendió de su padre.
Los niños imitan lo que ven de sus padres.
Si la madre es libertina, lujuriosa, irresponsable, el niño pensará que esa conducta es la normal; en el futuro, cuando le toque ser padre, no criará bien a sus hijas.
Es muy importante no dar malos ejemplos a los niños, porque como padres somos modelos, el primer modelo para ellos.
No importa ser pobre, importa ser honrado; no importa ser pobre, importa ser trabajador; no importa ser pobre, importa ser emprendedor. Lo que realmente importa es que llevemos a nuestros niños a la escuela, que acompañemos ese proceso, vigilando sus amistades, sus pasos, para corregir a tiempo cualquier desviación.
Es muy importante que seamos capaces de poder encaminar, orientar, inculcar hábitos sanos, valores éticos, amor al estudio a nuestros hijos y su vida será muy provechosa.
El niño que crece estudiando, haciendo sus deberes, estudiando para dar buenos exámenes, créeme, es muy bien recompensado por la vida, en el tiempo.
Muchos niños creen que sus padres buscan martirizarlos enviándoles a la escuela, haciéndoles repasar todos los días sus tareas.
Pero no es así, porque el padre que no exige a sus hijos estudiar simplemente no los quiere. La mayor muestra de amor de los padres para con sus hijos es el enorme esfuerzo de hacerlos estudiar, siendo ellos muy pobres.
El mejor regalo que puede hacer un padre a sus hijos es una buena educación.
La ciencia, la tecnología, avanza velozmente, cambia el mundo a cada instante; debemos estar preparados para ir acorde a los cambios, que generan nuevas necesidades, nuevas relaciones, nuevos métodos y procesos en la industria, la banca, el comercio.
Si hoy, amiguito, te entregas con amor y dedicación al estudio, podrás alcanzar las más altas cumbres, ser quien tú quieras ser, obtener de la vida lo mejor, ir acorde con los cambios, tener las mejores oportunidades laborales y sociales.
Estudiando conoces mucha gente, muchos de ellos de buen nivel educativo, social, económico, de quienes podrás aprender también.
Estudiar es muy importante para salir de la pobreza.
Porque solo así lograrás ser un profesional, un hombre de bien, que podrá trabajar mejor remunerado que otros. La expectativa de trabajo para el joven que tiene estudios universitarios es mayor que la de quien no los tiene. Por eso es tan importante estudiar la escuela, la secundaria, para luego asistir a un instituto superior, pero no conformarnos con poco, sino aspirar a concluir estudios en la universidad.
Los estudios en un instituto superior no son pérdida de tiempo, son una excelente base, una muy sólida base, para afianzar nuestro futuro profesional, porque al pasar a estudiar en la universidad será más fácil, ya que tendremos sólidos conocimientos y estaremos en condiciones de mejor asimilar las clases.
¿Quieres salir de la pobreza?
Estudia.
Estudia de todo corazón, como si en ello te jugaras la vida, muchacho.
Imagínate que si no lo haces, serás un perdedor para siempre. Las mejores chicas no te mirarán siquiera; serás un don nadie, un bueno para nada.
Imagínate que si no estudias, jovencita, tu belleza no servirá para nada, porque los hombres importantes raramente quieren a una mujerzuela por compañera.
La mujer con educación superior está más preparada para enfrentar la vida. Porque, aunque le toque un hombre malo, tiene mejores armas para defenderse en la vida; puede mantener sin ningún problema a sus hijos, salir adelante siendo padre y madre en su familia.
Por eso es tan importante para la mujer estudiar.
La mujer con profesión no depende de nadie, es autónoma y puede construir ella sola un hogar, un negocio, para sus hijos.
¿Quieres dejar de ser pobre, tener mejores oportunidades?
Estudia.
Estudiar nunca es malo, nunca es perder dinero, es invertirlo bien.
La mejor inversión es la educación.
Cuando eres joven, es cuando más debes aprovechar para ir construyendo tu futuro. Somos los arquitectos de nuestro propio destino.
Para salir de la pobreza hay dos secretos que hoy día comparto contigo.
Primero.
Coge los libros, estudia con gran dedicación, pensando que cuanto más sabes, mejor ganas. Conseguir empleo requiere que seas competente, muy competente, pero además que sepas aprovechar las oportunidades y emprender.
Segundo.
Sé previsor, intenta vivir con el 70 por ciento de lo que ganas y hazte un hábito de ahorro. Ahorrar siempre, centavo por centavo, permite capitalizarnos bien en el tiempo. No gastes el dinero en tonterías: drogas, licor, mujeres, diversión.
Aprende a usar, a emplear bien el dinero: “comer bien, vestir con decencia, estudiar, ahorrar, apoyar la casa donde vives”. La unión hace la fuerza.
Verás que siguiendo estos consejos básicos, la vida irá cambiando para ti.
Llegarás a pisar la universidad, egresarás. Estarás tan nutrido de conocimientos que podrás enfrentar la vida mucho mejor.
Los estudios superiores, amiguito, abren tu mente; te permiten ver el mundo desde otra óptica. Comprendes mejor los procesos sociales, económicos y políticos y, valgan verdades, nos guste o no, todos ellos influyen en nuestras vidas. Pero debemos saber entenderlos para tomar los atajos que nos lleven a buen puerto.
Imagínate que el país, luego de ser muy próspero, entra en una crisis de cojones. ¿Qué harás?
¿Tocar puertas por todos lados?
¿Caminar largas horas con un periódico bajo el brazo?
Yo lo hice, pero no duré un mes.
Me llegó altamente estar como un mendigo y decidí que no por gusto estudié superior.
Me armé de valor y monté la propia oficina de servicios, porque no tenía para montar una industria.
Comencé dando tumbos, metiendo la pata aquí y allá; en cada caída y fracaso aprendía, hasta que convertí las derrotas en triunfo.
Hoy día tengo el orgullo de decir que no trabajo para absolutamente nadie, hace 35 años.
Tengo mi propia empresa. Soy el dueño, no soy millonario, pero vivo con bastante decencia y trabajo a mí no me falta.
Quería dejar de ser pobre, quería vestir saco y corbata y quería tener el propio negocio. ¿Qué hice?
Estudiar, estudiar, estudiar….
Tercero.
¿Qué más hice?
Dejé de lado los malos amigos que me decían “vamos a bailar aquí y allá”, que me ofrecían droga y abundante licor… dejé la vida libertina, me compadecí de mis padres y comencé a ser productivo.
Digo me compadecí de mis padres porque los padres sufren mucho cuando no progresas.
Comencé a ahorrar, no gastando en licor, borracheras, evitando totalmente la ingesta de drogas y mis bolsillos comenzaron a llenarse de billetes, como por arte de magia.
No sabes cuánto ahorras cuando no tienes vicios.
Cuarto
Para salir de la pobreza hay que trabajar duro, muy duro, estudiando al mismo tiempo una carrera universitaria, preocupándonos más de los libros que de comprar cosas superfluas.
Para salir de la pobreza, debemos cambiar nuestros hábitos, además eliminar todo vicio.
Para salir de la pobreza debemos trabajar todos, no unos cuantos en la familia, sino todos.
Para salir de la pobreza debemos hacernos el hábito del ahorro.
Quinto
Para salir de la pobreza, debemos buscar emplear los conocimientos que nos da la educación para emprender juntos.
Emprender es crear el propio negocio, no importa cuán pequeño sea.
Una familia que conocí hace años se dedicaba todos a vender por distintas calles y distritos: chupetes en verano, churros calientes en invierno.
Todo el día trabajaban vendiendo. Por la noche los hijos e hijas acudían a escuchar clases en una academia.
Cuando los hijos terminaron su capacitación, la mitad de ellos consiguió empleo y dejó la venta en las calles. Eso obligó a buscar ayuda de vecinos para salir a vender, dando una pequeña comisión.
Pasaron los años y los que eran vendedores de chupetes y churros pasaron a convertirse en promotores de una fábrica de helados, yogurt, mermeladas.
Lograron esto con ayuda de los hijos que consiguieron trabajo y de los que, al no conseguirlo, se convirtieron en los gerentes, administradores del pequeño negocio familiar, que fue creciendo poco a poco, lentamente en el tiempo.
Cuando vamos por las calles, vemos cantidad de jóvenes: unos caminando muy orgullosos, elegantes, con maletín y libros en mano; otros con rostro triste, con un pitillo de marihuana en la mano, fumando crack, consumiendo licor en un parque, disfrazados de malandrines, con tatuajes y una mueca asquerosa, repulsiva, en el rostro.
Joven pobre, joven rico.
Joven rico: es el que desde su infancia se dedicó con amor al estudio, bebiendo abundantemente del conocimiento, llenando su cerebro de ciencia, creciendo en verdad y sabiduría.
Joven pobre: es el que abrazó con locura y vehemencia todo vicio, que vive envilecido por el alcohol y las drogas. Duerme en las calles, camina entre basurales, vive en cuartuchos asquerosos, no tiene ninguna profesión, solo deudas enormes, no tiene porvenir.
Joven rico: es el que desde la escuela adoraba escuchar clases, leer más y más, porque sentía que el conocimiento le permitía conocer la verdad de la vida, de las cosas, de la ciencia y la técnica y ello le permitió aprovecharse mejor de ellas.
Joven pobre: es el que gastaba más de lo que ganaba, vivía el momento, creyendo que la diversión, la juerga era vivir más, pero que nada sacó de tanta música estridente, de tanto bailar, solo tener menos dinero cada día, hasta llegar al punto de necesitar comer, recogiendo en los basurales.
Joven rico: es el que por amor a sus padres se trazó el reto de ser alguien, para ayudarlos, que luchó valientemente por salir del atraso, de la necesidad económica, que consiguió y consiguió todo a punta de gran esfuerzo y trabajo.
Joven pobre: es el que prefirió seguir el camino de los malos, vagar, beber, robar, delinquir en todas las formas, ingresando una y otra vez a un penal.
Joven rico: es el que sus ahorros los supo invertir, logrando su independencia económica. Por eso es próspero.
Joven pobre: es el que vive atrapado en un vicio, que lo domina, que lo esclaviza, que le hace trabajar duro para sostenerlo.
Joven rico: es el que actuando con sabiduría supo decir no a las malas amistades, a los vicios, a la tentación de lo fácil, delinquiendo.
Joven pobre, joven rico.
¿Cuál eres tú?
No culpes a los gobiernos de tu pobreza y de tu desgracia.
Hoy día debes elegir tú.
¿Joven pobre o joven rico?
Pedro Alejandro Reyes Ramos
Director de Alvisegperu
Pedro Alejandro Reyes Ramos
Instructor en Armas Cortas
Ministerio del Interior del Perú
http://www.actiweb.es/alvisegperu
Sobre el autor
Instructor de Seguridad Publica y Privada inscrito en el Ministerio de Interior de Peru.Director de AASIPP PERUDirector de Alvisegperu
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