Cómo conservar más días el pan
En este artículo encontrarás astucias y trucos para conservar el pan por más días. No lo guardes en la nevera y evita dejarlo en sitios húmedos; más detalles abajo.
29 de mayo · 354 palabras
El proceso de pérdida de humedad en el pan puede hacer que éste se seque y desmigaje, lo cual puede ser evitado y revertido con algunos sencillos trucos.
El almacenamiento es clave para mantener la frescura del pan, por lo que se recomienda no guardarlo en la nevera, ya que esto acelera el proceso de secado.
Es mejor conservarlo fuera del refrigerador, en una panera o en una bolsa de papel, para reducir la pérdida de humedad y evitar la aparición de mohos tóxicos. También es posible congelarlo para mantenerlo fresco por más tiempo.
Para comerlo, se recomienda someterlo a un proceso de horneado a más de 60°C, lo cual reconstruirá las moléculas del almidón y acabará con el problema de la humedad. Siguiendo estos consejos, se puede disfrutar de un pan casi recién hecho todos los días.
Cabe destacar que los majorantes panarios, los rellenos de frutas y la masa madre pueden afectar la conservación del pan y deben considerarse en el proceso de almacenamiento y horneado.
Seguro que más de una vez te has quejado de que el pan cada vez dura menos, que el pan de antes aguantaba mejor el paso de los días y que los productos con mejorantes panarios o rellenos de fruta tampoco se conservan tan bien como cabría esperar. Esto se debe a un proceso de pérdida de humedad que, contra lo que pueda parecer, puedes combatir e incluso revertir aplicando unos sencillos trucos que te contamos a continuación.
En primer lugar, te explicamos por qué el pan se seca: se trata de un proceso de pérdida de humedad de la masa madre, que provoca que las moléculas del almidón de trigo eliminen el agua de su interior y, por tanto, el pan se desmiga y se seca.
Para evitarlo, no guardes el pan en la nevera a no ser que vayas a comerlo únicamente tostado: está demostrado que el frío acelera el proceso de secado. Por tanto, consérvalo fuera del refrigerador pero evita las bolsas de plástico, para que no aparezcan mohos que podrían ser tóxicos para el organismo: lo ideal es guardarlo en una panera o, en todo caso, en una bolsa de papel, que reduce la pérdida de humedad. Recuerda que también puedes congelarlo si han pasado varios días y no te lo has comido todo.
Cuando quieras comerlo, solo tienes que someterlo a un proceso de horneado a más de 60ºC, la misma temperatura a la que deberás hornearlo si quieres revertir el proceso de secado aunque el pan no haya sido congelado. El motivo es que, a esta temperatura, las moléculas del almidón se reconstruyen y, por tanto, desaparece el problema de la humedad.
Si aplicas estos simples consejos, verás cómo no vuelves a llegar a casa tras un duro día de trabajo para encontrarte un pan duro y sin sabor, sino que podrás disfrutar cada día de un pan casi recién hecho.
Para más información, ver también mejorantes panarios, rellenos de fruta y masa madre.
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