Educación holista: la enseñanza de Ramón Gallegos

El propósito final de la educación holista es la evolución de la conciencia; puede entenderse como el conducto mediante el cual la conciencia humana avanza desde estadios prepersonales y poco integrados hasta estadios transpersonales y de mayor integración. En este texto exploro las ideas del Dr. Ramón Gallegos sobre la educación del Ser y la pedagogía del amor universal.

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10 de mayo · 3470 palabras

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Educación holista: la enseñanza de Ramón Gallegos - Educación

El Dr. Ramón Gallegos explica que la educación holística es una pedagogía del amor universal que busca nutrir lo mejor del espíritu humano y concientizar en la compasión incondicional como una forma de evolución de la conciencia.

Esta nueva perspectiva en la educación humaniza todas las dimensiones del aprendizaje al tomar como centralidad el concepto de integridad, permitiendo una comprensión mutua y la revitalización de su mundo de vida.

El objetivo fundamental de la educación es la evolución de la conciencia, logrando una ampliación de la misma para hacerla más profunda, global y espiritual.

La educación holística es incluyente de todos los sectores de la sociedad y no busca inculcar ningún tipo de ideología, religión o partido político, sino que busca la evolución de la humanidad hacia estadios de mayor integridad, concordia y espiritualidad.

La realidad educativa fundamental es el amor, el cual es raramente mencionado en reuniones educativas, libros de educación, congresos, conferencias, aulas o escuelas. La necesidad humana fundamental es ser amados y sin amor la educación se reduce a un proceso mecánico o entrenamiento.

Por lo tanto, la educación holística es esencial para un desarrollo humano total e integral.

El Dr. Ramón Gallegos nos enseña a saber que la educación holista es una pedagogía del amor universal, una llamada a vivir conscientemente en la compasión incondicional, un proceso para nutrir lo mejor del espíritu humano, un aprendizaje integral de los diferentes niveles de realidad, un conducto para la evolución de la conciencia, una educación del Ser, un diálogo para avivar el despertar de la genuina inteligencia; es el conocimiento directo de nuestra verdadera naturaleza. Es un nuevo paradigma educativo que mejora y amplía nuestra concepción de la educación y el aprendizaje al humanizar todas las dimensiones del aprender tomando como centralidad el concepto de integridad, así, la educación es fundamentalmente una relación sujeto-sujeto, un encuentro entre seres humanos que tienen como objetivo la comprensión mutua y la revitalización de su mundo de vida.

El objetivo fundamental de la educación es la evolución de la conciencia, un verdadero aprendizaje significa ampliación de conciencia para hacerla más profunda, global y espiritual. Como pedagogía del amor universal, la educación holista se interesa en el desarrollo de todos, es incluyente de todos los sectores de la sociedad y no busca inculcar ningún tipo de ideología, religión o partido político; su propósito es la evolución de la humanidad hacia estadios de mayor integridad, concordia y espiritualidad.

El Dr. Ramón Gallegos nos dice que la realidad educativa fundamental es una que raramente se menciona en las reuniones educativas, en los libros de educación, en los congresos, en conferencias, o en el aula o la escuela y, sin embargo, es la fuerza fundamental de todo el aprendizaje: el amor. La necesidad humana fundamental es ser amados; un niño que no es amado ve perturbado gravemente su proceso de desarrollo, aun la vida de un adulto sin amor pierde todo su sentido; como decía Aldous Huxley: "El amor tiene la última palabra". En la educación y en la vida, sin amor, no tenemos nada, solo cenizas; la educación se reduce a un proceso mecánico, a un entrenamiento instrumental. Un nuevo paradigma educativo con rostro humano, como la educación holista, debe dar explícitamente la importancia fundamental y universal del amor en el contexto de una nueva visión del mundo.

La educación mecanicista no contempla contenidos del amor universal; por eso es irrelevante para la vida real de los seres humanos. Es una educación deshumanizada, reduccionista y mecanicista que ve al ser humano como objeto, no como sujeto; es una pedagogía sin sujeto, donde el ser humano como tal no existe, existe solo como un robot humano, como un organismo que procesa información. Pero el ser humano no puede reducirse a un procesador de información, no puede reducirse a una inteligencia lógico-matemática exclusivamente; por ello necesitamos una pedagogía centrada en el sujeto, que reconozca la subjetividad humana con toda su profundidad y conciba el aprendizaje como evolución de la conciencia.

El Dr. Ramón Gallegos señala que la educación holista no se reduce a ser un proceso de desarrollo de habilidades cognitivas, no se limita a transferir información académica a los estudiantes, no se queda en un entrenamiento de la racionalidad instrumental. La educación holista se interesa en el desarrollo armónico de todas las dimensiones del ser humano; como nuevo paradigma educativo se centra en el factor humano, la conciencia humana es el aspecto central. El problema educativo de fondo no es un asunto de herramientas educativas, de materiales, de metodologías o de contenidos; todo esto en sí mismo no tiene ningún valor, porque necesita ser avivado por una conciencia humana que es la que les dará sentido; no existen materiales a prueba de maestros; lo que anima el aprendizaje es la conciencia.

El aprendizaje es la conciencia; según la profundidad de la conciencia será la capacidad que tenga para darle sentido al aprendizaje. Por todo esto es muy importante centrar el cambio de paradigma educativo en el cambio de nuestra visión del mundo y poner al ser humano en el centro de todo el proceso. El ser humano es un ser multidimensional con un corazón espiritual, un ser creador de sentido, un sujeto que anima la realidad con su conciencia.

En este libro presento una serie de escritos que exploran las bases de la educación holista como un nuevo paradigma educativo propio para los seres humanos que viven en el siglo XXI. Se hace énfasis en la naturaleza humana de la educación y en la necesidad de trascender el pensamiento mecanicista del siglo XVIII que todavía limita nuestra visión del mundo; los intereses educativos técnicos y profesionales son vistos en un contexto más amplio, en un contexto de desarrollo del espíritu humano, de evolución de la conciencia y de una sociedad basada en el desarrollo sustentable.

La educación holista es un camino de paz, diálogo y espiritualidad; mantener la paz mundial es muy importante y todos los educadores holistas queremos trabajar por ella. Espero que este libro sea una contribución al movimiento mundial por la educación holista para traer más amor universal al mundo.

La única manera que en realidad tenemos de construir una educación integral es haciéndolo desde el nivel de la espiritualidad. El ojo espiritual es el único capacitado para hacer la integración. Es el único que lo puede hacer por su nivel de profundidad. Por eso el corazón de la educación del siglo XXI es la espiritualidad; desde esta debemos potenciar el desarrollo de todos los campos de la experiencia humana. Espiritualidad y educación es la relación estratégica para nuestro desarrollo, la cual abordo en este libro.

El propósito final de la educación holista es la evolución de la conciencia. La educación holista puede ser vista como el conducto a través del cual la conciencia humana ha de evolucionar desde estadios prepersonales y de poca integración hasta estadios transpersonales y de alta integración. La educación o el aprendizaje genuinos son vistos, entonces, como un proceso en espiral de desarrollo de la conciencia global. La educación holista supera la idea tradicional de solo entrenar la racionalidad instrumental y pasa a la nueva concepción de educación como desarrollo de la conciencia. Con la emergencia de la conciencia holista nace una nueva visión del mundo, una visión integral que percibe la totalidad del kosmos de manera interdependiente, holárquica, multidimensional y espiritual. La realidad de lo espiritual solo puede ser discernida desde los niveles más evolucionados de la conciencia. La espiritualidad pertenece a la esencia profunda de la realidad; por ello solo puede honrarse desde los altos niveles de la conciencia transpersonal.

La conciencia humana ha evolucionado, primero con una conciencia muy rudimentaria que solo le permitía conocer la materia. Después, hace cientos de miles de años, con una conciencia más desarrollada, le fue posible conocer la naturaleza. Posteriormente, con la adquisición de un lenguaje complejo, se hizo necesario empezar a conocer lo específico en nosotros mismos, es decir, el mundo de la cultura. Hoy es necesaria una conciencia que pueda ser capaz de conocer también el cuarto ámbito del kosmos: la espiritualidad, o base fundamental de todo lo que existe.

El Dr. Ramón Gallegos señala que la espiritualidad nos conduce a una ética kosmo-céntrica donde ya no solo nos interesa el bienestar de nuestra comunidad local sino el bienestar del conjunto de la humanidad, porque hemos reconocido nuestra interdependencia esencial con todos los seres que conforman la gran familia humana, así como también con todos los seres vivos del planeta. Esta nueva visión del mundo no puede nacer en el materialismo de la sociedad industrial moderna ni en el relativismo del pensamiento posmoderno; de allí la importancia de un aprendizaje centrado en el Ser, de una nueva visión del mundo basada en la espiritualidad transpersonal.

La centralidad de la razón no pudo garantizar el respeto a la dignidad humana; por eso, en este periodo, las naciones más desarrolladas colonizaron y casi exterminaron a las naciones más débiles, y continuó el esclavismo hasta fines del siglo XIX. Todavía a principios del siglo XX las mujeres no tenían derecho al voto. La espiritualidad fue descalificada como regresión infantil.

El periodo posmoderno dio una respuesta importante al problema social al generar una conciencia nueva sobre la injusticia social, la opresión autoritaria de las minorías y la relatividad del conocimiento, lo que permitió avanzar hacia un orden social más justo y equitativo, logrando un nuevo entendimiento de las relaciones sociales. Pero tiene deficiencias en su respuesta al problema material y espiritual. En realidad no aporta casi nada al desarrollo material de la humanidad. Sus excesos llevan a una visión confusa del mundo. Su relativismo pone a todo y a todos en el mismo plano, descartando cualquier graduación del mundo. Impide también el desarrollo de la espiritualidad al invalidar valores universales y la existencia de un plano superior al lenguaje y la construcción cultural. Para la posmodernidad, la espiritualidad es pura construcción cultural.

Tanto la ciencia como la posmodernidad y la espiritualidad tienen principios implícitos que es necesario clarificar en un intento holista de integrar a las tres en una nueva época que llamaremos transmoderna. La ciencia parte del supuesto no verificado de que la materia es lo fundamental y el espíritu lo derivado. Un ejemplo de esto es la creencia de que lo real es el cerebro biofísico y la mente un producto derivado; solo la actividad neurofisiológica es real, la conciencia es un subproducto de esta. La visión científica se basa en un evolucionismo biofísico; por ello, los seres humanos son lo más que deriva de lo menos. Venimos del mundo inconsciente de los animales. No hay nada en nuestro pasado de lo que enorgullezcamos. Una tercera característica del pensamiento científico es que no tiene un final feliz; un futuro negro es lo único que nos espera. No hay nada en el horizonte que sea esperanzador, mucho menos glorioso. Una característica más de la ciencia es que no tiene un sentido último de la existencia humana. El kosmos, en esta visión, carece de sentido trascendental, funciona solo por objetivos de reproducción biofísica. Finalmente, la ciencia no otorga sentido de pertenencia ni sentido de identidad; no nos ayuda ni sirve para lograr un sentido de armonía con la totalidad. Con la ciencia nos sentimos desadaptados del kosmos.

Inteligencia espiritual

Aquí el Doctor Ramón Gallegos Nava nos hace ver que la inteligencia espiritual es la más nueva y la más antigua. Hay reportes muy específicos de ella por lo menos hace 2,500 años, cuando el Buda la llamó visión cabal o vipassana; señaló que era la capacidad de visión penetrativa para comprender la realidad profunda de los fenómenos. Esta comprensión era la base para superar la ignorancia, base del sufrimiento, y alcanzar la verdadera felicidad. Vipassana, para el Buda, era lo que nos conduce a la verdadera felicidad. Por otra parte, es la más nueva porque representa un nuevo paradigma en el entendimiento de la inteligencia; con el concepto de inteligencia espiritual construimos un nuevo modelo más amplio e incluyente de las demás teorías.

En el desarrollo del concepto de inteligencia un primer momento estuvo representado por el trabajo de Binet, quien desarrolló un test para medir su concepto de coeficiente intelectual. Aquí, la inteligencia está referida principalmente a una capacidad lógico-matemática y verbal, a lo que se conoce como racionalidad instrumental, una capacidad para el control técnico del mundo. El segundo momento está representado por el trabajo de Howard Gardner y su teoría de las inteligencias múltiples. Como una reacción a la uniformidad mostrada por el criterio de coeficiente intelectual de Binet, Gardner pluraliza el concepto de inteligencia y señala que no hay una sola forma de inteligencia sino muchas; define, entonces, ocho tipos igualmente válidos. Con esto expande horizontalmente el conocimiento de las capacidades humanas, desarrolla las dimensiones de la inteligencia. El tercer momento en su desarrollo contemporáneo está representado por el resurgimiento de la inteligencia espiritual, que hace lo que Gardner no hizo: darle niveles, no solo dimensiones, a la inteligencia. Efectivamente, con la inteligencia espiritual, por primera vez tenemos un orden holárquico, un modelo de tres niveles de la inteligencia, donde unos son mejores que otros.

El primer nivel de la inteligencia es el más básico y lo compartimos con los animales; es el nivel subhumano de la inteligencia emocional, está basado en nuestros instintos, impulsos y sensaciones y opera con el ojo de la carne. Es una inteligencia primitiva, preracional, pero necesaria y muy importante para la supervivencia. El segundo nivel de la inteligencia tiene una importancia media pero ya es exclusiva de los humanos; es la inteligencia intelectual, está basada en nuestra capacidad de razonamiento, en lo cognitivo, en nuestro pensamiento lógico, en la capacidad de simbolizar, y opera con el ojo de la mente; es una inteligencia cultural, social, basada en el lenguaje y nos sirve para controlar y medir el mundo. Las inteligencias múltiples de Howard Gardner son combinaciones de elementos de estos dos niveles; son combinaciones de lo emocional y lo racional en diferentes grados y del uso de los ojos carnal y mental. Siguen el plano de capacidades de bajo nivel.

El tercer nivel de la inteligencia es el más importante; es el nivel superior y se corresponde con la inteligencia espiritual. También es exclusivamente humana; está basada en la sabiduría, nuestra capacidad de visión holista de la realidad profunda, de comprensión de contextos y totalidades significativas. Es la capacidad de trascendencia, de ir más allá de lo biofísico y social, más allá del cuerpo.

Opera con el ojo de la contemplación. Es una inteligencia transpersonal porque se sitúa más allá del ego narcisista. Opera con visión universal. Es transnacional, no se limita a la racionalidad instrumental mecánica de la ciencia. Es la única que puede darle sentido espiritual a la vida, es decir, generar sentido trascendente para vivir, alimentar la integridad de nuestra conciencia. Las otras inteligencias y los dos niveles inferiores no pueden hacer esto. También es la capacidad de relacionarnos armónicamente con la totalidad, de estar relacionados con el todo; es la capacidad de ser felices no a causa de las circunstancias sino a pesar de ellas.

La inteligencia espiritual es la inteligencia superior de los seres humanos; es la facultad con la que enfrentamos exitosamente los problemas de significado y sentido de nuestra vida. Es la capacidad de superar el sufrimiento, de enfrentar el conflicto y los dilemas y darles una respuesta integral. Es la voluntad de iluminación, aquella que nos lleva al plano transpersonal, al plano espiritual. Es la única que nos permite tener capacidad de actuar éticamente. Es la única que nos hace honestos; por eso es el centro de toda educación verdadera; una educación que no promueva la inteligencia espiritual es una simulación, un trabajo en la superficie que no logrará cambios significativos. Desde una educación holista debemos promover el desarrollo de la inteligencia espiritual de los estudiantes.

El concepto de inteligencia espiritual es hoy el más importante, especialmente en el campo de la educación holista; es un concepto ordenador que había estado haciendo falta en la pedagogía del amor universal. Ahora, con su emergencia, ya tenemos una herramienta poderosa para organizar mejor el trabajo que veníamos haciendo; podremos ahora impulsar mejor la evolución de la conciencia.

Lo mismo podemos decir de la inteligencia emocional de Goleman: es interesante pero parcial. Si inteligencia es el control y manejo de las emociones, es un criterio que cumplen muy bien ciertos políticos, que toman decisiones que afectan o destruyen la vida de muchas personas y, sin embargo, mantienen el control de sus emociones. O está también el delincuente que puede dominar sus temores. O el cínico que toma con gracia y serenidad su conducta grosera. Todos conocemos al tipo de político que siente un gran desprecio por la gente, goza manipulando y humillando a otros seres humanos; sin embargo, siempre aparece muy calmado y realmente tiene un control de sus sentimientos bastante aceptable; su semblante es de seguridad en sí mismo, pero es obvio que no puede ser considerado como inteligente, ello supondría hacerlo una inspiración para nuestros niños. Si bien es cierto que la inteligencia emocional forma parte de nuestras capacidades, también es cierto que es la inteligencia más básica, la de más bajo nivel, la que compartimos con los animales, la que está basada en los impulsos biológicos, la que está arraigada en el cuerpo, la que usa exclusivamente el ojo de la carne; debemos educarla en las primeras etapas del desarrollo de la conciencia.

Esta reflexión no implica de ninguna manera un rechazo a la idea de inteligencia emocional de Goleman, sino solo marcar muy claramente sus límites y reconocer su verdadero alcance. La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner pluraliza la inteligencia pero no la integra. Acorde con la época posmoderna que se ha vivido los últimos 30 años, y que se ha centrado en el valor de la diversidad, la igualdad y la relatividad, las inteligencias múltiples reniegan del predominio de una sola inteligencia: la inteligencia racional, y señalan que las demás capacidades son igual de válidas. De esta manera, ponen todo en el mismo nivel; nada es mejor, nada es peor, todo vale igual, no existe, por lo tanto, una inteligencia superior; de allí su rechazo a aceptar la existencia de la inteligencia superior, que supondría una reelaboración de su modelo múltiple exclusivamente horizontal. Es, en términos del modelo de la espiral dinámica, una construcción de color verde, la del pluralismo, puro pensamiento de primer grado, sin trascendencia todavía espiritual. Pero multiplicidad no es integridad; diferenciar no es igual que integrar, solo es un paso hacia la integridad, pero la multiplicidad también puede degenerar en disociación, en pedazos, en montones. La teoría de las inteligencias múltiples se desenvuelve en el plano de las dimensiones en un solo nivel; se centra en lo multidimensional de la inteligencia y olvida los niveles, las jerarquías o, mejor dicho, las holarquías. El pensamiento holista siempre combina dimensiones y niveles.

Conclusiones

Gracias por la gran oportunidad y muy especial al Doctor Ramón Gallegos Nava, del cual me siento orgulloso de estar participando en la Maestría en Educación Holista que ofrece a toda la gente y sobre todo a aquellos facilitadores que tienen la fortuna de establecer diálogos con esos seres humanos tan importantes en la humanidad llamados estudiantes; por eso yo, que he tenido esta gran oportunidad, recomiendo ampliamente a aquellas personas que se encuentren en la búsqueda de nuevos cambios para beneficio de esta nueva generación.

El principal objetivo de la educación holista busca nutrir en el ser humano una nueva manera de vivir, adoptando e incluyendo las nuevas culturas integradoras y el aprendizaje integral basados en la paz, la fraternidad, la honestidad y el amor universal.

La educación holista ha destacado por contribuir al desarrollo y beneficio de la educación para que cada día estemos conscientes de que es urgente tomar conciencia de romper con los viejos paradigmas y adoptar estos nuevos paradigmas que nos llevarán al desarrollo de la educación para el siglo XXI.

El desarrollo de este trabajo lo he realizado con un sentido de dar a conocer la gran importancia de la educación holista con un beneficio muy significativo para la educación en México y en el mundo; el cambio se está dando.

Bibliografía

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  • Gallegos Nava, Ramón (2001) La educación del corazón. Doce principios para las escuelas holistas. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
  • Gallegos Nava, Ramón (2001) Educación holista. Pedagogía del amor universal. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
  • Gallegos Nava, Ramón (2001) Una visión integral de la educación. El corazón de la educación holista. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
  • Gallegos Nava, Ramón (2001) Diálogos holistas. Educación holista y filosofía perenne I. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
  • Gallegos Nava, Ramón (2003) Aprender a ser. El nacimiento de una nueva conciencia espiritual. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
  • Gallegos Nava, Ramón (2003) Comunidades de aprendizaje. Transformando las escuelas en comunidades que aprenden. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
  • Gallegos Nava, Ramón (2003) Pedagogía del amor universal. Una visión holista del mundo. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
  • Gallegos Nava, Ramón (2004) Sabiduría, amor y compasión. Educación holista y filosofía perenne II. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
  • Gallegos Nava, Ramón (2004) El camino de la filosofía perenne. Educación holista y filosofía perenne III. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
  • Gallegos Nava, Ramón (2005) Educación y espiritualidad. La educación como práctica espiritual. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
  • Gallegos Nava, Ramón (2007) Inteligencia espiritual. Más allá de las inteligencias múltiples y emocional. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

Educación holista: la enseñanza de Ramón Gallegos

Pedro Vázquez Daniel,

San Luis Potosí, México 2013

Fundación Internacional para la Educación Holista

Maestría y Doctorado en Educación Holista

www.ramongallegos.com

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