El velero y la mala mar

Antes de navegar, tenemos que saber cómo va a ser el tiempo meteorológico. El mar no es predecible; los cambios se pueden originar en pocos minutos, por eso tenemos que estar preparados.

Pepe G
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23 de abril · 610 palabras

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El velero y la mala mar - Cruceros

Cuando se navega en un crucero en condiciones meteorológicas adversas, es importante preparar el barco para la tormenta antes de tomar la decisión de capear o correr un temporal.

En el caso de navegar en un velero con mala mar, es importante trincar bien el palo y ajustar la superficie de las velas. Las velas deben estar aplanadas para evitar el embolsamiento y permitir que el viento escape con facilidad.

Además, la línea de vida debe estar preparada y todos los miembros de la tripulación deben llevar el chaleco salvavidas y el arnés correspondiente. Es importante revisar el barco y asegurarse de que todos los compartimentos estén cerrados correctamente.

Cualquier objeto que pueda moverse debe estar asegurado y los portillos deben estar bien cerrados. En caso de vientos muy fuertes, se recomienda reducir al mínimo el trapo y en todo momento es necesario anticiparse a los hechos y tomar las decisiones necesarias.

Es recomendable llevar siempre alimentos de emergencia en el barco. En cuanto al rumbo, dependerá de la gravedad de la tormenta y será necesario aclimatarlo de acuerdo a los factores del momento y las decisiones de los expertos.

Cuando navegamos con mal tiempo, siempre se nos desafía el tomar la decisión de capear o correr un temporal. Pero antes de esta decisión, en la que dependerá más de un factor en el momento y situación, lo que sí debemos es amarinar (preparar el barco para la tormenta) la embarcación, tanto el interior como cubierta.

Al navegar en velero con mala mar, lo que se debe hacer es: trincar bien el palo y adecuar la superficie de velas: toma de rizos o bien, si se navega con velas enrollables se tendrá que reducir el trapo. Las velas tendrán que estar aplanadas, evitando el embolsamiento y permitiendo que el viento escape con mayor facilidad. La línea de vida tendrá que estar preparada y la tripulación deberá saber cómo usarla, todo el mundo a bordo llevará el chaleco salvavidas y el arnés.

El barco se debe revisar entero y estar atento a que todas las escotillas, ventanas, ojos de buey y exclusas estén bien cerradas. No está de más llevar cualquier cinta engomada para asegurar cajones, puertas de muebles, etc., para evitar que con un rol puedan abrirse y dejar caer todo lo de su interior.

Todos aquellos objetos que puedan desplazarse deberán trincarse y los portillos deberán estar bien cerrados. Si se dispone de capota, en estos casos es útil, pero tendremos que asegurarnos de que en caso de oleaje y viento fuerte esta no la arranque.

En caso de vientos muy fuertes, deberemos reducir al máximo el trapo; el tormentín (vela pequeña) adelante será más que suficiente. En el caso de que llevemos una génova enrrollable, se deberá dejar una superficie pequeña en función de las necesidades. Hay que anticiparse a los hechos y tomar las decisiones oportunamente; es mucho más fácil soltar rizos que tomar rizos en medio de la tormenta.

Es recomendable llevar siempre a bordo barritas de cereal, las que proveerán prontamente alimento y calorías, dado que podremos tener largas horas al timón.

Si debemos variar el rumbo será una cuestión a clarificar en función de la tormenta que esperemos; tormenta fuerte: lo mejor será poner amura a las olas, ajustando el velamen y procurando en todo momento tener arrancada suficiente. En caso de encontrarnos en un crucero, busque la navegación más cómoda que lo acerque al puerto más cercano. En caso de disponer de un crucero con fly (doble comando) la tripulación no debe estar moviéndose por el barco a discreción, sino que deberá mantenerse dentro, y en el fly deberá estar el patrón/capitán y un acompañante.

Se deberá valorar la situación y saber en cada momento el posicionamiento y los puertos más cercanos. Si se tienen dudas de poder llegar bien a tener refugio en la costa y, sobre todo, si se desconoce la zona, deberemos ganar fondo. El peor enemigo, y más para los barcos de pequeña eslora, es la tierra; a veces puede ser peor acercarse que mantenerse en el mar.

Habrá que valorar bien nuestra situación, dónde se encuentra el barco y qué distancia existe al puerto más cercano.

Se debe evitar un enfrentamiento directo con las olas; siempre que se tenga ganado suficiente barlovento, se podrá capear el temporal.

La mejor defensa contra el mal tiempo es evitarlo. Antes de salir a navegar, consulta la meteorología de la zona. Si a pesar de eso decides salir a navegar, estate atento a los partes que se dan por la emisora. Hay que intentar mantenerse lo más seco posible y no dudar en pedir auxilio si se necesita.

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