Liderazgo y vida emocional
El artículo trata la relación entre el liderazgo y la inteligencia emocional. Me interesa compartir con ustedes, estimados lectores, este tema y darles a conocer la importancia de estos factores y su correlación.
28 de mayo · 569 palabras
El liderazgo no se trata solo de poder y títulos impresionantes, sino de la influencia que uno tiene sobre los demás, un ejemplo de esto fue la Madre Teresa de Calcuta. La empatía y la ecuanimidad son dos factores esenciales para una persona con autoridad moral, también conocida como líder.
El verdadero liderazgo no se puede nombrar ni asignar, solo puede ser ganado y se deriva de la influencia. La inteligencia emocional es una competencia esencial en un buen líder, según Daniel Goleman, psicólogo de la Universidad de Harvard.
Goleman identificó cinco grupos de habilidades emocionales básicas, que incluyen autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales. Una persona con debilidad emocional no tiene la capacidad de liderar a las masas, ya que es susceptible a cambios e inestabilidades.
En lugar de esto, los líderes deben tener la capacidad de dirigir sus emociones para inspirar y motivar a los demás de manera coherente y efectiva.
Liderazgo y la vida emocional
¿Cómo son los líderes? ¿Siempre aparecen poderosos, impresionantes, carismáticos a primera vista? ¿Cómo se mide la efectividad de un líder? Estas son las preguntas que las personas se han hecho por cientos de años.
Una de las líderes más efectivas del siglo XX, a primera vista, no tenía nada de impresionante. Cuando las personas piensan en la Madre Teresa de Calcuta, visualizan a una mujer frágil dedicada a servir a los más pobres. Por cierto, así era ella, pero también fue una gran líder. Lo digo porque tenía una asombrosa cantidad de influencia sobre los demás.
La gente tiene muchos conceptos erróneos acerca del liderazgo. Cuando las personas oyen que alguien tiene un título impresionante, suponen que la persona es un líder.
El verdadero liderazgo no puede ser otorgado, nombrado ni asignado. Solo procede de la influencia y esta no puede imponerse. Debe ganarse. Es así como las emociones juegan un papel vital en el liderazgo, ya que la ecuanimidad y la empatía son dos factores con los que debe contar una persona con autoridad moral, también llamada líder.
Una persona débil emocionalmente no tiene la capacidad de dirigir a las masas, ya que es susceptible a cambios e inestabilidades. Por eso, cuando se ocupa una posición en la que se tienen uno o más colaboradores a cargo, es muy importante contar con las siguientes competencias.
Fue Daniel Goleman (psicólogo de la Universidad de Harvard) quien acuñó el término inteligencia emocional para designar una competencia indispensable en un buen líder. La define como la capacidad de las personas para dirigir sus emociones.
El mismo Daniel Goleman cita cinco grupos de habilidades emocionales básicas:
- Autoconciencia o autoconocimiento: es la capacidad para darse cuenta de las propias facultades y para descubrir aquello que nos conviene o nos gusta hacer. Esta capacidad se puede medir por el método EQ-i Self-Regard Scale (escala del modelo Bar-On EQ-i, modelo de cociente de inteligencia emocional, marca registrada de Multi-Health Systems, Toronto, Canadá).
- Autocontrol: las personas que controlan adecuadamente sus emociones son, generalmente, tranquilas, pacientes, poco impulsivas y saben trabajar bien bajo presión. Dominar esta habilidad es fundamental para las relaciones interpersonales, la comunicación y la resolución de problemas. Un buen control de los impulsos es muy importante cuando se participa en cualquier tipo de negociación. Esta habilidad puede ser medida por la escala EQ-i Impulse Control.
- Automotivación: capacidad para ser proactivos ante las diversas situaciones que se pueden presentar, tanto en nuestra vida personal como profesional.
- Empatía: capacidad para reconocer, entender y apreciar los sentimientos, necesidades y preocupaciones de otros. Significa ser capaces de leer las emociones de otras personas. Esta capacidad puede ser evaluada por la escala EQ-i Empathy.
- Habilidades sociales: capacidad para manejar adecuadamente nuestras relaciones con los demás.
La inteligencia emocional incluye, a su vez, dos tipos de inteligencia: la inteligencia interpersonal y la inteligencia intrapersonal. La inteligencia interpersonal es la capacidad de comprender a los demás: qué les motiva, cómo trabajan mejor y la forma de cooperar con ellos. Es la capacidad para relacionarse con los demás. Se puede medir a través de la escala EQ-i Social Responsibility. La inteligencia intrapersonal es la habilidad que nos permite configurar una imagen exacta y real de nosotros mismos: conocimiento de nuestras fortalezas y debilidades.
Gabriela Cerezo Morales
Gabriela Cerezo Morales
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