La gestión de los desechos en China y Japón: una revisión del sector

Luego de años en los que Japón dirigía sin sombra la carrera de la administración de los residuos, actualmente parece que la situación se ha ido equilibrando. No únicamente por lo que toca a los desguaces en EE. UU. y la Unión Europea, sino también en lo que respecta a su vecino, China.

Juan Carlos
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24 de noviembre · 891 palabras

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La gestión de los desechos en China y Japón: una revisión del sector - Ecología

Japón está a la vanguardia en cuanto a reciclaje de motocicletas, con tasas de reutilización y reciclaje superiores al 90% de su peso. La legislación japonesa también exige una doble imposición para la manipulación y procesamiento de los residuos, tanto para el emisor como para el fabricante.

En cuanto a los automóviles, la ley de reciclado de automóviles de 2005 ha logrado tasas de reutilización superiores al 92% del total, un 8% más que lo establecido por las leyes internacionales hasta 2015.

China, uno de los mayores mercados de la industria automotriz desde 2009, tiene más de 100 millones de automóviles en carretera y su potencial aún no ha llegado ni a la mitad. Sin embargo, China aún tiene desafíos pendientes en cuanto a medio ambiente y derechos laborales.

Aunque Japón está en la cabeza en cuanto a reciclaje de automóviles y motocicletas, China tiene el potencial de convertirse en un líder en el futuro si aborda estos desafíos.

Pero, en ningún momento se puede negar que Japón está a la cabeza en I+D y protección del medio ambiente.

Su sistema de reciclado de motocicletas, único en el mundo, está alcanzando tasas de reutilización y reciclaje superiores al 90% del peso, mediante la gestión específica de ciertos residuos como el plástico o las baterías.

Simultáneamente, la legislación japonesa define una doble responsabilidad en la manipulación y el procesamiento de los desechos.

La tarea del emisor, que supone la destrucción limpia y el reciclado de los componentes susceptibles de someterse al proceso, y la del fabricante, que debe verificar que los productores o distribuidores de coches actúen con prudencia cuando dichos productos se convierten en desechos.

Y esto solamente por lo que respecta a los ciclomotores. En lo que atañe a los coches, desde 2005 está vigente 'La ley de reciclado de los automóviles', que ha logrado tasas de reutilización superiores al 92% del total, un 8% más que el fijado por las leyes internacionales hasta 2015 (85%).

Empero, al país del sol naciente le ha surgido un incisivo y cercano contendiente: China. Si bien es verificable que el coloso asiático tiene asuntos pendientes con las demandas de la comunidad internacional, desde hace años se le reclama un compromiso más enérgico con el medio ambiente y con los derechos de los trabajadores.

De todos modos, los números están ahí. China ha emergido como uno de los mercados más relevantes para el sector de la automoción, transformándose en el principal productor y consumidor de la industria desde 2009.

Según las cifras presentadas por el Ministerio de Seguridad Pública de China, aproximadamente cien millones de coches circulan por las carreteras de la nación, y su potencial todavía no ha alcanzado la mitad.

Si añadimos también el número de motocicletas, tractores y furgones, en 2011 se alcanzó la cifra de 217 millones de vehículos, un 4,8% más que en 2010, con unas once ciudades de China superando el millón de automóviles.

Sin negar que, según la Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos (OIA), en China se fabrican más de dieciocho millones de coches, superando ampliamente los logrados por las factorías que Alemania, Estados Unidos y Japón tienen allí.

Sin embargo, estas mismas cifras han obligado a China a replantearse ciertas cuestiones.

Pese a que la nación aún cuenta con relativamente pocos coches por habitante (75 coches por cada mil habitantes, frente a los 700 de Estados Unidos y los más de 500 de la Unión Europea), el aumento ha implicado que las grandes urbes soporten importantes atascos y elevados niveles de polución.

Ni que hablar de la gestión de los desechos. En ese caso, la preocupación principal afecta al sector del desguace de barcos, ya que China es uno de los principales países del mundo en esa industria.

La utilización de una fuerza laboral barata, las malas condiciones de trabajo o las escasas medidas de protección medioambiental se convierten en problemas que la administración china debe resolver.

No obstante, en la última década han surgido diversas iniciativas para optimizar la situación del sector de desguaces de buques y para que las empresas obtengan la certificación de entidades internacionales.

Una de estas iniciativas la llevó a cabo la empresa P&O Nedlloyd en Shanghái. Se trató de un proyecto para mejorar el sector del desguace mediante la implementación de prácticas de gestión.

Para ello se eligieron dos astilleros de la región. Los trabajadores recibieron formación y se les proporcionó ropa de protección y equipos de descontaminación.

En general, se desguazaron 19 embarcaciones en tres años (2000-2003) siguiendo la vigilancia y los métodos recomendados por la compañía.

Esta propuesta supuso, además, un punto de partida para que la Asociación Nacional de desguaces de barcos en China promoviera una campaña para mejorar la salud, la seguridad y la protección ambiental en cuatro de sus astilleros.

La misión fue todo un éxito y los cuatro astilleros obtuvieron las certificaciones ISO 14001 y OHSAS 18001, que acreditaban su preparación para aceptar embarcaciones de gran calado.

En 2007, China dio un paso más al formar parte de la International Ship Recycling Association (ISRA). Una agrupación creada ese mismo año con el objetivo de fomentar el intercambio de datos, ideas y formación para impulsar a nivel mundial una industria de desguaces de barcos basada en la capacidad y el respeto por el entorno.

Dos años después, en 2009, se aprobó el 'Convenio Internacional de Hong Kong para la seguridad y gestión medioambientalmente racional del reciclado de buques'. China no solo fue el país anfitrión, sino que además participó en la elaboración del acuerdo.

Sin embargo, no lo ratificó. De hecho, son pocos los países que lo han ratificado.

Desgraciadamente, en la industria del desguace todavía hay muchos países donde el sector genera altos beneficios y no ven clara una transformación que, a su juicio, podría reducir esos ingresos.

De todas maneras, a pesar de los problemas que debe solventar, China sabe que debe seguir avanzando en la gestión de residuos.

Y es que proyectos como los que ha llevado a cabo su vecino Japón, combinando la técnica con el respeto por el entorno, constituyen el futuro de un sector con un gran potencial de desarrollo.

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