El factoraje en las empresas
Las empresas requieren fondos para mantenerse en funcionamiento. Actualmente, las tarjetas de crédito son uno de los medios más apropiados para que los clientes paguen sus compras.
21 de noviembre · 660 palabras
En el mundo de los negocios, a menudo se presenta la situación en la que las transacciones realizadas con tarjetas de crédito tardan en reflejarse en la cuenta destino.
Esto puede generar problemas financieros para las empresas cuando no cuentan con el dinero suficiente para reabastecer su inventario o responder rápidamente a las solicitudes de otros clientes.
En tales casos, entra en escena el factoraje o factoring, un servicio financiero que proporciona dinero inmediato a los negocios o individuos que lo necesitan. El funcionamiento del factoraje implica vender cuentas por cobrar o facturas con un descuento a una entidad que brinda servicios financieros.
A cambio, el negocio obtiene dinero de inmediato y se libera de la carga de recuperar el dinero adeudado. Además, los riesgos crediticios son asumidos por la entidad financiera que brinda el servicio.
El factoraje ha sido utilizado desde los años 80 y es una solución efectiva en situaciones en las que se necesita un flujo de efectivo rápido.
La mayor parte del tiempo, las transacciones realizadas con tarjetas de crédito tardan mucho en que la cuenta destino registre el pago. En algunas ocasiones, los dueños de empresas no tienen otra alternativa más que esperar a que les paguen todas las cuentas por cobrar o las facturas. En ese caso, el negocio tendrá dificultades para responder inmediatamente a los encargos de otros clientes, causando así que esos compradores se vayan en busca de otro proveedor.
Cuando un negocio no tiene en su poder el dinero suficiente para reaprovisionar su inventario, los clientes no tendrán otra opción más que buscar nuevos suplidores. Durante este escenario entra en acción el factoraje, o factoring, por su equivalente en inglés.
El factoraje es un servicio financiero que por lo general utilizan las empresas líquidas o los grandes bancos para proveer dinero de forma inmediata a los negocios o individuos que lo requieren. Para lograr esto, el individuo, negocio o empresa que necesita dinero inmediato venderá las cuentas por cobrar o las facturas que considere necesarias a un precio inferior a la entidad que brindará el servicio financiero. Por ejemplo, en la época navideña las personas usan sus tarjetas de crédito para comprar los productos electrónicos que desean. Si usted tuviera una tienda en línea, vendería los productos a cualquiera que haga el pedido y luego vendería las facturas a un “factor”, empresa o banco que se dedique a la compra de cuentas por cobrar.
Si usted aumenta el precio de sus productos en un 20% y luego el “factor” adquiere las facturas con un descuento del 5%, técnicamente estará ganando el 15% de la transacción. No solo eso, usted logrará algunos beneficios, entre ellos: dinero inmediato; se librará de estar cobrando; los riesgos de crédito los asume el “factor”; y además usted podrá continuar vendiendo sus productos. Es de esta manera como funciona el factoraje. El factoraje no es un sistema financiero reciente. En los años 80 se empezó a usar, y ha sido un método que ha mejorado el flujo de efectivo de los negocios o empresas que no pueden llevar a cabo ciertas operaciones por falta de dinero. Adicionalmente, hacer uso de dicho servicio financiero no significa que usted contraerá deudas. La acción de vender sus facturas a un “factor”, sin recurso, implica que el riesgo de crédito recaerá en la entidad que compró sus facturas.
Normalmente, las personas han tenido un concepto equivocado del rol del factoraje. Muchos lo confunden con el descuento de facturas o las cuentas por cobrar convertidas en garantía del dinero que el intermediario financiero presta al negocio o al individuo. El factoraje por lo general es considerado erróneamente como similar al descuento de facturas, en donde estas se convierten en garantía del dinero que le presta un intermediario financiero. El factoraje en Panamá es diferente porque usted no contrae deudas. No obstante, siendo usted vendedor o empresario, tiene que investigar el crédito de sus clientes antes de venderles cualquier cosa, porque el “factor” decidirá comprar las facturas basándose en el grado de solvencia o historial de crédito de sus clientes, si esta información está disponible. Las facturas de los buenos pagadores definitivamente serán compradas por los “factores”.
Al hacer negocios, recuerde que el dinero en efectivo es el rey. No importa la cantidad de ventas que haya realizado en un determinado período, si usted no logra cobrar el dinero inmediatamente, entonces su negocio no crecerá con rapidez. Si, por el contrario, usted recibe el dinero de inmediato, entonces todo indica que su empresa está recorriendo el camino correcto. Si su capital gira rápidamente, siempre es algo positivo; si no, hay servicios financieros como el factoraje para evitar el problema de tener que esperar largo tiempo a que su capital regrese.
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