Se abrieron las puertas a Crea tu destino
Crea tu propio destino a través de los objetivos personales. A principios de año mucha gente fija metas que luego no cumple; esto suele ocurrir porque muchas metas no son controlables ni reciben seguimiento periódico.
18 de noviembre · 316 palabras
A comienzo de año muchas personas fijan metas que luego abandonan, porque suelen depender de factores externos y carecen de seguimiento regular.
El artículo plantea que los objetivos deben estar bajo el control de quien los persigue, no confiados a la suerte ni a rituales simbólicos que, aunque festivos, no garantizan resultados.
En lugar de confiar en gestos ceremoniales, el autor propone un enfoque práctico: escribir las metas y repasarlas semanalmente para medir avances. También destaca que alcanzar objetivos exige compromiso sostenido y estar dispuesto a asumir los costos necesarios.
Plasmar los objetivos por escrito actúa como un plan de acción que facilita la responsabilidad personal. Para quienes quieren estructura adicional, el programa Crea tu destino ofrece recursos y complementos para acompañar ese proceso.
Con disciplina y control personal las metas tienen más probabilidades de cumplirse.
Lo primero que tendríamos que considerar es que los objetivos de principios de año no son la continuación de la carta a los Reyes Magos, sino la voluntad de convertirse uno mismo en mago. Cuando termina el año, muchas personas suelen pedirle al nuevo año sus deseos; sin embargo, en el ámbito del coaching cualquier objetivo debe ser "controlable", es decir, tiene que estar en la mano de quien va a cumplirlo. Desde luego, pedirle al año lo que fuere es una temeridad. La experiencia nos enseña que "pedirse a sí mismo" suele funcionar mejor.
También, a final de año, suelen hacerse muchos rituales en relación con los deseos: algunos los escriben en un papel y luego lo queman en la noche mágica de Reyes Magos o en la de Nochevieja. Otros entierran su deseo escrito como acto simbólico para que "crezca", y algunos ponen la hoja de deseos en el horno para que se vaya "cocinando". Los más, la mayoría, los repasan mientras toman las doce uvas de la suerte. Todos estos rituales son festivos y divertidos pero, sin embargo, ineficaces. Personalmente yo jamás delegaría la consecución de mis objetivos a un acto simbólico. Mi ritual preferido, mucho más pragmático, funciona y es más sencillo: repaso cada semana del año mis objetivos personales y profesionales. Hago seguimiento.
Con desear no basta, ya lo sabemos. Sin un alto nivel de compromiso y la firme decisión de pagar los precios para que se cumplan los objetivos, nada suele suceder. Siempre digo que hasta que alguien no paga sus precios no ocurre nada.
Los objetivos, puestos por escrito, son los planos de tu propio destino.
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