Conversión
Actualmente gran parte de la humanidad se considera cristiana, pero ¿lo es realmente? Para que eso ocurra hace falta una conversión genuina.
4 de octubre 386 palabras
La conversión es un cambio radical que ocurre cuando alguien se convierte a Cristo, quien se convierte en el centro de su vida. Este cambio es posible gracias a la obra de Dios en la vida del individuo y no por mérito propio.
Cristo medió la reconciliación entre el hombre y Dios, y a través de Él es posible tener acceso al Padre. La conversión se produce cuando se acepta a Jesús en la vida y se deja que guíe hacia el Padre.
Este artículo tiene como propósito llevar el mensaje del evangelio a todos los hombres en la tierra.
Conversión
24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:24
¿Qué es la conversión? Convertirse significa detenerse y dar media vuelta para volver a comenzar; o, como dice el Diccionario de la Real Academia Española: hacer que alguien o algo se transforme en algo distinto de lo que era. Antes el centro de todas las cosas era yo; ahora el yo ha desaparecido y el centro de todas las cosas es Cristo.
Cuando alguien se convierte a Cristo se produce un cambio radical, una transformación total; este nuevo ser se aleja del pecado transformándose en una nueva criatura.
Ahora bien, ¿es esto mérito nuestro? No, la palabra de Dios dice que todo esto proviene de Dios; la Biblia dice: 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación. 2 Corintios 5:18. Es a través de Cristo que se produce esta conversión. Por eso Pablo afirma a los Efesios: 1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados. Efesios 2:1.
Dios se vale de un mediador; y ese mediador es Cristo, quien nos ha reconciliado con el Creador. Antes de la conversión existía una distancia enorme entre Dios y el hombre y Cristo se constituyó en el puente a través del cual podemos tener otra vez acceso al Padre. Con su naturaleza divina, el Señor Jesús toma la mano del Padre, y con su naturaleza humana extiende su otra mano en dirección al hombre caído, a fin de rescatarlo y, de esta manera, reconciliar al hombre con Dios.
De tal manera que, si usted no se ha convertido, hoy es el día de su transformación; todo lo que necesita es aceptar a Jesús y dejar que él lo tome de su mano y lo guíe hacia el Padre celestial.
Atte. Hermano Louis Vincent C
Sevilla, España
Esta es una pequeña reflexión que espero sea de bendición a todos aquellos que lo lean; el propósito de este pequeño artículo es llevar el mensaje del evangelio a todos los hombres en la tierra.
Dios os bendiga
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