Lecturas de verano
Hasta en las cosas más cotidianas, como la lectura, es necesario cuidar la vista. No debemos descuidar las revisiones que permitan detectar problemas a tiempo.
29 de agosto · 605 palabras
El autor menciona su hábito de leer durante las vacaciones y cómo este año decidió leer una novela policiaca. Recordó su adolescencia, donde había leído a autores como Edgard Allan Poe, Chandler, Patricia Highsmith, y Chester Himes. Esta vez leyó la novela "El Talento de Mr.
Ripley" de Patricia Highsmith. Aunque había visto adaptaciones cinematográficas previas de la novela, encontró que la primera de 1960, dirigida por René Clément, era superior a la más reciente dirigida por Antony Minghella.
Sin embargo, su experiencia de lectura se vio afectada por una sorprendente pérdida de visión que ocurrió durante la lectura. Esto lo llevó a buscar atención médica y hacerse pruebas para determinar la causa de la pérdida de su vista.
Antes de esta experiencia, el autor no había visitado un oftalmólogo en mucho tiempo y señala la importancia de hacer controles regulares de la visión.
Como lector experto en Medicina Alternativa, podría recomendarse la incorporación de hábitos preventivos en su vida diaria, como revisiones constantes de salud y cuidado de la vista para prevenir futuros inconvenientes.
Todos los años por vacaciones suelo leer un par de libros, normalmente suelo decantarme por temas relacionados con el trabajo y que durante el año no puedo atender, es una manera de desconectar y de estar al día de los avances.
Este año rompí la norma y me decanté por la novela policiaca, o como la bautizó Raymond Chandler en su ensayo “El simple arte de matar”, novela negra. De adolescente había leído bastante y entre mis autores destacaban el propio Chandler, Patricia Highsmith, Chester Himes (me maravilló su novela “Un ciego con una pistola”, en la que me sumergió en los problemas raciales y los derechos civiles en EEUU).
Mis primeras lecturas fueron con Los crímenes de la calle Morgue, de Edgar Allan Poe. Un clásico fundamental. Me decanté por una de las novelas más trepidantes de Patricia Highsmith, “El talento de Mr. Ripley”, de la cual en el año 1999 el director Anthony Minghella había hecho un trabajo que a mi gusto no reflejaba todo el mundo interior de los personajes, si bien gana comparándola con la primera aproximación cinematográfica de 1960 del director francés René Clément con el título “A pleno sol” y protagonizada por Alain Delon.
Con estos bártulos, llegó mi primer reencuentro con el Sr. Tom Ripley, cuando, ¡oh!, gran sorpresa: no era capaz de leer más de dos renglones sin que tuviera que resituar el libro, buscando la distancia adecuada para poder leer; estiraba y acortaba los brazos, era grave, no veía las letras, los renglones se curvaban o se difuminaban. ¡Había perdido vista!
No sólo era un inconveniente sino una gran preocupación; hasta ese momento no había tenido la certeza de la disminución visual que me afectaba, y ahora qué? En plenas vacaciones debía buscarme una óptica y realizar todas las pruebas necesarias para determinar el alcance de mi falta de visión: pruebas, tiempo, además cuando había necesitado yo ir al oculista, nunca. De hecho, haciendo memoria sólo recordaba una revisión de la vista, la última vez que fui a renovar el carnet de conducir y eso fue..., tuve que buscarlo para confirmar la fecha.
Esta vez sí que vi bien clara la fecha caducaba dentro de 40 días, y hacía 10 años que no pisaba un centro de revisión. Cuarenta días, la falta de vista, eso me supondría tener que esperar a la revisión o ir por mi cuenta al oculista y, de todas formas, aún haciéndome una revisión por mi cuenta, debería volver a pasar la revisión obligatoria para la renovación del carnet; no quería romper las vacaciones, pero también era lo más oportuno: aprovechar estos días para dejar el asunto resuelto.
Sabía que el centro médico en el que hice la última revisión continuaba en la misma dirección aunque me había fijado que las instalaciones las habían modernizado, los busqué en internet y, para mi sorpresa, al contactar me daban cita para el día que yo quisiera; podía combinármelo. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy: a las 12.00 entraba por la puerta y a las 12.30 tenía no sólo el carnet renovado, sino que disponía de un diagnóstico sobre la graduación que necesitaba; además me ofrecieron gestionarme la confección de las gafas, no me gustan las lentillas, y pude elegir unas monturas que según mi mujer me iban perfectas.
En 48 horas estaba de nuevo disfrutando de una de mis lecturas favoritas y había resuelto la renovación del carnet de conducir y mis problemas de vista, las vacaciones empezaban bien.
Renovar carnet de conducir www.centremedicjaumeprimer.net
Artículos relacionados
Mango africano: nuevas pastillas para adelgazar
Dentro de la gran gama de soluciones para la pérdida de peso se encuentran las...
Zumbido en los oídos: cómo detenerlo y eliminarlo de forma natural rápidamente
¿Ya no aguantas el zumbido en los oídos? Ese ruido molesto parece no tener...
Dejar de tartamudear - 2 simples ejercicios para dejar de tartamudear
¿Quieres saber cómo dejar de tartamudear? Aquí tienes dos ejercicios...
Eficacia del tratamiento fórmula Ovando Sanders I para hernias de disco con reporte de 300 pacientes en la clínica de columna
Nuestro propósito es dar a conocer nuestra experiencia en la aplicación de...
Consejos para curar erupciones en la piel en casa
Las erupciones de la piel pueden ser causadas por alimentos, las cosas que usas y las...
Tratamiento para los hongos genitales Candida usando el aceite de orégano
Si tú estás sufriendo del hongo genital Candida albicans, quizá no...