El Reiki: energía vital en movimiento (prana)
El Reiki no es otra cosa más que el equilibrio de la energía (Prana) que circula en nuestro cuerpo y que obtenemos a través de la respiración. El equilibrio energético que proporciona el Reiki y el aprovechamiento de la energía vital (Prana) permiten a las personas mantener su salud.
12 de mayo · 1283 palabras
Este artículo explora la relación entre la energía y el Reiki. Todo lo que nos rodea, incluyéndonos a nosotros mismos, está compuesto de energía.
Aunque somos energía, es necesario hacer una distinción entre nuestra conformación física y energética para comprender mejor el mundo que nos rodea. El Prana es el elemento energético que conforma todo, y tiene una manifestación cósmica y una individual.
El Prana individual está contenido por el Prana cósmico, y son ambos importantes para entender el Reiki. La forma más elemental de captación de Reiki o Prana es la respiración, y la calidad de nuestra respiración determina la calidad de nuestra vida en aspectos físicos y mentales.
El Reiki está involucrado en nuestra actividad física, psicológica y emocional. Nuestro motor de movimiento es el Prana, nuestros pensamientos están compuestos de Prana, y todas nuestras emociones son conformadas por Prana.
A pesar de que todo está compuesto por Prana o energía Reiki, la fuerza física, fluctuación mental y emociones son diferentes de una persona a otra debido a factores como la salud, la nutrición y el estilo de vida.
Comprender la relación entre la energía y el Reiki puede tener efectos positivos en nuestra vida diaria.
El Reiki y todo lo que nos rodea está compuesto por energía, lo que vemos y percibimos con los sentidos, lo que no podemos ver pero percibimos y aún aquello que no vemos ni percibimos pero que está presente día a día.
Estrictamente hablando, el ser humano, animales, plantas y objetos no somos otra cosa más que energía (Ki), por lo tanto hacer una diferenciación entre nuestra conformación física y energética sería redundante.
Sin embargo, para un mejor entendimiento es necesario hacer esta diferencia, ya que aquello que podemos percibir con nuestros sentidos pertenece al mundo material mientras que aquello que percibimos pero que no podemos experimentar con el tacto, la vista, el oído, etc., pertenece al mundo energético.
El Prana, al ser el elemento energético que todo lo conforma, tiene manifestación cósmica (Prana Cósmico) en relación a la creación como un todo y su manifestación individual, es decir, su labor dentro del funcionamiento del cuerpo humano desde el punto de vista orgánico y psicológico. El Prana individual está contenido por el Prana Cósmico y para el estudio que nos ocupa haremos referencia al Prana Individual, sus manifestaciones y efectos en el manejo de la energía Reiki.
La forma más elemental de captación de Reiki o Prana que tiene el ser humano es la respiración, por ello, la forma en que respiramos es la forma en que vivimos. Es decir, la capacidad que tengamos para introducir Prana a nuestro cuerpo a través de la respiración determinará la calidad de vida en su aspecto físico y mental que podamos llevar.
La energía Reiki está involucrada en nuestra actividad física, psicológica y emocional. Nuestro motor de movimiento es el Prana, nuestros pensamientos están compuestos de Prana y todas nuestras emociones son también conformadas por Prana. Aquí podríamos hacer la pregunta: ¿por qué, si todo lo que nos conforma es Prana o energía Reiki, la fuerza física, la fluctuación mental y las emociones son tan distintas de una persona a otra?
La respuesta a esta pregunta se da refiriéndonos a las distintas modalidades de la naturaleza material existente.
El mundo está conformado por materia básica o Prakriti y esta se rige por tres modalidades o cualidades llamadas Gunas:
- Tamas: se refiere a la actividad impulsiva del ser humano, a la inercia. Todas aquellas acciones llevadas a cabo desde la ambición y deseo de poder desmedido que impulsan a las personas a pasar sobre otros para lograr su objetivo.
- Rajas: se refiere a la actividad humana pasional que induce a relacionarse con otros para obtener algo a cambio. Es decir, se buscan relaciones que permitirán cambiar el estado de sufrimiento por momentos de tranquilidad.
- Satwa: es el estado de la naturaleza material en el que se logra la serenidad a pesar de los acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor.
Es importante aclarar que las tres Gunas o estados de la naturaleza material coexisten, nunca se separan; sin embargo, es una de ellas la que rige nuestro vivir diario.
Como se mencionó anteriormente, la principal fuente de Prana para el ser humano es la respiración y, si bien para todos es la misma, el aprovechamiento que podamos tener de él varía dado el estado de naturaleza material en el que nos encontremos.
El consumo de Prana depende del movimiento mental y la concentración, lo que hace que su «eficiencia» dentro de cada persona varíe.
Una persona en estado Tamásico tendrá una muy alta actividad mental dada su forma de relacionarse con el entorno. Las personas Tamásicas tienden a querer controlar todo su entorno y, por lo tanto, consumen un alto porcentaje de su energía Pránica en pensamientos que los lleven a no perder el dominio sobre los que lo rodean.
El desgaste energético en esta actividad no permite que el Prana circule libremente por todos los centros energéticos, generando «bloqueos» en ellos que traen como resultado sensaciones de malestar físico, mental y emocional. La respiración agitada y excesivamente superficial es una de las características de la persona Tamásica, generando fatiga y alta probabilidad de contraer enfermedades crónico-degenerativas.
Quien se encuentra en estado Rajásico, de la misma forma, tendrá una respiración agitada pero con mayor profundidad que a quien lo rige Tamas. El Rajásico siempre buscará obtener beneficio de todas sus acciones; por lo tanto, el compartir se le dificultará mucho, haciendo que gran parte de su energía Pránica se consuma en pensamientos de posesión y en el celoso cuidado de sus bienes y relaciones personales. El estado Rajásico generará un alto movimiento emocional, haciendo que la persona pueda pasar de estados de euforia a estados de depresión en instantes, haciendo de su vida un constante vaivén entre los pares de opuestos.
Finalmente, una persona en estado Satwico tiene una actividad mental mucho menor, lo que provoca que el aprovechamiento de Prana en su cuerpo sea mayor. La respiración en este tipo de personas se vuelve lenta y profunda, lo que implica un mejor aprovechamiento energético. En las personas regidas por esta modalidad de naturaleza material comienza a gestarse el equilibrio que permite la concentración y el entendimiento de la verdadera naturaleza del Ser, dejando en segundo término las necesidades físicas de supervivencia. Es decir, a través de la existencia y consciencia cada vez más clara del Alma (sin que esta consciencia sea total) se logra mantener el equilibrio entre la energía material y la energía sutil (Reiki o Prana) que genera la vida.
El Reiki y la respiración
El verdadero aprovechamiento de la energía Reiki y en consecuencia del Prana en el cuerpo se da al momento del vaciado total del aire en los pulmones, es decir, al momento de la exhalación. No es la falta de aire lo que nos hace respirar, sino la falta de aprovechamiento del Prana inhalado lo que nos genera la sensación de asfixia. Lo que experimentamos no es la sensación de falta de aire en sí, sino la falta de energía que permite el funcionamiento de los órganos vitales.
Prana como energía Reiki
Prana literalmente significa energía vital o, lo que es lo mismo, energía universal. Es decir, el Reiki no es otra cosa que la canalización de Prana a través de las palmas de las manos para equilibrar su propio flujo en nosotros mismos y en quien recibe el tratamiento. Las sensaciones percibidas mientras se ofrece una sesión de Reiki y mientras se recibe no son otra cosa que manifestaciones de Prana en los más de 88 mil centros energéticos del cuerpo humano.
El Prana, visto como energía Reiki, puede utilizarse para calmar el dolor propio y el ajeno, enviando a la parte afectada una porción de Prana extraída del aire. Puede enviarse a distancia y afectar a otras personas. El pensamiento del operador transmite y colorea el Prana reunido con tal propósito y lo aloja en el organismo del paciente.
Como las ondas «hertzianas», el Prana es invisible al ojo humano (con excepción de los clarividentes). Durante su envío, pasa a través de los obstáculos que se interponen a su paso y se dirige a la persona que está en armónica disposición de recibirlo. En esta transferencia de Prana guiada por la voluntad, se funda la transmisión del pensamiento o telepatía, curación a distancia, visión telescópica, etc.
La terapia individual y grupal de Reiki permite, de principio, obtener estados de relajación profunda a través de los cuales se comienza el proceso de curación de enfermedades físicas y afecciones emocionales.
Acude al Centro de Desarrollo Humano Atmadev (http://www.atmadev.com.mx) y comprueba los beneficios de la terapia Reiki.
17 Sur No. 4506, Puebla, Pue., Col. Reforma Agua Azul, Tel. 888-9415
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