La ideología y el poder: la democracia en la educación superior en México

El presente trabajo pretende dar una mirada a la democracia universitaria. Este es un tema candente en México; muchas reformas democráticas universitarias se llevaron a cabo desde finales de los sesenta y los setenta. Hoy existe un retroceso.

Emiliano Paredes
Emiliano Paredes

16 de julio · 1128 palabras

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La ideología y el poder: la democracia en la educación superior en México - Educación

En este artículo se presenta una investigación sobre la democracia y la elección de las máximas autoridades en las Instituciones Autónomas de Educación Superior en México. Se realizó una tabla con los datos obtenidos de las legislaciones y se llegó a ciertas conclusiones.

Una de ellas es que, independientemente de la forma en que se le denomine a la elección del rector, los gobiernos federal y estatales influyen de forma directa o indirecta en dicha elección.

La forma directa se ejerce en instituciones nacionales, regionales y estatales, mientras que la forma indirecta se lleva a cabo por medio de las Juntas Directivas, Juntas de Gobierno y Consejos Directivos donde existen los representantes de los gobiernos.

En este proceso, a menudo se lleva a cabo una auscultación o exploración para elegir al rector o director, pero dicho organismo determina cómo y cuándo se realizan o se designa a dichas autoridades por los gobiernos o autoridades centralistas.

Dentro de las formas medianamente democráticas se encuentra la elección del rector por el Consejo Universitario, pero esto refleja la imposición del poder establecido y no hay una participación general y real de las comunidades estudiantil, profesores e investigadores y trabajadores de las instituciones.

En conclusión, se pueden observar diversas formas de elección del rector en las Instituciones Autónomas de Educación Superior en México, pero casi todas reflejan la influencia del poder establecido en dichas elecciones.

La ideología y el poder: la democracia en la educación superior en México

Por: Emiliano Paredes Contreras*

Se realizó una investigación de las legislaciones de las instituciones autónomas de educación superior en México y algunas otras, referente a la democracia y la elección de sus máximas autoridades; se elaboró una tabla con los datos:

Universidad autónoma nacional, estatal u otra institución; elección del rector; ley orgánica/estatuto

La tabla no se presenta, por la dificultad de inserción al pegar el escrito.

De los datos obtenidos, a continuación se muestran las conclusiones siguientes:

  • Más allá de cómo se le denomine a la forma en que se elige al rector, los gobiernos federal y estatales influyen de una manera directa o indirecta en dicha elección. La forma directa —ya sea por los Poderes Ejecutivos, Secretarías de Gobernación y de Educación Pública— se ejerce en instituciones nacionales, regionales y estatales, como el Instituto Politécnico Nacional, los institutos tecnológicos, universidades tecnológicas y politécnicas, las universidades interculturales, las escuelas normales, etc.
  • En forma indirecta se lleva a cabo por medio de las juntas directivas, juntas de gobierno, consejos directivos donde existen representantes de los gobiernos. Por medio de este proceso se suele llevar a cabo una auscultación o exploración para elegir al rector o director y dichos organismos determinan cómo y cuándo se realizan o, bien, si no se realizan, dando paso a que los gobiernos o autoridades centralistas designen a dichas autoridades.
  • Dentro de las formas medianamente democráticas se encuentra la elección del rector por el consejo universitario, que en ocasiones recibe la propuesta de una terna de una comisión; a veces se lleva a cabo una auscultación, que refleja la imposición del poder establecido, porque no hay una participación general y real de las comunidades —estudiantil, profesores e investigadores y trabajadores— de las instituciones.
  • Las formas más democráticas de elección del rector se encuentran establecidas en las leyes orgánicas de las universidades autónomas de Coahuila —voto universal y secreto no ponderado o plebiscito/reelección—; Guerrero —mayoría relativa, voto universal, secreto y directo—; Oaxaca —voto uninominal, libre y secreto—; Tamaulipas —asamblea universitaria—; Zacatecas —voto universal, directo, secreto, libre, ponderado por sector (45% estudiantes, 45% académicos y 10% trabajadores)—, lo cual refleja que prácticamente la democracia incluyente e igualitaria está ausente en un 93.4% de las instituciones autónomas del país.
  • Hay que hacer notar que, de todas formas, los gobiernos influyen de alguna manera u otra en dichos procesos, lo cual puede estar relacionado con el financiamiento a las campañas de los candidatos oficiales o relaciones políticas partidarias de éstos.
  • Existen universidades autónomas cuya ley data de largos años: la UNAM desde 1945; la UAM, 1973; Nuevo León, 1971; Colima, 1980; UMSH, 1986; Yucatán, 1984; IPN, 1981; e instituciones para la formación de maestros que, desde que se crearon sus leyes, no han tenido reforma alguna o ya tienen años sin reformarse.
  • Las instituciones que han reformado sus leyes orgánicas lo han hecho para eliminar el voto universal, secreto y directo de sus comunidades, como ejemplo la Universidad Autónoma de Sinaloa y otras, o bien para permitir solo la reelección del rector, etc. Incluso existe un caso curioso: la Universidad Juárez de Durango, donde el gobierno estatal interviene en la reforma de su ley para la no reelección del rector (29/09/2010), a pesar de que las instituciones que han reformado dicha legislación lo han hecho desde la década de los ochenta para permitir la reelección.
  • ¿De qué sirve que los institutos electorales, comisiones de derechos humanos u otra dependencia federal o civil promuevan elecciones escolares en el nivel de educación básica con sistemas electrónicos o de otro tipo, con características similares a un proceso electoral constitucional, si en los niveles educativos se designan los directivos de las instituciones educativas por las autoridades, a excepción de muy pocas instituciones autónomas de educación superior (6.6%)? ¿O que promuevan las elecciones —en ocasiones democráticas— de los reyes feos o las reinas de las escuelas, si a sus comunidades no se les permite elegir a sus propios gobernantes: rectores, directores, consejeros universitarios, consejeros académicos o técnicos, jefes de grupo, etc.?
  • Por lo tanto, se puede concluir que la hegemonía de la ideología y el poder del Estado, como representantes de la burguesía o de la clase social dominante, se ejercen en las instituciones de educación superior en México, aunque en la modernidad neoliberal y democrática se siga afirmando, por los seguidores de la ideología del fin de la historia, que la universidad debe ser neutral y apolítica.
  • ¿En cuántos casos los insurrectos universitarios dieron vida democrática a las instituciones? ¿Y en cuántos casos la dejaron morir o le aplicaron la eutanasia y la enterraron, para pasar al otro bando… al lado del opresor y torturador, por una candidatura, puesto gubernamental, dinero u otra cosa? Habría que hacer un análisis en los directorios de los diferentes gobiernos de los estados, de la federación, sindicatos, puestos directivos de las instituciones, etc., para ver dónde están colocados, porque es de dudarse que estén en la lista de los desaparecidos de Eureka.
  • Se violan los artículos constitucionales: 1º, 3º, fracción II a, 35, fracciones I, II y III y otros relacionados y establecidos en nuestra Constitución, ONU y OEA, al no permitir a las comunidades institucionales su participación democrática plena. Esto puede resultar muy polémico por los detractores —“izquierdistas”, “liberales” y conservadores— de la democracia, arguyendo que las universidades no son repúblicas y que, por lo tanto, además se debe actuar en contra de las pocas leyes orgánicas que permiten más participación democrática de sus comunidades; o sea, a mayor modernidad, mayor antidemocracia, intolerancia y sometimiento político.
  • Bien harían, que antes de irse, nuestro actual gobernador, el Congreso del Estado y las autoridades institucionales promovieran el cambio de las legislaciones de las instituciones educativas y quedaran en el recuento histórico como paladines de la democracia educativa, sobre todo en la práctica, lo cual se ve imposible y solo se puede lograr con el estudio, el análisis, la reflexión y la lucha de las comunidades universitarias, tecnológicas, politécnicas y normalistas… solo perderían las cadenas que las atan, diría Marx.

* Ingeniero Químico -ex nicolaita-, posgraduado en Filosofía y Economía Política, Docencia Universitaria, Administración Pública e Informática. Doctorado en Ingeniería en la ex RDA, posdoctorado en la RFA, Profesor e investigador titular C de la UAS –jubilado–, actualmente profesor e investigador de la Universidad Tecnológica de las Américas.

* Ingeniero Químico -ex nicolaita-, posgraduado en Filosofía y Economía Política, Docencia Universitaria, Administración Pública e Informática. Doctorado en Ingeniería en la ex RDA, posdoctorado en la RFA, Profesor e investigador titular C de la UAS –jubilado–, actualmente profesor e investigador de la Universidad Tecnológica de las Américas.

Emiliano Paredes

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