Mejor no me pongo ni a pensar

Este escrito nació después de leer a Fernando Vallejo y su Virgen de los sicarios. Posiblemente no será del gusto de mucha gente, pero es una reflexión sobre un mundo cada vez más tiranizado y controlado. Es una crítica a los asesinos de guante blanco y sus acólitos, y a toda la mierda que nos sueltan.

Daniel Matas Clavero
Daniel Matas Clavero

11 de julio · 552 palabras

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Mejor no me pongo ni a pensar - Poesía y Relatos

En este artículo, el autor critica la política y los candidatos que prometen el cielo pero que en realidad solo buscan sus propios intereses y beneficio.

El autor cuestiona la fabricación del mundo en el que vivimos y cómo solo unos pocos están sentados en la cúspide del poder mientras el resto vivimos debajo de sus pies.

También señala la falta de libertad y la sutil tiranía ejercida por aquellos que crean una ilusión de democracia pero que en realidad roban y engañan al público.

El autor compara la política con la religión, y sugiere que los altares y los santos son solo una forma de mantener a las personas ocupadas y distraídas, para que no piensen por sí mismas.

La patria es presentada como una figura materna que amamanta a sus hijos con una receta especial que les atiborra día y noche. En resumen, el autor critica la política y la manipulación del público, cuestionando la verdadera libertad en la sociedad actual.

¡Y que le den un premio al ángel que nos liberó del candidato de aquel o tal partido político! ¡Que le den una recompensa por liberarnos de un buitre que sólo graznará, como hacen las aves carroñeras, desde los altos de sus atalayas, palabras que sólo entienden parásitos como él!

Hablará y prometerá el cielo el candidato, porque él es el hijo de dios y todo lo puede porque todo lo roba y el que roba tiene y el que no tiene se jode. Y es así como han fabricado nuestro mundo, en un folio DIN A4 para que sólo estén sentados en la cúspide cuatro hijos de puta que se dan de ostias por chupar a los inocentes ilusos que vivimos debajo de sus amancillados pies. Hablan y prometen lo que les transcriben esclavos asalariados de poca sesera y más muertos de hombros pa' arriba que una puta de caderas pa' abajo. Y es lo que tienen estos huevones, el don de la prestidigitación, como antaño tuvieron los sacerdotes antes de que se descubriera que eran unos maricas y ladrones.

¿Y por qué os pensáis que siempre en las iglesias elevan los cristos en los altares?

Yo sí que lo sé: para que el huevón hijo de puta no se ensuciara las pezuñas con la puta mierda que en su día se inventó y que, en vez de hacerse una paja y relajarse, vomitó toda su rabia y rencor en este nuestro mundo. Creó esta raza de rapiñas para que no pensáramos por nosotros mismos, que somos demasiado libertinos para ser libres de su sutil tiranía. He ahí la existencia y la necesidad del candidato y de su ilusionista aura dorada, y de su pestilente olor a engaño y escarnio. Y es que en la patria hay tanto polluelo infantil a quien robar. Pero para el infortunio de la mayoría que, como yo, nacimos ya esclavos bajo su opaca tutela, antes de todo, de ser enmanillados en los malolientes vientres de nuestras madres, las ilusiones y mentiras suenan tan apetitosas como la vida de plebeyos que nos espera. Y es que la puta patria nos cuida y amamanta desde chicos con su receta especial, aquella que nos atiborra día y noche como un cansino tango de Gardel. Y es que la receta tiene santa pronunciación, bendecida por aquellos cuervos negros que antaño beatificaron las dictaduras y ahora elevan al séptimo cielo a la democracia. Una democracia de guante blanco que introduce su mano en la chistera y saca, que, por sacar, no quede, señores, todos los artilugios de las normas y leyes que deberemos sufrir eternamente los de abajo, para que los de arriba, esas negruzcas aves de rapiña, se alimenten hasta la saciedad de nuestras enjutas vidas. Y es que, señores míos, cualquier tipo de norma, ley, legislación o regularización del ser humano es una forma sutil de esclavitud. Llámale República, Dictadura o Democracia, siempre seremos el pasto de unos pocos para la muerte de los muchos.

Daniel Matas Clavero

Sobre el autor

Daniel Matas Clavero

Llevo tiempo escribiendo ya que para mí es sin duda una de las expresiones más fabulosas que hay. Mi objetivo en la vida es ser escritor y hacía esa meta van dirigidas todas mis...

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