Boletos de avión baratos

Pueden clasificarse por su uso en aviones civiles (carga, transporte de pasajeros, entrenamiento, sanitarios, contra incendios, etc.) y en aviones militares (carga, transporte de tropas, cazas, bombarderos, reconocimiento, reabastecimiento en vuelo, etc.). A continuación se presenta un repaso de su historia y evolución hasta la aviación a reacción.

Cristian Abeldia
Cristian Abeldia

1 de julio · 871 palabras

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Boletos de avión baratos - Historia

El artículo habla sobre la historia del avión, que se define como un aerodino de ala fija, capaz de volar impulsado por uno o más motores. Existen diferentes tipos de aviones, que se clasifican según su uso (civil o militar) y su planta motriz (motores a pistón, a reacción o propulsores).

El principio de funcionamiento del avión se basa en la fuerza aerodinámica que actúa sobre las alas, produciendo una sustentación. El sueño de volar se remonta a la prehistoria y ha sido mencionado en muchas leyendas y mitos de la antigüedad.

Leonardo da Vinci diseñó un avión en el siglo XV y el primer vuelo humano en un aparato más liviano que el aire se realizó en 1783 en un globo de papel construido por los hermanos Montgolfier.

El desafío más grande fue la construcción de una máquina más pesada que el aire, y gracias a los esfuerzos de pioneros como los hermanos Wright, se logró el primer vuelo controlado y sostenido en el año 1903.

Desde entonces, el avión ha desempeñado un papel importante en la historia de la humanidad.

Historia del avión

Avión (del francés avion,[1] y éste como forma aumentativa del latín avis, ave), también denominado aeroplano, es un aerodino de ala fija, o aeronave con mayor densidad que el aire, provisto de alas y un torso de carga capaz de volar, impulsado por uno o más motores. Los aeroplanos incluyen a los monoplanos, biplanos y triplanos.

Según la definición de la OACI, es un aerodino propulsado por motor, que debe su sustentación en vuelo principalmente a reacciones aerodinámicas ejercidas sobre superficies que permanecen fijas en determinadas condiciones de vuelo.[2]

En el caso de no tener motor se trataría de un planeador, y en el caso de los que superan la velocidad del sonido se denominan aviones supersónicos e hipersónicos.

Pueden clasificarse por su uso como aviones civiles (que pueden ser de carga, transporte de pasajeros, entrenamiento, sanitarios, contra incendios, etc.) y aviones militares (carga, transporte de tropas, cazas, bombarderos, de reconocimiento o espías, de reabastecimiento en vuelo, etc.).

También pueden clasificarse en función de su planta motriz: aviones propulsados por motores a pistón, motores a reacción (turborreactor, turborreactor de doble flujo, turbohélice, etc.) o propulsores (cohetes).

Su principio de funcionamiento se basa en la fuerza aerodinámica que actúa sobre las alas, haciendo que la misma produzca una sustentación. Esta se origina en la diferencia de presiones entre la parte superior e inferior del ala, producida por su forma especial.

El sueño de volar se remonta a la prehistoria. Muchas leyendas y mitos de la antigüedad cuentan historias de vuelos, como el caso griego del vuelo de Ícaro. Leonardo da Vinci, entre otros inventores visionarios, diseñó un avión en el siglo XV. Con el primer vuelo realizado por el ser humano por François de Rozier y el marqués de Arlandes (en 1783) en un aparato más liviano que el aire, un globo de papel construido por los hermanos Montgolfier, lleno de aire caliente, el mayor desafío pasó a ser la construcción de una máquina más pesada que el aire, capaz de alzar vuelo por sus propios medios.

Años de investigaciones por muchas personas ansiosas de conseguir esa proeza generaron resultados débiles y lentos, pero continuados. El 28 de agosto de 1883, John J. Montgomery fue la primera persona en realizar un vuelo controlado con una máquina más pesada que el aire, un planeador. Otros aviadores que hicieron vuelos semejantes en aquella época fueron Otto Lilienthal, Percy Pilcher y Octave Chanute.

Sir George Cayley, el inventor de la aerodinámica, ya construía y hacía volar prototipos de aeronaves de ala fija desde 1803, y consiguió construir un exitoso planeador con capacidad para transportar pasajeros en 1853, aunque debido a que no poseía motores no podía ser calificado de avión.

El primer avión propiamente dicho fue creado por Clément Ader; el 9 de octubre de 1890 consiguió despegar y volar 50 m con su Éole. Posteriormente repitió la hazaña con el Avión II, que voló 200 m en 1892, y el Avión III, que en 1897 voló una distancia de más de 300 m. El vuelo del Éole fue el primer vuelo autopropulsado de la historia de la humanidad y es considerado como la fecha de inicio de la aviación en Europa.

El brasileño Santos Dumont fue el primer hombre en despegar a bordo de un avión impulsado por un motor aeronáutico; algunos países consideran a los hermanos Wright como los primeros en realizar esta hazaña, debido al despegue que realizaron el 17 de diciembre de 1903, despegue que duró 12 segundos y en el que recorrieron unos 36,5 metros. Sin embargo, Santos Dumont fue el primero en cumplir un circuito preestablecido, bajo la supervisión oficial de especialistas en la materia, periodistas y ciudadanos parisinos. El 23 de octubre de 1906 voló cerca de 60 metros a una altura de 2 a 3 metros del suelo con su 14-bis, en el campo de Bagatelle en París.

Santos Dumont fue realmente la primera persona en realizar un vuelo en una aeronave más pesada que el aire por medios propios, ya que el Kitty Hawk de los hermanos Wright necesitó de la catapulta hasta 1908. Realizado en París, Francia, el 12 de noviembre de 1906, no solamente fue bien testimoniado por locales y por la prensa, sino también por varios aviadores y autoridades.

En 1911 aparece el primer hidroavión gracias al estadounidense Glen H. Curtiss; en 1913 el primer cuatrimotor, el «Le Grand», diseñado por el ruso Ígor Sikorski, y en 1912 Juan Guillermo Villasana crea la hélice Anáhuac, fabricada de madera.[3]

Tras la Primera Guerra Mundial, los ingenieros entendieron que el rendimiento de la hélice había llegado al límite y comenzaron a buscar un nuevo método de propulsión para alcanzar mayores velocidades. En 1930, Frank Whittle patentó sus primeros motores centrífugos de turbina y Hans von Ohain hizo lo propio en 1935 con sus motores axiales de turbina. En Alemania, el 27 de agosto de 1939 despega el Heinkel He 178 que montaba un motor de Ohain, realizando el primer vuelo a reacción de la historia.

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