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7 errores frecuentes al iniciarse en el kitesurf

Empezar en el kitesurf suele venir con muchas ganas y también con varias ideas equivocadas sobre lo que conviene hacer primero. La mayoría de los problemas de los principiantes no aparecen por falta de talento, sino por apresurarse, usar un equipo inadecuado o meterse al agua sin dominar ciertos pasos básicos.

Miguel Gizo

20 de septiembre 2003 palabras

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7 errores frecuentes al iniciarse en el kitesurf - Deportes Extremos

Empezar en kitesurf exige paciencia y método, porque muchos tropiezos llegan por querer avanzar demasiado rápido.

El artículo repasa siete fallos habituales: creer que la tabla es lo primero, elegir el kite por intuición, aprender sin instructor, ignorar las condiciones del spot, no revisar el equipo, obsesionarse con levantarse enseguida y pensar que unos pocos metros ya bastan para salir en cualquier situación.

La base real está en controlar bien el cometa, entender el viento, usar el tamaño adecuado de vela, practicar body drag y dominar la seguridad antes de buscar velocidad o distancia. También importa escoger playas amplias, con viento lateral y pocos obstáculos.

La idea central es clara: quien aprende paso a paso progresa mejor, navega con más confianza y disfruta más del deporte sin exponerse innecesariamente.

El kitesurf tiene algo que engancha muy rápido. Basta ver a una persona planear sobre el agua, cambiar de dirección y levantar algunos metros para pensar: yo quiero hacer eso. El problema es que muchos principiantes quieren saltarse etapas. Y en este deporte, cuando se corre más rápido de lo que se aprende, los errores suelen aparecer pronto.

Esto no quiere decir que el kitesurf sea inaccesible. Al contrario, una persona que sepa nadar, que reciba instrucción y que practique con paciencia, puede aprender sin mayores dificultades. Lo que marca la diferencia entre una evolución buena y una frustrante son ciertos hábitos desde el inicio. A continuación veremos siete errores muy comunes al empezar en el kitesurf, por qué ocurren y cómo evitarlos.

Error #1 Pensar que la tabla es lo primero y el kite viene después

Muchos llegan al kitesurf desde el surf, el wakeboard o el snowboard y creen que la parte difícil será pararse en la tabla. Tiene lógica pensarlo, pero en la práctica, el mayor trabajo al comenzar está en controlar el kite. Si no se domina el cometa, la tabla pasa a segundo plano.

Una persona puede tener mucho equilibrio sobre una tabla y aun así sentirse completamente perdida cuando debe mantener el kite estable a las 12, moverlo de lado a lado o generar potencia sin perder el control. En cambio, alguien que entiende bien la ventana de viento, sabe dónde está la zona de potencia y aprende a relanzar el kite, avanza con más seguridad cuando le toca hacer los primeros water starts.

Por eso, las primeras sesiones deben concentrarse mucho en el manejo del kite. Volarlo en tierra, entender cómo responde a cada movimiento de barra, aprender a caminar con tensión de líneas y practicar body drag en el agua son ejercicios que a veces parecen lentos, pero ahorran muchos tropiezos después.

Si un principiante se desespera porque todavía no se ha subido a la tabla, conviene recordar algo sencillo: el día que logre controlar el kite sin pensarlo demasiado, todo lo demás empezará a encajar mejor.

Error #2 Elegir el tamaño del kite por intuición o por recomendación general

Uno de los errores más delicados es usar un kite demasiado grande o demasiado pequeño para el viento del día y para el peso de la persona. Hay quienes piensan que un kite grande ayudará a aprender antes porque tirará más. Lo que suele pasar es justo lo contrario: la potencia se vuelve difícil de gestionar y el aprendiz termina arrastrado, asustado o agotado en pocos minutos.

También ocurre el caso contrario. Un kite demasiado pequeño en poco viento hace que la persona sienta que no avanza, empiece a mover el cometa de forma brusca y desarrolle malos hábitos.

La elección del tamaño no se hace al azar. Intervienen varios factores:

  • El peso del kitesurfista.
  • La intensidad real del viento, no la que parecía haber desde el estacionamiento.
  • El tipo de tabla.
  • La experiencia de la persona.
  • Las características del spot.

Por ejemplo, un rider de 60 kg con viento fuerte puede usar un kite bastante más pequeño que otro de 90 kg en el mismo lugar. Un principiante, además, necesita un margen de seguridad mayor que alguien con años de práctica. Por eso conviene consultar siempre con la escuela o con kitesurfistas experimentados del sitio antes de inflar el equipo.

Hay una escena muy común en la playa: un alumno mira a otros riders y arma el mismo tamaño de kite que ellos. Pero quizá esos riders pesan 20 kilos más, usan tablas distintas y llevan suficiente experiencia para navegar sobrepotenciados. Copiar sin analizar suele salir mal.

Error #3 Querer aprender solo para ahorrar dinero o tiempo

Este error sigue apareciendo mucho, sobre todo porque desde fuera el kitesurf parece más simple de lo que es. Alguien ve algunos videos, consigue un equipo prestado y piensa que puede practicar en una playa tranquila y sacar sus propias conclusiones. El problema es que hay cosas que no se aprenden bien sin supervisión.

Un instructor enseña técnica, pero también enseña criterio. Dónde montar el equipo, cómo revisar las líneas, cuándo cancelar una salida, cómo activar el sistema de seguridad sin dudar, cómo leer obstáculos en la playa, qué distancia mantener respecto a otras personas. Ese tipo de decisiones son las que previenen accidentes.

Además, aprender solo suele hacer que se fijen vicios difíciles de corregir. Por ejemplo, tirar siempre de un lado de la barra cuando entra el miedo, mirar el kite todo el tiempo en vez de mirar la dirección de avance, o intentar levantarse sobre la tabla demasiado pronto sin tener tensión suficiente.

Las clases bien aprovechadas reducen mucho el tiempo de aprendizaje. Una persona que pasa varias sesiones ordenadas, primero control de kite, luego body drag, después recuperación de tabla y finalmente salida al planeo, suele progresar mejor que otra que improvisa durante semanas.

Error #4 Subestimar las condiciones del lugar

No todas las playas sirven igual para aprender. Esto a veces se pasa por alto porque desde la orilla el agua puede verse tranquila y el viento parecer agradable. Sin embargo, un spot de kitesurf se evalúa por muchos detalles: dirección del viento, espacio libre en la playa, presencia de rocas, muelles, árboles, bañistas, corriente, olas y profundidad del agua.

Un principiante necesita un lugar amplio, con pocos obstáculos y, si es posible, con agua donde pueda hacer pie durante parte de la práctica inicial. También conviene que el viento entre side shore o side on shore, es decir, lateral o lateral hacia tierra. Un viento offshore, que empuja hacia mar adentro, puede convertirse en un problema serio si la persona pierde la tabla o no logra regresar.

Imaginemos dos escenarios. En el primero, una playa abierta con arena amplia, viento lateral y agua relativamente plana. En el segundo, una playa estrecha con edificios detrás, rachas irregulares y piedras cerca del despegue. La diferencia para un principiante es enorme, aunque ambas se vean bonitas en una foto.

Antes de entrar al agua conviene hacer una pequeña rutina:

  1. Observar durante unos minutos cómo están navegando los demás.
  2. Preguntar si hay cambios de viento frecuentes o zonas de corriente.
  3. Detectar hacia dónde derivaría una persona si tuviera que soltar la tabla.
  4. Revisar si hay espacio suficiente para despegar y aterrizar el kite.
  5. Tener claro un punto de salida y uno de regreso.

Tomarse diez minutos para leer el lugar puede evitar una hora de problemas.

Error #5 Descuidar el chequeo del equipo antes de cada sesión

Cuando una persona empieza, suele concentrarse tanto en el agua que olvida revisar lo más básico del equipo. Y ahí aparecen los contratiempos: líneas cruzadas, chicken loop mal conectado, sistema de seguridad trabado con arena, válvulas mal cerradas o arnés demasiado suelto.

Este punto parece aburrido, pero es parte del deporte. Igual que un buzo revisa su equipo antes de entrar al agua, el kitesurfista debe acostumbrarse a hacer una inspección rápida y ordenada. Con el tiempo se vuelve automático.

Un chequeo simple puede seguir este orden:

  • Comprobar que el kite esté inflado con buena presión.
  • Verificar que no haya cortes, desgaste o costuras abiertas.
  • Extender las líneas y confirmar que estén libres y sin cruces.
  • Probar el quick release para asegurarse de que corre bien.
  • Ajustar el arnés de forma que no suba demasiado al recibir tensión.
  • Confirmar que la leash de seguridad esté bien conectada.

Un principiante puede pensar que estos detalles son exagerados hasta que ve cómo una línea mal montada hace que el kite despegue girando con fuerza o cómo un arnés flojo termina clavándose incómodamente en el pecho. El equipo no tiene que ser nuevo para funcionar bien, pero sí debe estar en buenas condiciones y correctamente preparado.

Error #6 Obsesionarse con pararse sobre la tabla demasiado pronto

Muchas primeras sesiones se frustran por esta razón. El alumno ya controló el kite en tierra, hizo algunos ejercicios en el agua y de inmediato quiere ponerse de pie. Lo intenta una y otra vez, se hunde, pierde la tabla, se cansa y termina pensando que no sirve para esto. En realidad, muchas veces simplemente le falta una base intermedia.

Antes de insistir con la tabla conviene manejar tres cosas: body drag en ambas direcciones, recuperación de tabla y salida con el kite bien sincronizada. Si el alumno todavía no puede desplazarse con el cuerpo en el agua hacia un punto elegido, difícilmente aprovechará una tabla debajo de los pies.

También es muy común que la persona quiera incorporarse antes de tiempo. En vez de dejar que el kite genere la tracción suficiente, intenta levantarse con las piernas, como si se pusiera de pie desde una silla. Eso hace que la tabla se frene y se hunda. El gesto correcto se parece más a dejarse sacar por el kite mientras se mantiene una postura compacta al principio.

Un buen ejercicio es practicar salidas cortas sin intención de recorrer metros. Solo sentir el momento en que la potencia aparece y la tabla empieza a deslizar. Cuando ese momento se entiende, la maniobra empieza a repetirse mejor.

Error #7 Creer que después de los primeros metros ya se puede navegar en cualquier condición

Uno de los momentos más delicados llega justo cuando el principiante logra sus primeros recorridos. Ese pequeño éxito da mucha confianza, lo cual es bueno, pero también puede hacer que la persona se apure a salir en más viento, con olas más grandes o lejos de la zona donde recibió clases.

Los primeros metros navegando todavía están muy lejos de una autonomía real. Falta aprender a ceñir, controlar la velocidad, cambiar de dirección con orden, detenerse sin caer, relanzar con calma en distintas posiciones y, sobre todo, resolver problemas cuando algo sale mal.

Hay riders que pueden avanzar recto unos cientos de metros, pero luego no saben regresar al punto de partida y terminan caminando varios minutos por la playa cargando el equipo. Otros logran una salida correcta, pero si el viento sube un poco entran en pánico y olvidan usar el depower o el sistema de seguridad.

Para pasar de principiante básico a kitesurfista independiente conviene avanzar por etapas:

  1. Navegar con control en ambas direcciones.
  2. Aprender a mantener altura de forma progresiva.
  3. Practicar paradas y reinicios en una zona segura.
  4. Resolver la recuperación de tabla sin ayuda.
  5. Reconocer cuándo las condiciones superan el nivel propio.

Ir paso a paso permite disfrutar mucho más. El kitesurf tiene un componente técnico que no desaparece después de dos buenas sesiones. Y eso, para muchos, es precisamente una parte del atractivo.

Quien empieza con paciencia suele durar más en este deporte. Aprende mejor, cuida su equipo, sabe leer el viento y se siente cómodo en el agua antes de buscar maniobras más vistosas. Al final, progresar en kitesurf se parece bastante a aprender cualquier disciplina que combina técnica y entorno natural: hay días rápidos y días lentos, pero cada base bien construida se nota después.

Si estás comenzando, tal vez el mejor consejo sea este: intenta entender cada etapa antes de correr a la siguiente. Los saltos, las transiciones limpias y la navegación con soltura llegan con práctica. Lo primero es convertirse en un rider ordenado, consciente y capaz de disfrutar la sesión sin pelearse con cada detalle. Desde ahí, todo empieza a volverse mucho más divertido.

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Miguel Gizo

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