La vida, más allá de la muerte

Este artículo no pretende convencer ni enseñar; cada lector haga sus propias conclusiones. Es fruto de mis experiencias en regresiones hipnóticas.

Joan Miranda Marques
Joan Miranda Marques

12 de junio · 1780 palabras

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La vida, más allá de la muerte - Inspiración y Creatividad

El artículo presenta una serie de pruebas realizadas mediante hipnosis, en las que se demuestra que la memoria subconsciente recuerda la sensación de paz después de la muerte y cualquier vida pasada.

Las pruebas se han repetido tres veces para cotejar los resultados y han sido idénticas, lo que sugiere que estos recuerdos están grabados en nuestra alma. Se recuerdan detalles, conversaciones y momentos finales del estado de energía, incluso en el vientre materno.

Estas experiencias han llevado al autor a cambiar su forma de pensar sobre el aborto legal, creyendo que se priva a un alma en fase de reencarnación a desarrollar su vida elegida. El aborto solo debería utilizarse en casos realmente graves para la madre.

Los resultados muestran que la memoria subconsciente recuerda cualquier vida pasada y la sensación de paz después de la muerte física en el tránsito de una vida a otra.

En estos estados de energía, se reconoce la energía de los demás y se aprenden enseñanzas de amor para el camino de perfección en la vida terrenal.

Las pruebas se han repetido tres veces, con diferencias de tiempo entre cada una de ellas, a fin de cotejar los resultados y eliminar cualquier duda sobre la posibilidad de influencia del consciente. Los resultados en todos los casos han sido idénticos, cosa totalmente inexplicable si no fuera porque realmente estos hechos están grabados en nuestra alma y la hipnosis los aflora con exactitud, una y otra vez, exactamente igual: las mismas reacciones de pena, llanto, alegría y tristeza. Igualmente, en la fase de estado de energía después de la muerte se recuerdan detalles y se nombran con exactitud igual de una sesión a otra.

Se recuerda el estado en el vientre de su madre y momentos finales del estado de energía e incorporada esta energía en el vientre materno, recordando conversaciones de sus padres antes del parto y después del parto. Estas experiencias han cambiado mi forma de pensar sobre el aborto legal. Personalmente pienso que realmente se priva a un alma en fase de reencarnación de desarrollar la vida que en el fondo había escogido; pienso que solamente se le retrasa su evolución: vuelve a su estado de energía para escoger otro destino, sin ningún sufrimiento para ella. De aquí pienso que el aborto solo debería utilizarse en casos realmente graves para la madre.

Los resultados muestran que la memoria subconsciente recuerda cualquier vida pasada y la sensación de paz después de la muerte física en el tránsito de una vida a otra. Incluso, al reconocerse en este estado de energía la energía de un hermano, siempre ha estado en grupos de energía de bolas más o menos brillantes, incluso grises, que muchas le resultaban familiares. Y siempre, en todos los tránsitos, lo llevaba de un lado a otro una gran bola muy brillante que le daba enseñanzas de amor y le preparaba para regresar a otra vida terrenal para continuar su camino de perfección.

A continuación transcribiré sesiones ajustándome de la más antigua a la actual, aunque no guarde relación el orden en que he ido descubriendo sus vidas pasadas, con la más exactitud que sepa y utilizando las grabaciones que tengo para ajustarme a la más estricta verdad. Con ello, cada lector que piense lo que quiera, porque un día u otro todos llegaremos a comprobarlo.

Conocemos cinco vidas que por orden cronológico van desde 1400, 1560, 1700, 1900 y la actual; de ellas tres han sido hombres y dos mujeres, considerando la actual. Hecho que, si se analiza, queda reflejado totalmente en su carácter y comportamiento.

La primera regresión a la vida de 1400, que precisamente fue la última en conocerse, y conocíamos todas las demás, las iré reflejando en este artículo por orden cronológico. Cuando, en trance profundo, entró en esta vida se situó justo a la edad de veinte años, y después de diferentes preguntas y respuestas se conocieron bastantes datos, como que era capitán de una guardia de un castillo, que no se casó y otros, que coincidieron cuando fueron cotejados en regresiones posteriores. En esta sesión comprobé que a la edad de cincuenta años había muerto. Nunca he querido pasar por los momentos de la muerte; las preguntas que después le hice en estado de energía, y que fue contestando, han coincidido plenamente con las que describiré en la sesión de comprobación.

La siguiente sesión, y una vez su trance era profundo, le ordené que se situara en una vida que le había transcurrido en el año 1400. Estuvo un tiempo en silencio; en sus facciones se reflejaba como si su mente estuviera buscando y de pronto su cara empezó a mostrar un rictus de enfado. Se irguió del respaldo en que estaba recostada demostrando altivez y seriedad; con voz ronca que parecía la de un hombre dijo «¡Cobardes... inútiles... nos van a matar!». Pregunté qué pasaba, si podía contármelo; me contestó «son cobardes, huyen de la lucha». Pregunté para quién luchaban; contestó «para el rey de Francia». Pregunté contra quién luchaban; contestó «contra los ingleses». Por último pregunté para qué luchaban; me contestó «para conquistar terrenos».

Posteriormente hice comprobaciones históricas y en aquel periodo transcurría la guerra de los Cien Años entre franceses e ingleses.

Como lo que quería comprobar quedó demostrado, la adelanté a la edad de 50 años que ya sabía había muerto, y efectivamente las contestaciones fueron idénticas a la primera sesión. Le pregunté qué veía; me contestó que no veía nada, pero que estaba bien. Le pregunté si estaba sola; me contestó «no». Continué y pregunté qué es lo que visualizaba; la contestación fue inmediata: «conjuntos de luz blanca». Pregunté si eran todas iguales; respondió «hay de más brillantes que otras». Pregunté si reconocía alguna de la vida actual; respuesta: «todas me resultan familiares, pero no puedo recordar». Pregunté si está con los demás; respuesta: «hay un ser de luz muy grande que me lleva de un lado a otro y me da instrucciones para prepararme». Ya no pregunté más y la trasladé al punto que iniciaba una nueva vida.

Mi sorpresa fue fantástica: ella enseguida, haciendo unas formas en el cuerpo que parecía que se incorporara dentro de algo, empezó a hablar y dijo que tenía frío. Mi pregunta, dónde estás. Respuesta: delante de un fuego en una casa de madera en las montañas. Continué preguntando, y aquí tuve mi sorpresa: las contestaciones eran textualmente idénticas a la vida que centro en 1560, que ya conocía y me inspiró mi primer artículo relacionado con la hipnosis y titulado «Una historia real de identificación de almas gemelas» y publicado en la misma sección, por lo que no entraré en detalles, puesto que se pueden conocer leyendo el mencionado artículo. Sí entraré en detallar la experiencia en el paso por el estado de energía de esta vida.

En esta vida sitúo su muerte sobre los 45 años; en ella tuvo tres hijos, dos mujeres y un varón, y en todas las pruebas realizadas los mismos llantos, las mismas reacciones, las palabras se repetían textualmente con una exactitud sorprendente. La adelanté a 50 años y estaba en estado de energía, es decir, había muerto. Las mismas contestaciones: decía que había un ser de luz muy grande que la llevaba de un lado a otro, igualmente que estaba bien y en paz. Como conocía la pena que había tenido en aquella vida por el hermano perdido en la guerra, pregunté qué veía. Respuesta: muchos puntos de luz, lo mismo que lo descrito en la vida anterior; también dijo que no todas eran iguales.

Pregunté si podía encontrar y reconocer a su hermano que llegó antes que ella. Respuesta: hizo movimientos como de duda; le insistí que lo buscara y esperé. Se creó un silencio, y de golpe dijo «ya lo he encontrado» y rápidamente, sin preguntar, me respondió «sí, estoy con él, pero él se marcha». Pregunté dónde. Respuesta: «vuelve, para cumplir su misión». Rápidamente le pregunté por qué no vas tú con él. Respuesta: «no me dejan». Pregunté por qué no te dejan. Respuesta: «porque no estoy preparada». Pregunté si puedes saber si os encontraréis. Respuesta: «no me lo dicen». Repetí la pregunta, diciéndole... pregunta a tu guía si te es posible. Respuesta: fue «depende de nosotros».

La vida de 1700 fue un hombre; vivió hasta llegar a viejo y describió esta vida como feliz: quiso mucho a su mujer y fue querido. En esta vida, paseando al lado de un río, reconoció a dos personas de aquella vida en dos personas de la vida real que son vecinos de su pueblo natal, sin tener ninguna relación de parentesco. En todas las preguntas los resultados fueron, como siempre, idénticos a la primera sesión. Y exactamente igual, en el estado de energía no se observó diferencia con las vidas anteriores.

En esta vida hice lo mismo: lo adelanté hasta decirle que ya se incorporaba a su nueva vida. Igualmente sorprendente, se incorporó a la vida que conocía del año 1900; era un joven libertino, hijo de unas bodegas y murió muy joven, antes de 27 años; vivió una vida vacía de contenido y de vicio.

En el tránsito a la dimensión de muerto profundicé en preguntas; las respuestas se parecían y las resumo: que está bien, se siente feliz, no está solo, hay muchísima gente sin rostro y los siente familiares. Se repite un ser de luz muy grande que la abraza y la traslada de un lado a otro y le proporciona enseñanzas. Reconoce, a través de una pregunta, que ha pasado una vida inútil. Pregunté si se arrepiente.

Contestación: «no, porque ha adquirido una enseñanza de ella». Pregunté puedes decirme qué te enseñan. Contestación: «que no se puede perder el tiempo; de lo contrario las vidas se repetirán y se repetirán hasta alcanzar el equilibrio total entre el alma y el cuerpo, aprender a saber lo que es el amor, a relacionar los sentimientos, a no desperdiciar la vida. Tenemos que avanzar y no dejarnos vencer por los bienes materiales; si no, volveremos y volveremos, dependerá siempre de nosotros». Pregunté si te reprochan algo. Contestación: «no». Pregunté si se arrepiente de la vida pasada. Contestación: «no, porque he aprendido». Fíjese el lector que repito preguntas y las contestaciones son las mismas.

Pregunté qué es lo que ha aprendido. Contestación: «que no se puede vivir tan egoístamente». Pregunté si debe volver. Contestación: «sí, pero aún no le dejan, porque debe reflexionar, aprender más y pensar qué debe elegir para no equivocarse y continuar el camino del alma». La adelanté hasta que se sitúe cuando le autorizan a volver, y después de breve tiempo en silencio se puso a llorar. Pregunté por qué lloras. Contestación: «la próxima vida será de muchos llantos y sufrimientos, pero tiene que pasar por allí». Mi última pregunta es si la dejan volver. Contestación: «sí, y puedo elegir dónde regresar».

La próxima vida ha sido la actual, y realmente ha sido sacrificio, llantos y lucha constante. El sujeto puede afirmar que, después de estas sesiones regresivas, le han desaparecido angustias que no sabía explicar, mejorando su calidad de vida y paz interior.

Termino este artículo formulando una pregunta para que cada lector encuentre su propia respuesta.

¿Cómo es posible, si no existiera vida después de la muerte, que el subconsciente recuerde con tanta exactitud en todas las pruebas cosas en donde el cuerpo (es decir, la materia) ya no existe?

Mi conclusión personal es que todo queda grabado en nuestra alma, y ella es solo energía; sabemos que la energía ni se crea ni se destruye, por lo cual, lo mismo que queda grabada una y otra vida física, igualmente queda grabada en ella cuando es solo energía, porque sigue viviendo.

Para todos,
Seudónimo: Joanetpicarón

Joan Miranda Marques

Sobre el autor

Joan Miranda Marques

Apasionado en el tema Hipnótico, en especial en las regresiones a otras vidas, para encontrar respuestas a mis inquietudes espirituales, y siempre contemplado desde un punto...

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