Coches de segunda mano para ser presidente
La historia del presidente Kennedy me hizo replantearme la idea de comprarme coches de segunda mano como alternativa a la imposibilidad de acceder a uno nuevo.
10 de diciembre · 344 palabras
El autor del artículo comenta que mientras veía un documental sobre la muerte de JFK, su línea de pensamiento derivó hacia los coches de segunda mano.
A pesar de que parece una conexión extraña, explica que es comprensible ya que el coche descapotable en el que iba el presidente en el momento de su asesinato fue un factor determinante en su muerte.
El autor confiesa que lleva tiempo buscando un coche de segunda mano ya que vive en un pueblo lejos de su trabajo y los transportes no son fiables. Tras buscar en internet, ha encontrado buenas ofertas y ha tomado la decisión de comprar uno.
Concluye preguntando a los lectores si alguna vez han comprado un coche de segunda mano. En resumen, el artículo habla de una conexión inesperada entre dos temas distantes y muestra las razones del autor para comprar un coche de segunda mano.
El pasado domingo lo pasé viendo un documental sobre la muerte del presidente Kennedy; ya saben, quizá uno de los presidentes más famosos de la historia de los Estados Unidos. Es curioso esto de la línea de pensamiento, porque empieza en algo muy normal y muy acorde a lo que estás presenciando (o leyendo o escuchando) y termina en algo completamente distinto pero que, no obstante, tiene también un nexo de unión. Viendo este documental me ocurrió: empecé pensando, por supuesto, en el presidente en cuestión, en la historia del mundo en peso durante la época de su presidencia; y terminé pensando en coches de segunda mano.
Como lo oyen. No es tan extraño, vamos a ver: si saben un poco de historia universal, sabrán de qué forma murió el presidente Kennedy. Y no solo eso, sino que habrán visto las eternas y archiconocidas imágenes: una muchedumbre y el presidente en su coche oficial; un coche descapotable para más inri. Lo que recuerdo haber pensado en aquel momento fue algo así como “si su coche tuviera techo, quizá no habría muerto”; y también “mi coche tendrá techo”. Y me puse a pensar en el coche que me compraría la semana próxima. Entienden ahora el motivo de la susodicha línea de pensamiento, ¿verdad? Llevo unos días demasiado excitado y no pienso en otra cosa: en los coches de segunda mano y en el hecho de que uno de ellos será mío.
Llevaba tiempo deseando comprarme uno. No porque sea la ilusión de mi vida acabar como Kennedy, no (por eso tiene techo), sino porque mi lugar de trabajo está en el pueblo de al lado y los transportes no son gran cosa: un autobús cada hora. Ya estaba harto: busqué en internet, encontré buenas ofertas de coches de segunda mano y me dije “me la juego”. Mi decisión es irrevocable.
Y tú, ¿has buscado y comprado alguna vez coches de segunda mano?
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