La andadura de Citroën desde los años 50

En aquella década, Citroën tenía una gama de productos muy desequilibrada: un tope de gama, el Citroën DS, muy sofisticado y caro, y una base de modelos pequeños (2CV, Ami 6, Citroën 8, Dyane) competitivos pero poco rentables y obsoletos. Esa situación dejó a la marca sin una oferta clara entre los modelos económicos y el DS.

Pepe G
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18 de octubre · 411 palabras

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La andadura de Citroën desde los años 50 - Productos

Citroën se destacó por su innovación en la suspensión hidroneumática durante muchos años y la implementó en varios modelos de la marca como el SM, GS, CX, BX, XM, Xantia y C5.

En 1965, la compra de Panhard y en 1967, la adquisición de Maserati, permitieron a Citroën intentar cubrir el hueco entre el 2CV y el DS/ID con un modelo de gama media.

El resultado fue el SM, que contaba con un avanzado sistema de suspensión hidroneumática, dirección Diravi y una asistencia variable en función de la velocidad, entre otras características, lo que lo hacía extremadamente costoso de construir.

A pesar de su avanzada tecnología, solo se vendieron 12.300 vehículos en cinco años, lo que resultó insuficiente para amortizar su costo de producción. Algunos críticos sostienen que el desarrollo del SM fue el error empresarial que llevó a la quiebra de Citroën.

La marca tenía una gama de productos desequilibrada, con un tope de gama muy sofisticado y costoso, y coches pequeños poco competitivos.

La falta de presupuesto para el desarrollo de motores potentes y la obsolescencia tecnológica también dificultaron la venta de modelos de gama media basados en el 2CV.

El tipo de suspensión que aportaba un mayor confort a los usuarios se siguió utilizando durante los 50 años siguientes en otros modelos de Citroën (SM, GS, CX, BX, XM, Xantia y C5), y también lo emplearon otros automóviles de lujo, entre ellos algunos modelos de Rolls-Royce como el Silver Shadow.

En 1965, Citroën tomó el control de Panhard, con la esperanza de utilizar las habilidades de esta marca para los coches de gama media, con el fin de cubrir el hueco entre el 2CV y el gran DS/ID.

En 1967, compró Maserati, lo que le permitió crear en 1970 el SM equipado con un motor V6 Maserati.

Este coche fue un fracaso financiero, demasiado avanzado para su tiempo (suspensión hidroneumática, dirección Diravi, asistencia variable con arreglo a la velocidad); su coste de fabricación era muy alto y los 12.300 vehículos vendidos en cinco años no bastaron para amortizarlo, ya que las ventas se vieron afectadas por la crisis del petróleo de 1973.

Algunos críticos afirman que fue el SM el coche que acabó por hacer quebrar a Citroën y que su diseño y construcción fue un error empresarial incomprensible. Tanto esfuerzo se puso en su diseño, que realmente era un reajuste del DS. Estos críticos apuntan a que desarrollar un refinado y caro coche deportivo, con motor V6 e inyección de combustible, era lo último en lo que Citroën necesitaba invertir su dinero en la década de 1960.

En aquella década, Citroën tenía una gama de productos muy desequilibrada, con un tope de gama, el Citroën DS, muy sofisticado y caro, y una oferta de coches pequeños (2CV, Ami 6, Citroën 8, Dyane) competitivos pero poco rentables y obsoletos.

El 2CV estaba perdiendo ventas desde el lanzamiento del Renault 4, por lo que Citroën tuvo que seguir vendiéndolo tomando como base un precio tan bajo que dejaba muy pocos beneficios.

Por otro lado, los automóviles de gama media basados en el 2CV (Ami 6, Méhari, Dyane) estaban claramente faltos de potencia y elasticidad, al haber tenido que basarse (por falta de presupuesto para desarrollo) en el motor de 602 centímetros cúbicos y en el chasis del más ligero 2CV.

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