Las temáticas y sus ansiedades
Tal vez la asignación al otro de la etiqueta de "paciente" resulta en un mecanismo tranquilizador inicial. El implícito de los estudiantes se podría formular como: "No soy yo el que está enfermo, sino ese otro que tengo enfrente".
24 de septiembre · 334 palabras
Este artículo habla sobre el proceso de enfrentamiento que los estudiantes de Psicología tienen que pasar al abordar un caso clínico.
El autor destaca la importancia de abordar las ansiedades que los estudiantes pueden sentir al principio del proceso para mejorar la aceptación de la propia patología.
El artículo sugiere que la etiqueta de "paciente" puede ser tranquilizadora para algunos estudiantes, pero también puede generar una actitud defensiva que interfiere con la creación de una relación empática con el paciente.
El autor sugiere que, para evitar estas dificultades, es fundamental enfocar el análisis en el abordaje de la situación clínica y permitir que el grupo analice libremente la tarea clínica.
La coordinación puede luego interrogar el discurso grupal para facilitar la reflexión crítica y el esclarecimiento del caso. En resumen, el artículo destaca la importancia de enfrentar la propia ansiedad y actitudes defensivas para mejorar el abordaje de un caso clínico.
El recorrido que se realizará tanto por las temáticas como por las ansiedades que las mismas connotan, no supone ordenamiento alguno, ya que cada grupo tiene su "estrategia" particular para abordar los obstáculos en un proceso que nada tiene de lineal.
Por esta razón, la necesidad expositiva simplemente indica las problemáticas. Ello no quiere decir tampoco que el grupo pueda comenzar por abordar cualquiera de ellas, ya que el esclarecimiento de las preguntas iniciales no sólo funciona como un factor que disminuye la ansiedad ante las siguientes, sino que también hay que reconocer que algunas temáticas requieren mejorar los grados de aceptación de la propia patología (conciencia de enfermedad) para poder ser reconocidas como tales.
Tal vez la asignación al otro de la etiqueta de "paciente" resulta en un mecanismo tranquilizador inicial, ya que el implícito de los estudiantes se podría formular como "No soy yo el que está enfermo, sino ese otro que tengo enfrente".
Dicha fórmula, la de tener a alguien "enfrente" (el paciente) al que hay que "enfrentar", supone de entrada una oposición estéril, pero que conserva buena parte de la frágil tranquilidad requerida para poder meterse en la situación. Enfrentarse a lo desconocido constituye una actitud defensiva paranoide que entra a minar la relación de rapport inicial. Más tarde, salvadas múltiples dificultades, los estudiantes podrán reflexionar acerca del "trabajo en común a realizar con el paciente", lo que supone ya la elaboración de la ansiedad del comienzo.
La consigna que se plantea para el trabajo del grupo focaliza el análisis en el abordaje de la situación clínica que los estudiantes tienen por delante. Así, el grupo está en condiciones de asociar libremente acerca de la tarea clínica, produciéndose un discurso grupal que es interrogado por la coordinación para facilitar su reflexión y producir su esclarecimiento.
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