Henry Ford

Si hoy en día los automóviles son populares y asequibles y prácticamente cualquiera puede conducir su coche propio, es sin duda gracias a un hombre: Henry Ford. Su innovación en la producción y la visión de un vehículo utilitario transformaron la industria automotriz.

Marta Rey
Marta Rey

13 de abril · 321 palabras

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Henry Ford - Historia

Henry Ford transformó la industria automotriz al apostar por un coche pequeño y asequible impulsado por un motor de baja potencia, idea que contrastaba con los prototipos grandes de su época.

En 1899 trabajaba como ingeniero jefe en la firma de Edison, pero renunció para fundar su propia empresa y vender en volumen vehículos pensados para la gente trabajadora.

Introdujo la producción en cadena y la especialización, subió los salarios de sus empleados y ofreció dos días de descanso semanal, medidas que facilitaron la fabricación masiva.

Al mismo tiempo, combatió a los sindicatos con métodos polémicos y difundió posturas antisemitas que le valieron reconocimiento en la Alemania de la época. Su legado mezcla avances industriales y mejoras laborales con prácticas autoritarias y prejuicios ideológicos.

Al conducir hoy, se aprecia la influencia de sus decisiones en la fabricación y difusión del automóvil.

Henry Ford se adelantó a su tiempo. En 1899 trabajaba, nada más y nada menos, para la empresa de Edison, una empresa de electricidad, como ingeniero jefe. Hasta ese momento, todas las empresas que habían comenzado a estudiar la viabilidad de un automóvil intentaban fabricar vehículos grandes o maquinaria pesada. Ford fue el pionero que pensó que era posible un motor de pocos caballos que moviese un vehículo pequeño, un utilitario. Para que ese negocio fuese rentable debía poder vender muchos de esos vehículos. Así que se arriesgó, dejó su trabajo y creó su propia empresa. Su lema fue: «Nunca construir un coche que no puedan comprar los trabajadores que lo fabrican».

Es curioso que alguien que es reconocido por duplicar el sueldo mínimo de los trabajadores de sus fábricas, ser pionero en trabajar con una línea de montaje, con lo que eso conlleva de facilitar el trabajo y la especialización, y ser el primer empresario a gran escala que concedió dos días de descanso semanal a sus trabajadores fuera también un furibundo atacante de los sindicatos, a los que desmanteló en su empresa con métodos que podríamos calificar, siendo amables, de poco ortodoxos, o fuera condecorado por Hitler por pregonar su antisemitismo. Un ejemplo más de cómo un ser humano tiene sus claros y oscuros, siempre indisociablemente unidos. Y lo difícil que es juzgar a un hombre.

Por eso, lo único indudable es que cada vez que montamos en un automóvil, cada vez que buscamos repuestos de coches aunque no sean recambios ford, cada vez que pisamos un acelerador, podemos decir que parte del espíritu de Henry Ford está en ese gesto, que sin él hubiese sido muy diferente.

Marta Rey

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Marta Rey

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