El psicólogo y la psicología clínica
El verdadero psicólogo clínico científico debe saber que está atendiendo a una persona que tiene una forma de comportarse, de comunicarse o de sentir que es única. Debe reconocer la singularidad de cada paciente sin perder de vista los modelos y la evidencia que guían el tratamiento.
8 de junio · 669 palabras
En este artículo se exploran las diferencias entre la Psicología Clínica y otras disciplinas, como la Medicina o las Matemáticas.
A diferencia de estas otras disciplinas, los Psicólogos Clínicos no ejecutan un rol concreto y ven cada problema psicológico como algo único y complejo que sólo se puede curar a través del apoyo incondicional del terapeuta.
Además, se menciona la existencia de un nuevo híbrido entre el Psicoanalista y el Humanista al que se llama "el Oráculo". Este enfoque combina las ventajas del Psicoanálisis y de la Psicología Humanista.
Se discute también la importancia de tratar a cada paciente como una persona y no como un diagnóstico, y se menciona que los problemas emocionales tienen su origen en las dinámicas familiares y sistémicas.
El artículo concluye argumentando que los Psicólogos Clínicos parecen ser agresivos en su postura y limitados en su capacidad para debatir o argumentar, lo que hace que los pacientes no sepan qué esperar de ellos.
En general, se plantea la necesidad de que los pacientes puedan confiar en los terapeutas y obtener el tratamiento más adecuado para sus problemas emocionales.
Si comparamos la psicología clínica con otras disciplinas, vemos que, en general, éstas conllevan la ejecución de un rol bastante concreto. Se pueden poner varios ejemplos, como la medicina, las diferentes ramas del derecho (jueces, abogados, etc.), matemáticas, física, informática, etc.
Sin embargo, los psicólogos clínicos nos "imaginamos" en el ejercicio de nuestra profesión de manera muy diferente. Todos los problemas psicológicos están ocultos, reprimidos o, en definitiva, no son lo que parecen.
Cada persona es virtuosa solo por el hecho de haber nacido y, simplemente apoyándole incondicionalmente, sanará. Además, hay un híbrido entre el psicoanalista y el humanista, al que podríamos llamar "el Oráculo". Tiene las ventajas del psicoanalista y las del humanista. Indicaciones: Si eres guay, zen, perteneces al "club de saco del té", tienes facilidad para engañarte con los resultados de la terapia, y no te gusta complicarte mucho la vida.
El comportamiento humano es completamente explicable mediante leyes comprobables empíricamente. El terapeuta es un especialista que evalúa, diseña y ejecuta un plan de tratamiento y dispone de un mayor soporte empírico.
Todo problema humano tiene su origen en las dinámicas familiares/sistémicas. El diagnóstico no sirve para nada, es humillante, cada paciente es diferente y hay que tratarlo como una persona. Ahora bien, todos los hijos únicos son unos mimados, todos los hijos menores se pasan toda la vida intentando llamar la atención de toda la familia, y todas las hermanas mayores son la "segunda madre" de sus hermanos, maridos.
Y así (más o menos) es la realidad si pretendes debatir con un psicólogo clínico con una orientación diferente a la tuya. Desgraciadamente, no hay ni ganas de debatir, discutir o argumentar. Está claro que unos tienen más ganas de discutir y de poner a prueba sus creencias que otros, pero creo que todos deberíamos ver la viga en el propio ojo. Y es que es un problema muy serio que, cuando una persona cualquiera va a un psicólogo, no sabe si se va a encontrar con Watson, Lacan, Rogers o Bateson. En resumen, no tenemos una identidad propia a los ojos de los clientes.
Como diría el doctor House, "¿Qué prefieres, un médico que te ignore, pero que te cure, o un médico que te haga caso, pero que no te cure? Yo creo que lo peor es un médico que te ignore y que no te cure". Sin embargo, prefiero hacer caso y curar. Porque hacer caso es, sin duda, el camino más corto para curar.
El verdadero psicólogo clínico científico no es, en mi opinión, el que solo hace caso a lo "empíricamente validado" o a lo objetivo, sino el que se interesa por todo tipo de conocimiento, y es capaz de darle a cada cosa el valor que se merece. Porque no es lo mismo una observación puntual en un paciente que una observación sistemática en varios pacientes, o un hecho observado por un terapeuta de forma aislada que una variable medida con instrumentos fiables y válidos. Pero (casi) todo merece ser escuchado, leído y debatido. Y desechado.
El verdadero psicólogo clínico científico debe saber que está atendiendo a una persona que tiene una forma de comportarse, de comunicarse o de sentir que es única. Pero también debe conocer modelos teóricos y tratamientos que son aplicables a todos aquellos que tengan una patología con unas características determinadas, y que aglutinan el conocimiento que montones de clínicos e investigadores han recopilado de manera sistemática, en lugar de utilizar modelos y métodos que son la opinión de una persona en particular de principios del siglo XX. Y, además de todo eso, debe ser investigador, es decir, debe ser capaz de plantearse hipótesis comprobables empíricamente, mientras realiza su labor clínica, que hagan crecer a esta fascinante y jovencísima disciplina que es la psicología clínica.
psicólogos de Madrid
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