Inteligencia espiritual: escuchando a Ramón Gallegos
“Aprender a ser feliz es despertar la inteligencia espiritual y las escuelas deben ser lugares donde se pueda ser feliz, sobre la base de una vida feliz la educación puede cumplir mejor sus objetivos” (Ramón Gallegos, 2010b. pág. 84). En este ensayo relato cómo la inteligencia espiritual, integrada con las inteligencias emocional e intelectual, orientó mi proceso formativo y mi práctica docente en el doctorado de educación holista.
18 de febrero · 1836 palabras
Ramón Gallegos, un experto en educación, propone que la inteligencia espiritual es la clave para el aprendizaje significativo y la interacción entre docentes y estudiantes.
La espiritualidad no solo es relevante en la educación, sino también en la empresa, la ciencia, la creatividad, la innovación y la ecología.
La práctica de modelos integrales con meditación puede ayudar a alcanzar la sabiduría y a reorganizar nuestras creencias y supuestas realidades que nos condicionan a una ilusión depredadora identificada por el ego.
Gallegos menciona que las escuelas deben ser lugares donde los estudiantes puedan ser felices, y para lograr esta felicidad, se debe despertar la inteligencia espiritual, la cual incluye inteligencias emocionales e intelectuales.
El objetivo en la educación debe ser impartir la docencia mediante una visión holista, permitiendo la integración de los tres niveles de consciencia y logrando la capacidad de autoconsciencia para comprender que la Consciencia, el Ser y el Conocimiento son la unidad.
La consciencia en sí permite un comportamiento ético en docentes y estudiantes mediante el conocimiento directo del orden universal y contemplando los condicionamientos que impiden percibir la verdad fundamental.
Gallegos afirma que todos somos felices, pero el sufrimiento surge cuando pensamos que estamos llenos de él y nos aferramos a nuestras creencias y supuestas realidades.
Ramón Gallegos nos enseña que la inteligencia espiritual es la base del despertar a la certidumbre, sustentando la educación, lo que permite interactuar con el estudiante de sujeto a sujeto, creando sentido y significado en la enseñanza y el aprendizaje. Por eso la espiritualidad debe estar presente en la empresa, en la ciencia, en la creatividad, en la innovación, en la ecología, etc. Afirmar lo anterior es porque la espiritualidad puede desarrollarse en la práctica de modelos integrales, que permitan mediante la meditación las condiciones para alcanzar la sabiduría, el orden y la reorganización de nuestras creencias y supuestas realidades que nos condicionan a una ilusión depredadora que identifica el ego, por lo que es pertinente llevar a cabo la observación plena como la vacuna para eliminar el sufrimiento.
“Aprender a ser feliz es despertar la inteligencia espiritual y las escuelas deben ser lugares donde se pueda ser feliz, sobre la base de una vida feliz la educación puede cumplir mejor sus objetivos” (Ramón Gallegos, 2010b. pág. 84).
El aprendizaje a ser feliz parte de la inteligencia espiritual, que a su vez incluye a las inteligencias emocional e intelectual; es por eso que uno de mis propósitos en la educación es impartir la docencia mediante una visión holista que permita integrar los tres niveles de la conciencia, logrando así la capacidad en los estudiantes de la autoconciencia del desapego de lo fenomenológico, para comprender que la conciencia, el ser y el conocimiento son la unidad, llamada también conciencia en sí.
Es por lo que la conciencia en sí permite al maestro como al estudiante un comportamiento ético que florece espontáneamente como el resultado del conocimiento directo del orden universal, admitiendo que la verdadera ética se encuentra en el plano espiritual, contemplando los condicionamientos que impiden percibir la verdad fundamental.
Es importante señalar que todos somos felices, pero el problema es que pensamos que estamos llenos de sufrimiento, y sufrimos por la forma en que visualizamos la vida mediante la mente, ya que la razón no es parte de la conciencia de sí mismo, dado que los pensamientos nos obsesionan, lo que proporciona importancia a los problemas y provoca sufrimiento; por lo que es preciso ser ecuánimes para superar la aversión y los apegos, aportando estabilidad emocional y así comprender, discernir y descubrir que el sufrimiento es creado por uno mismo. Por lo tanto, la mente serena y ecuánime abre la ruta hacia la verdad.
Por lo que la inteligencia espiritual nos da la capacidad de ser felices desde adentro de nuestro ser, ya previamente comentada, otorgándome la oportunidad de accionar con ética y evolucionar la conciencia y así entender la pedagogía del amor universal, que me brinda la luz de diferenciar el placer de la verdadera felicidad.
Lo que me hace recordar, en un sinnúmero de momentos en que el ego me hizo sufrir por mi ignorancia y malentendidos de la mente, provocando placeres de la carne y de la razón. Hoy en día, gracias a la ecuanimidad, no reacciono a esos placeres del pasado que me incitaron a la ira, rencores, celos y miedos, envenenando mi vida. Digo "mi vida" porque al observar mi interior me doy cuenta de la liberación de mis frustraciones por medio del discernimiento, que realmente ha traído a mi interior paz.
No puedo asegurar que he adquirido una conciencia de lo no dual en mi vida, pero estoy consciente de lo que vivo en mi interior y de los resultados con mis pensamientos, palabras y acciones, los cuales no son provocados por mi mente; son situaciones que no se pueden explicar de una manera verbal, pero puedo asegurar que soy otra persona desde que inicié el proceso de aprendizaje en la maestría y en el doctorado en educación holista.
“De todo esto estoy consciente del concepto de maya, de que el mundo que vemos es maya, no porque sea ilusorio, o de que no exista; el mundo no es ilusorio, lo que es ilusorio es la manera dualista en que lo vemos y creer que ese dualismo es real” (Ramón Gallegos, 2010c, pág. 34).
Por tal motivo, el ojo del espíritu permite el correcto entendimiento que libera las falsas percepciones de nuestra vida cotidiana, tanto en lo personal como en lo profesional, dándole un enfoque diferente al paradigma mecanicista, ya que la espiritualidad es la megatendencia para este nuevo siglo, entendida con el ojo holista que adquiere significado en la integración y comprensión de la totalidad.
Del paradigma holista surge el conocimiento liberador en base a la sabiduría y el discernimiento, eliminando los pensamientos que alimentan los problemas, proveyendo claridad y certidumbre, con lo que despierta la espiritualidad eliminando las creencias de la separatividad de la idea de que somos organismo cuerpo-mente. Para ello, es pertinente aprender a ser, que es el despertar de la conciencia restando las creencias, liberándonos de los condicionamientos, de las sobreimposiciones y de todo lo falso e ilusorio, que es la causa del sufrimiento.
Sufrimos por las mismas creencias de que se ha perdido la felicidad, pero paradójicamente la felicidad nunca se ha perdido; siempre ha estado presente en nuestro ser interior, que es nuestra verdadera naturaleza, “ser-conciencia-felicidad”, dado que el ser, la conciencia y la felicidad son lo mismo, aunque no la veamos por la ignorancia, ya que hay dos realidades: una realidad aparente, que es vista con el ojo de la carne y de la mente, y una realidad fundamental, que es vista con el ojo del espíritu.
Por lo tanto, la ignorancia del condicionamiento del ojo del cuerpo y de la mente es eliminada mediante el conocimiento directo de la práctica de la espiritualidad, dando como fruto la “conciencia en sí” sin relación a objetos para ser felices en el estado de vigilia, lo que permite conocer más allá del ego, que es una apariencia de la “conciencia de”, ya que el ego requiere de esfuerzo, de tiempo y de espacio, con lo cual no se puede liberar el sufrimiento, dado que el ego se alimenta del sufrimiento.
La conciencia en sí permite entender que la meditación es una herramienta esencial en el encuentro de la felicidad, la cual no requiere de esfuerzo, sino dejarla fluir de manera natural, permitiendo la atención plena, significando:
“observar sin evaluar, sin juzgar, sin reaccionar emocionalmente, sin interpretar intelectualmente; es observar profundo desde la posición de testigo que permite conocer directamente la naturaleza de la realidad” (Ramón Gallegos, 2010c, pág. 74).
El observar de una manera ecuánime nos lleva al conocimiento verdadero de nuestro ser, permaneciendo como observadores transpersonales sin involucrarnos emocionalmente, aceptando la vida tal y como es, entendiendo que toda acción de nuestra vida es perfecta, practicando los valores universales, liberándonos del esfuerzo y de los deseos ansiosos de las cosas materiales.
En mi estado de vigilia, el ser observador ecuánime me ha permitido, de una manera consciente, liberarme de cargas del pasado que me provocaban tristeza, así como no preocuparme por el futuro, liberándome de la ansiedad y del estrés, confortándome con el presente, reconociendo que la felicidad está en mí y no en el exterior de mi ser. Por lo que entiendo que sólo existe la conciencia, que es ver la totalidad como espiritualidad, donde surge la felicidad porque el sufrimiento son pensamientos inútiles, ya que la verdadera felicidad es sin objeto y sin causa.
De lo anterior, la autoindagación me permite conocer mi verdadera identidad, deduciendo el procedimiento del conocimiento, entendimiento y discernimiento, reconociendo la no dualidad que es mi verdadera naturaleza transpersonal cuya esencia es la felicidad innegable que se traduce en el amor, otorgándome la armonía entre lo material, lo emocional, lo intelectual y lo espiritual.
De todo esto, es muy interesante darse cuenta de que la conciencia original no evoluciona en lo noúmeno, porque la conciencia es la unidad, es el absoluto; pero en lo fenómeno la evolución de la conciencia se lleva a cabo en la dualidad, hasta alcanzar la felicidad, envuelta sin motivo ni objeto, trascendiendo al último entendimiento, “yo soy eso”, ser-conciencia-felicidad.
Mi experiencia en el doctorado de educación holista
Plasmar mi experiencia en el doctorado de educación holista es redactar el entendimiento de mi conciencia, con los conocimientos de los ojos del cuerpo, la mente y el espíritu, logrado mediante la observación y las vivencias en estos dos años y medio, lo cual ya he manifestado en este ensayo, por lo que me gustaría concluirlo de la siguiente manera:
- El estar consciente y percibir el apoyo de mi querida sangha, la cual me ha llenado de compasión y cooperación en el caminar por el paradigma holista, lo que me permitió, mediante la sabiduría de la filosofía perenne, enfrentar mis miedos y darle dirección al encuentro con mi felicidad verdadera, al estar presente conmigo mismo, eliminando la ignorancia de mis creencias.
- Darme cuenta de las ilusiones que me impone la sociedad, y al observar mi verdadera conciencia me he permitido contemplar en mi interior la luz que ilumina la verdad en la relación con mis seres queridos.
- Disfrutar mi presente, dejando atrás el pasado y no preocuparme por el futuro, por lo que la educación holista me permitió vivir la sensibilidad de un bello amanecer, como el canto de un pájaro y la sonrisa de mis hijos.
- Estar en armonía con el cuerpo, la mente y el espíritu, al vivir la experiencia de la meditación y disfrutar la totalidad, escuchando con el corazón.
- Ser responsable de mi felicidad, porque es mi elección y no la de los demás, ya que nadie puede quitarme lo que por esencia se encuentra en mi ser.
- Visualizar integralmente el conocimiento, mediante los ojos del cuerpo, la mente y el espíritu, lo que me ha permitido desarrollar mi proyecto de investigación en el doctorado en educación holista, al proponer un modelo de comunidades de aprendizaje empresarial con una visión holista.
- Y por último, ha sido el resultado de una suma de usanzas que me han aportado grandes satisfacciones y en ocasiones momentos de ansiedad y desesperación, con los cuales me han formado como ser humano con una visión que nunca imaginé, ya que al transcurrir en el doctorado en educación holista me ha llevado más allá del entendimiento intelectual, hacia el entendimiento de mí mismo, esa fuerza que ovaciona en mi interior y que me motiva para ver la totalidad como la unidad, armonizando mi vida profesional y personal y dando sentido al presente.
Bibliografía
- Gallegos, N. R. (2010). En unidad con el ser: Inteligencia espiritual I. Fundación Internacional para la Educación Holista.
- Gallegos, N. R. (2010b). La conciencia iluminada: Inteligencia espiritual II. Fundación Internacional para la Educación Holista.
- Gallegos, N. R. (2010c). El néctar de la felicidad: Inteligencia espiritual III. Fundación Internacional para la Educación Holista.
Fundación Internacional para la Educación Holista
Doctorado en Educación Holista
Inteligencia espiritual: escuchando a Ramón Gallegos
www.ramongallegos.com
Artículos relacionados
Derechos humanos: definición, características y clasificación
Los derechos humanos, vistos desde un punto de vista filosófico, son tan antiguos...
Los ambientes favorables para aprender en preescolar
Los ambientes de aprendizaje son el clima propicio que se crea para atender a los sujetos...
El ensayo: definición y clases
En el afán de contribuir con los conocimientos, he preparado el presente...
Estratificación social. conceptos y definiciones
Sabemos y comprendemos que la diferenciación está presente en el universo;...
Estructura de la sociedad. Dimensiones
El objetivo de este artículo es generar insumos que permitan adquirir el...
¿Qué hacer para poder comunicarme con distintas culturas?
La Comunicación Intercultural implica el poder hablar con gente de lugares y...