10 grandes errores que cometen los empresarios exitosos
Breve análisis sobre los errores que no se deben cometer en el mundo de los negocios. Muchos grandes empresarios los cometen porque se olvidan de dónde empezaron y hacia dónde van.
16 de mayo · 695 palabras
El artículo describe cómo algunas empresas se conforman con el statu quo, pierden la perspectiva, se vuelven rígidas y temerarias y no se adaptan al cambiante mundo de los negocios.
El éxito a menudo hace que las nuevas empresas se vuelvan el statu quo sin darse cuenta, como fue el caso de Blackberry, que no se adaptó a los cambios del mercado después de haber desafiado previamente a los demás.
Las empresas que se vuelven temerarias toman riesgos sin consideración y no consideran las señales de peligro. Por otro lado, las empresas que tienen aversión al riesgo no pueden sobrevivir en un mundo competitivo y en constante cambio.
Además, algunas empresas se convierten en islas elitistas al aislar su forma de pensar y no escuchar a las partes interesadas.
En resumen, es importante para las empresas adaptarse y cambiar según las necesidades del mercado, evitar la complacencia y la arrogancia, y ser receptivas y flexibles ante los cambios y las sugerencias.
Conformarse con el status quo. Las nuevas empresas a menudo entran en el mercado desafiando al status quo. El problema es cuando el éxito las hace el status quo y no se dan cuenta. Esto fue evidente cuando Apple y Google desafiaron a la BlackBerry con el iPhone y la plataforma Android. Es irónico que los fundadores de RIM hayan olvidado que ellos fueron los que retaron al mercado y su fracaso se debió a que no reaccionaron a los cambios que les pedía el mercado.
Visión de túnel. Las empresas pierden la perspectiva y se vuelven rígidas, fieles a su visión miope. Puesto que los competidores son impredecibles y los mercados están siempre en evolución, quedarse con esta visión es mortal para los negocios. Si esta visión no logra tomar fuerza en otra dirección, ésta se vuelve más grande. Es así que tenemos de ejemplo al ex CEO de Sony, Howard Stringer, y su visión de sinergia de producto, cuyo problema principal es que no había sinergia.
Perder el miedo. El miedo es una emoción fundamental que te avisa cuando necesitas estar alerta y reaccionar. Cuando empiezas a pensar que el éxito es inevitable y crees que no puedes fallar, actúas irracionalmente, te conviertes en un temerario y tomas riesgos sin consideración.
El miedo a perder. Lo contrario de volverse temerario al extremo es tener aversión al riesgo porque se tiene miedo de perder lo que se ha ganado. Desafortunadamente, esto simplemente no funciona en el cambiante mundo de los negocios. Una vez que el miedo a tomar riesgos se ha apoderado de tu empresa, estará condenada al fracaso.
El sabelotodo. Dejan de hacerse preguntas y también dejan de escuchar cuando las partes interesadas (clientes, ejecutivos, directores, inversionistas) les dicen algo que realmente tienen que escuchar. Piensan, pues, que tienen todas las respuestas y que son las personas más inteligentes del mundo. De esta manera, dejan de percibir las señales de peligro en el ambiente.
Aislado. Muchas personas exitosas desarrollan una mentalidad de torre elitista. Se convierten en islas en su forma de pensar y cortan a los demás con innecesaria burocracia y jerarquía. Estos extremos se llevan a las manifestaciones físicas, como por lo general son las oficinas ejecutivas, salas, edificios y asistentes que mantienen alejadas a las masas.
Control. Con miras a mantener una cultura de iniciativa empresarial, estas personas se obsesionan con mantener las cosas como son. Esto se traduce a menudo en el control de cada pequeña cosa o proceso. Se la pasan añadiendo procesos e infraestructura a las empresas que en sus etapas de crecimiento necesitan evitar para asegurar efectividad. Este fallo se ve mucho en la industria de alta tecnología.
Rodearse de aduladores. Siempre va a haber débiles lacayos que le digan a sus líderes todo lo que ellos quieren oír o que les endulcen las malas noticias para ganar su simpatía. Pero su error es rodearse de gente débil con baja autoestima para que puedan inflar sus egos.
Perdiendo la magia. El éxito de un negocio es casi siempre el resultado de una serie de factores. Claro, debe haber un producto o servicio que a los clientes les entusiasme, pero también se debe fijar un precio, lanzarlo a tiempo, los socios e incluso la suerte son importantes. Sea cual sea la combinación, es tentador para los empresarios creer que su éxito se debe a ellos y no a la "fórmula mágica" que los llevó ahí.
Si lo armas, ellos vendrán. El espíritu empresarial funciona en Estados Unidos porque cualquiera con una buena idea puede tener acceso a financiamiento y, si las estrellas están alineadas, desarrollar un producto o servicio exitoso. Pero para salir del éxito de la primera y única vez, y desarrollar un producto con éxito una segunda y tercera vez, se necesita voluntad para aceptar la comercialización, ventas, operaciones, servicio al cliente y otras funciones de negocios.
Sobre el autor: Claudia Arana es colaboradora de Marketing Digital para la empresa de pedidos por internet SuperAntojo. Le apasionan los escritos rápidos y precisos sobre negocios.
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