Personajes del settecento: los cicisbei de Venecia
La República de Venecia fue escenario durante el Settecento del nacimiento de la figura del cicisbeo, acompañante de damas nobles y ampliamente representada en obras pictóricas y literarias del siglo de las Luces. Esta figura aparece con frecuencia en pinturas y textos del periodo.
10 de abril · 573 palabras
El siglo de las luces en Italia y en especial en Venecia, dio origen a una figura importante conocida como cicisbeo, el acompañante de la dama, que a veces se encontraba como actor secundario y otras veces como protagonista de importantes obras del Settecento.
El cicisbeo era generalmente uno de los hijos menores de la familia, condenados al celibato o al seminario por no haber nacido primogénito.
Estos últimos heredaban todo el patrimonio familiar, por lo que dejaban a sus hermanos, miembros de la noble sociedad, la alternativa de una vida religiosa o una existencia de relativo lujo al lado de una dama.
Los hombres identificados como cicisbei que aparecen en obras de artistas como Tiepolo y Longhi eran elegidos por la familia y el entorno más cercano de las jóvenes incluso antes del marido.
Las escenas representadas en las obras del Settecento que tienen como protagonista los cicisbei son en general fieles a las labores a las cuales debían dedicar su tiempo y a las circunstancias en las que se encontraban en su día a día.
Tal fue la importancia de esta figura en Venecia durante el siglo XVIII que durante los días de carnaval no es extraño ver por las calles una máscara dedicada a los cicisbei.
Resulta difícil de creer que fue un exceso de hombres en edad de casarse lo que dio origen a una de las figuras más representativas del siglo de las Luces en Italia y en especial en Venecia. Y sin embargo, fue precisamente ese el motivo que condujo a la aparición de la figura del cicisbeo, el acompañante, no marido de la dama, que a veces encontramos como actor secundario y otras veces como protagonista de importantes obras del Settecento.
El cicisbeo era en general uno de los hijos menores de la familia, condenados al celibato o al seminario por no haber nacido primogénito. Estos últimos heredaban todo el patrimonio familiar, por lo que dejaban a sus hermanos, miembros de la noble sociedad, la alternativa de una vida religiosa o una existencia de relativo lujo al lado de una dama. Muchos, como es de imaginar, elegían la segunda opción.
Los hombres identificados como cicisbei que aparecen en obras de artistas como Tiepolo y Longhi eran elegidos por la familia y el entorno más cercano de las jóvenes incluso antes del marido. De hecho, era habitual que el marido conociese antes del matrimonio a la persona con quien su esposa pasaría la mayor parte del tiempo.
Las escenas representadas en las obras del Settecento que tienen como protagonista los cicisbei son en general fieles a las labores a las cuales debían dedicar su tiempo y a las circunstancias en las que se encontraban en su día a día. Siendo su deber el asistir fielmente a la dama, los cicisbei presenciaban la toilette por la mañana, acompañaban a la dama a pasear o al teatro, recitaban versos y conversaban.
Tal fue la importancia de esta figura en Venecia durante el decimoctavo siglo que durante los días de carnaval no es extraño ver por las calles una máscara dedicada a los cicisbei, en particular al cicisbeo del Decameron de Boccaccio. El personaje era de hecho un habitual en las sátiras de la comedia italiana como las del legendario Goldoni, pero se encuentra también en obras líricas como Las bodas de Fígaro.
Las referencias, sin embargo, no terminan ahí, pues estos gentiles hombres venecianos, conocidos también como cavalieri serventi, son ampliamente representados en la cultura literaria que floreció en el Settecento, en obras como las memorias de Alfieri y los poemas de Parini.
La relación entre la dama y el cicisbeo debía ser, sobre el papel, de carácter no amoroso. La relación que se establecía tenía de hecho en la mayoría de los casos un carácter platónico, en la cual el noble servía de confidente y amigo a la doncella, de garante de la figura del marido en las salidas públicas de la esposa y de conversador para ella y para su entorno más cercano.
Venecia está llena de reclamos a esta particular figura que en el resto de Europa encontró tanto apoyos como detractores. La próxima vez que os hospedéis en un hotel de Venecia, visitad la ciudad y abrid bien los ojos; veréis como en muchísimas obras de arte aparece el perfil del cavalier servente.
Escrito por Alba L con la colaboración de Sala de Reuniones Venecia. Visita Hotel Canal Venecia para más información sobre el mejor hotel de Venecia.
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