Moi, un noir de Jean Rouch
Análisis del filme Moi, un noir de Jean Rouch como reflejo de las contradicciones y complejidades de la sociedad africana de los años 50. Señalo cómo esas tensiones persisten en la actualidad.
1 de marzo · 910 palabras
El artículo se trata de "Moi, un noir" (1958), uno de los mejores trabajos del cineasta y antropólogo francés Jean Rouch en su género fundacional, la etnoficción. La película presenta una perspectiva inquisitiva y reflexiva de la realidad africana de su momento, desde dentro.
Rouch se sumerge en la cotidianeidad del continente negro, para develar los más profundos sentimientos y modos de sentir africanos, no desde una perspectiva cientificista, sino desde la perspectiva de aquel que se adentra en los misterios del África que lo sorprende y la cual quiere y logra comprender.
Los principales ejes temáticos de la película son la colonialidad, la pobreza, la lucha y la armonía entre la modernidad y la tradición. En ella, dos jóvenes nigerinos recrean su propia historia en la barriada de Treichville en Costa de Marfil, insertando sus sueños e idealizaciones.
La escisión nunca es completa y coexisten durante toda la narración los personajes ficticios y reales. El filme trata de aportar siempre una mirada distinta, renovadora y crítica del desconocido y manipulado continente africano.
Moi, un noir de Jean Rouch
Moi, un noir (1958) constituye uno de los mejores trabajos de Jean Rouch (París, 1917-Níger, 2004), cineasta y antropólogo francés, en el género en el cual fue fundador, la etnoficción. Moi, un noir presenta una mirada inquisitiva y reflexiva a la realidad africana de su momento, desde una perspectiva que gusta mostrar el impacto psicológico que tienen los procesos macrosociales en cada individuo. Rouch se adentra en la cotidianeidad del continente negro, y desde su interior lo representa. Su objetivo es develar los más profundos sentimientos y modos de sentir africanos, no desde una perspectiva cientificista ni alejada, sino desde la perspectiva de aquel que se adentra en los misterios del África que lo sorprende y la cual quiere y logra comprender. La colonialidad, la pobreza, la lucha o la armonía entre la modernidad y la tradición constituyen los principales ejes temáticos sobre los cuales giran sus argumentos, tratando de aportar siempre una mirada distinta, renovadora y crítica del muchas veces desconocido y manipulado continente africano.
El filme narra la historia de dos jóvenes emigrantes nigerinos en Treichville, una de las barriadas más pobres de la ciudad de Abiyán en Costa de Marfil, quienes fueron a mejorar fortuna a esta gran ciudad. Cada protagonista recrea su propia historia, su jornada laboral y sus divertimentos de fin de semana; en estas crónicas insertan sus sueños e idealizaciones. A la historia real de los protagonistas se le superpone la vida ideal y ficcionada que estos quisieran para sí. Lo irreal y lo verdadero se entremezclan. A lo largo del filme los jóvenes nigerinos desean y pretenden ser alguien más. Por ello pasan de un personaje “real” a otro ficticio doblemente: Edward Robinson, de bozzori (jornalero) a boxeador; Constantine, de vendedor a Lemmy Caution, agente del FBI; Tarzán, de taxista a boxeador profesional. La escisión nunca es completa y llega a confundir, los personajes ficticios y reales se yuxtaponen y coexisten durante toda la narración; la vida triste y cierta se funde con las fantasías idealistas de sus protagonistas.
Los personajes principales son nombrados como los actores de “tipos duros” del cine americano, como Edward G. Robinson y Eddie Constantine. En el filme, además, se encuentran continuas referencias al mundo europeo y hollywoodense: las tabernas del lejano oeste, la moda del vestuario y del peinado, las aspiraciones de los protagonistas siempre dirigidas al mundo occidental, la pareja de Tarzán y Jane, en clara alusión a la novela de Edgar Rice Burroughs, entre otros ejemplos. La dominación política del hemisferio occidental sobre el continente africano se traduce, a nivel social, en fenómenos deformados y deformadores de la conciencia y modos de vida; es una dominación que penetra las mentes y aspiraciones del pueblo africano, que en muchos casos desconoce o subvalora sus capacidades como africanos, y pretende realizarse en una vida a lo occidental. Pero la improbabilidad de la realización de estos sueños es evidente, y el documental, al darles la oportunidad de recrearlos, constituye la opción más cercana al cumplimiento de los anhelos de los protagonistas. Ante la crudeza de la vida azarosa y llena de carencias que poseen, los emigrantes nigerinos utilizan sus aspiraciones como bastiones de apoyo, como vías de escape de los rigores y asperezas de sus realidades.
A través de este documental Jean Rouch pone a relieve problemáticas que afectaban y afectan al continente africano aún colonial de los años 50. Primero, la emigración interna del continente en la búsqueda de mejores opciones en los países más modernizados del territorio, quienes se alejan de su país natal hacia aquellas regiones de mayor prosperidad. Los protagonistas, provenientes de Níger, emigran hacia Abiyán, creciente ciudad marfileña que se industrializa y moderniza, y cuya apertura del nuevo puerto moderno en la década de 1950 constituyó una atractiva opción para los nigerinos aplastados por la pobreza. Sin embargo, al llegar a la “tierra prometida” no encuentran más que el desempleo masivo y la pobreza extrema, tal como en su tierra natal. La huida funciona como el intento de mejorar y cambiar la calidad de vida, pero tanto la huida física hacia otro espacio como la huida espiritual hacia otra personalidad imaginaria se erigen como intentos fallidos e ineficientes de escapar y transformar la realidad. Otro de los conflictos que presenta Rouch en su filme es las contradicciones que se dan entre la pervivencia de la tradición y las renovaciones que introduce la modernización, sobre todo la suplantación que supone la presencia de nuevos símbolos e ideales propios del mundo eurooccidental, que sustituyen los antiguos. El extranjerismo que coexiste con el amor y la nostalgia por la tierra natal. Y en menor medida pero también presente, el problema de la comercialización del cuerpo femenino al mejor postor, como muestra de la necesidad económica y de la prostitución no solo del cuerpo sino también del espíritu, situación que le impide a Robinson encontrar pareja, por no ser él el mejor postor.
Moi, un noir es, pues, un documental que maneja numerosas aristas conceptuales y se plantea disímiles interrogantes, pero si ha de resumirse en una sola palabra el dilema y el drama humano que plantea, esta palabra sería, pues, pobreza. A partir de esta condición es que se derivan el resto de los procesos psicosociales que presenta el material.
Danislady Mazorra Ruiz
email: [email protected]
Sobre el autor
Especialista de Artes Plásticas en el Centro Hispano-Americano de Cultura
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