Del origen de nuestra economía: ¿a dónde vamos a parar?

¿A dónde nos dirigimos? Estamos ante la búsqueda de un respiro permanente de estabilidad económica; sin embargo, parece que las medidas que toma el FMI solo nos dan respiración corta y vuelve a faltarnos el aire. Las medidas actuales solo impulsan la inflación a largo plazo.

Guerrero Arcos
Guerrero Arcos

22 de noviembre · 1138 palabras

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Del origen de nuestra economía: ¿a dónde vamos a parar? - Política

El artículo hace un recorrido por el origen de la economía mundial y cómo ha evolucionado hasta llegar a la situación actual.

Se mencionan los orígenes mercantiles con economías pre-capitalistas del orden feudal, seguidos por etapas de alianza entre monarquías y mercaderes, dominadas por una hegemonía británica en el siglo XVII, lo que llevó al desarrollo de una economía de primer mundo para ese tiempo.

Luego, se habla del desarrollo de la industria en Gran Bretaña, situación que tenía ventajas competitivas y el poderío que le confiere su imperio colonial, logrando el liberalismo a nivel internacional.

Posteriormente, se abrió el paso a la era del capitalismo en crisis, aunado a la primera y segunda guerra mundial, lo que abría el escenario a un nuevo orden económico mundial y posteriormente a la era de la economía subversiva e incontrolable.

Con el fin de la segunda guerra mundial, Estados Unidos presentaba una dominación hegemónica a nivel internacional, donde la economía se pactó con los acuerdos de Breton Woods en materia monetaria y financiera.

El crecimiento económico trajo la creación de empresas y bancos que formaron potencias de nuevas fuentes de poder, todo esto de la mano del pensamiento keynesiano.

Sin embargo, más adelante, este sistema financiero se desmoronaría y vendría la oleada de eurodólares y los países de la periferia que marcarían el inicio del deterioro del poder americano.

Por tanto, el artículo concluye que resulta importante replantear si las medidas tomadas en su momento realmente han sido las mejores o solo han llevado a un descontrol paradójico de orden monetario.

Del origen de nuestra economía… ¿a dónde vamos a parar?

Por Angélica Guerrero

Hablar del origen de la situación económica actual y de hacia dónde nos dirige es hablar de todo un historial de situaciones desarrolladas a través de distintas épocas, caracterizadas por la misma economía del mundo y llevándonos a replantear si las medidas tomadas en su momento realmente han sido las mejores o solo han llevado a un descontrol paradójico de orden monetario.

Recordar los orígenes mercantiles con economías europeas precapitalistas del orden feudal, seguida de etapas de alianza entre monarquías y mercaderes, dominadas por una hegemonía británica por allá del siglo XVII, nos lleva a ver cuál habría sido el primer paso al desarrollo de una economía de primer mundo para ese tiempo. Después, se desprende el desarrollo de la industria en Gran Bretaña, situación que tenía ventajas competitivas y el poderío que le confiere su imperio colonial, logrando el liberalismo a nivel internacional; es decir, una economía competitiva a nivel internacional sin deterioro.

Llegó el siglo XIX y se abrió el paso a la era del capitalismo en crisis, aunado a la primera y segunda guerra mundial, lo que abría el escenario a un nuevo orden económico mundial y, posteriormente, a la era de la economía subversiva e incontrolable. Con el fin de la segunda guerra mundial, Estados Unidos presentaba una dominación hegemónica a nivel internacional, donde la economía se pactó con los acuerdos de Bretton Woods (1944) en materia monetaria y financiera. El crecimiento económico trajo la creación de empresas y bancos que formaron potencias de nuevas fuentes de poder, todo esto de la mano del pensamiento keynesiano, sin saber que más adelante este sistema financiero se desmoronaría y vendría la oleada de eurodólares y los países de la periferia que marcarían el inicio del deterioro del poder americano desde la gran depresión de 1929 hasta la recesión de 2008 y la debilitación de la Eurozona hoy en día.

Aquellos países que se regían bajo la doctrina keynesiana se vieron afectados por la interdependencia creciente de las economías y la movilidad de los capitales, multiplicada por la revolución de las telecomunicaciones, lo que generó una movilidad territorial de mano de obra y el surgimiento de mercados de competencia imperfecta, monopolistas, que aún hoy es una característica de algunas empresas. A pesar de que Keynes intentó mostrar que la demanda efectiva era superior a la capacidad física de cada país para producir bienes y servicios, nunca consideró la variable tiempo, misma que la modernización demostró que, con la llegada de la estanflación, contradiría su idea macroeconómica, trayendo así la economía poskeynesiana. Todas estas escenas, por tratar de controlar una economía mundial, crearon aún más la necesidad de desarrollo político y social.

Las dos últimas décadas se han destacado por efectos económicos vulnerables en todas las regiones del mundo, incluso en economías de países que no compartían decisiones políticas monetarias o ligados por acuerdos comerciales. No podemos olvidarnos del actor principal que ha tratado de calmar el mal y ser el mediador para contener la expansión de la demanda, los índices de la inflación y el desequilibrio económico mundial: el Fondo Monetario Internacional, quien apoya a cualquier país que recaiga en ciclos de expansiones exageradas y que no parecen tener solución. Por ejemplo, en los países de Latinoamérica la mayoría enfrenta ajustes en los precios de materias primas a niveles superiores a su historia económica y la institución se muestra paternalista para defender, salvaguardar y regular el control político, fiscal y monetario de estos.

El nuevo orden parece ya no ser la Eurozona como algunos pensaban a inicios de los 2000; hoy esta comunidad está desesperada por salir del precipicio al cual se dirige sin freno, quizás lamentándose por permitir el ingreso de países con economías débiles o, en un principio, por permitir un engaño entre países europeos por ventas de materias primas y suministros que no necesitaban. Hoy, el contagio sobre la solvencia de Grecia implica que el resto de los países de la zona reprogramen la reducción de su deuda hasta que se crea estar un poco sostenida. Tal vez, después seguiría España o Portugal mientras siga el detalle de no tener liquidez. ¿Cómo se disipará la incertidumbre que el resto del mercado tiene sobre la Eurozona? Solo nos queda seguir pendientes de las acciones del toque alemán o del toque francés, si continúan con mano dura en política fiscal, o manejar junto con el FMI el desequilibrio fiscal y macroeconómico de los compañeros de la zona.

¿A dónde nos dirigimos? Estamos ante la búsqueda de un respiro permanente de estabilidad económica; sin embargo, parece que las medidas que toma el FMI solo nos dan respiración corta y vuelve a faltarnos el aire. Las medidas actuales solo impulsan la inflación en el largo plazo, lo cual nos llevaría a tener una moneda devaluada en la zona europea así como una Unión Europea desestabilizada. Requerimos de políticas y reformas que nos lleven a ejecutar estrategias claras para el crecimiento y ser competitivos.

El bienestar futuro podría venir de la mano de las economías emergentes, quienes siguen creciendo a un ritmo significativo respecto a las naciones dominantes del G8 y cuya tendencia nos muestra que continuarán creciendo hasta, ¿por qué no?, dominar la economía mundial: los BRICS, quienes han mostrado el elevado potencial que tienen y que sistemáticamente son los nuevos actores principales de la economía mundial, sin olvidar la antesala de varios años demostrando con liderazgo y fuerza un aumento en el peso de sus economías. Así, se especula que para 2040 sus monedas se apreciarán hasta en un 300% (Goldman Sachs); también se predice que superarán las economías de países como Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, España e Italia, situación que generaría un aumento per cápita jamás antes visto. Lo anterior se puede lograr; un antecedente contrafuerte es ver cómo en los últimos dos años los BRICS sumaron el 95% del PIB de EUA (IndexMundi 2010).

La dominación de la economía mundial sigue girando, mientras la posibilidad de ir hacia una mejora y estabilidad financiera dependerá de cómo se dé una conexión convergente entre los cambios de los países emergentes y la inclusión de algunos otros países con similares características y competitivos para entrar en acción mundial como México, Turquía e incluso Indonesia. Esto puede darnos una coalición que se extienda de tal manera que podríamos tener una mejor arquitectura financiera y económica reforzada, claro, por una compatibilidad de estrategias y actividades entre los países que ocupan el papel central de la economía mundial actual.

Angélica Guerrero Arcos

Alumna de la maestría en Gestión Ejecutiva Internacional

Universidad Iberoamericana Tijuana

Guerrero Arcos

Sobre el autor

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