Fuerza policial: cantidad o calidad

El incremento de la fuerza policial debe ir de la mano con la calidad de la misma. Los policías no deben perseguir a los ciudadanos de bien, sino a los delincuentes.

Francisco Aguilar Cadavid
Francisco Aguilar Cadavid

7 de octubre · 564 palabras

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Fuerza policial: cantidad o calidad - Política

El Alcalde Alejandro Char ha solicitado 500 agentes adicionales para combatir la creciente inseguridad en la ciudad, la cual solía ser conocida como "un remanso de paz".

Durante la última década, la descomposición social y la inmigración de bandas han convertido a la ciudad en una de las capitales más peligrosas del país.

A pesar del incremento permanente de los agentes de policía y la encomiable labor llevada a cabo por el General Jorge Gutiérrez al mando de la institución, la tarea principal de los agentes debería ser patrullar las calles para prevenir robos, asaltos, riñas, rasponazos y asesinatos en lugar de montar retenes para exigir documentos de vehículos.

Las leyes y las amenazas de multas se han convertido en la principal herramienta de la policía para mantener la disciplina, lo que ha generado el rechazo de muchos ciudadanos que ven estas acciones como corruptas.

Por lo tanto, se requiere una mayor presencia de agentes en las calles, capacitados para responder de manera efectiva a los delitos y aumentar la confianza ciudadana en las instituciones de seguridad pública.

Respaldamos la solicitud del Alcalde Alejandro Char de solicitar 500 agentes adicionales para reforzar la seguridad en nuestra ciudad, en la cual las nuevas generaciones ni siquiera recuerdan que era señalada como “un remanso de paz”, pero con la descomposición social de la última década y las inmigraciones de bandas la llevaron a convertirla en una de las más peligrosas capitales del país;

Quedan en el recuerdo las tardes en que los habitantes de nuestra ciudad “fresqueaban” dándose mecedora en la terraza de la casa, la cual pasó a enrejarse para literalmente encarcelarnos en nuestras casas.

Es destacable el incremento permanente de los agentes de policía en nuestra ciudad y la encomiable labor llevada a cabo por el General Jorge Gutiérrez al mando de la institución, la cual sería mucho más efectiva si la meta principal de los agentes en la ciudad fuera patrullar las calles previniendo los robos, asaltos, riñas, rasponazos y asesinatos que llenan permanentemente las páginas de nuestros periódicos.

Desafortunadamente para muchos agentes (no todos, aclaro), al parecer la misión para combatir el crimen en nuestra ciudad se reduce a montar retenes buscando, antes que armas o antecedentes de los ocupantes, los documentos del vehículo como la tarjeta de propiedad, el SOAT, certificado de movilidad, pase de conducción, etc., y cazando a indefensos ciudadanos que descuidan el uso del cinturón, hablan imprudentemente por celular o se han tomado una cerveza.

El resultado ante la leve infracción es la amenaza de inmovilización del vehículo y el traslado a parqueaderos particulares y la mención del costo de la multa, grúa y parqueadero, generando el pánico del conductor, el cual se ve obligado a entregar “la liga” correspondiente para poder continuar su viaje tranquilo, suma que se incrementa proporcionalmente con el costo de la multa, razón por la cual son muy vehementes en señalar cuánto cuesta la falta.

Pasamos de esta manera de los “Policías insobornables” anunciados con bombos y platillos y destacados por los medios de comunicación hace dos años, a “Policías chantajistas” que fastidian permanentemente a la sociedad con el ánimo de buscar el lucro personal.

Ya esta denuncia la había hecho en “El Heraldo” el columnista Ignacio Consuegra, quien señaló que mientras revisaban su vehículo atracaban a una persona frente al retén de la policía y no creo que sea sorpresa ni para la cúpula del cuerpo de policía ni para la ciudadanía lo acá expuesto, por eso quiero comentarlo de manera abierta invitando a todas las personas que tengan la misma percepción a ratificar este comentario.

Es increíble que para llegar a Villa Campestre, al norte de la ciudad, tenga que pasar retenes sobre la 51B frente al Gran Centro, Villa Country, El Éxito, Home Center, sin contar los peajes que imponen los policías de tránsito de Puerto Colombia (estos y los de Soledad merecen escrito aparte) y la camioneta blanca con la cámara de seguridad pasando la entrada del Británico para ver si uno va a más de 30 km/h.

Traigamos 500 o más policías si es posible, pero que no descuiden su papel de llevar tranquilidad a los ciudadanos; esperamos que el remedio no sea más malo que la enfermedad, y que la cantidad de agentes necesarios se compense con la calidad de los mismos.

Francisco Aguilar Cadavid

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